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La pauta publicitaria: ¿Un riesgo para la independencia periodística?

Por estos días hay regocijo en algunos medios de comunicación, porque después de cuatro años de total ausencia de pauta publicitaria, por fin llegarán épocas mejores. Por: Laura Castro.
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Javier Pérez / Ecos del Combeima
12 Nov 2019 - 8:15 COT por Ecos del Combeima

Sin duda alguna la decisión del saliente alcalde de Ibagué; Guillermo Alfonso Jaramillo Martínez, de no entregar durante todo gobierno  pauta publicitaria a  la gran mayoría de medios radiales en la ciudad, desnudo una verdad. Mandatario que no entregue pauta, estará en la mira de los más acuciosos e inquietos periodistas o locutores, que harán gala de sus dotes de buenos investigadores,  para dar a conocer todas las situaciones y actuaciones  negativas de su administración. A lo  largo de estos cuatro años, los ibaguereños conocimos todos los desaciertos del burgomaestre, incluso los que no involucraban directamente su gestión y  que a pesar de ser conocido como un hombre dinámico, ejecutivo y proactivo, los medios a diario se encargaron de mostrar su lado más oscuro. Claro que nuestro alcalde, tampoco desaprovechó oportunidad para generar contenidos de alto calibre.

Reza una máxima en el periodismo: La información no es del comunicador, es del público que tiene el derecho de conocerla sin restricción alguna. Muchas anécdotas y en todos los niveles  se han conocido, respecto de la fobia y malestar que los gobernantes experimentan hacia  los periodistas, que por razones  poderosas ha sido denominado el cuarto poder. Ejemplos  por montones y en todos los niveles, y es que  cuando el periodismo se cumple con el rigor y la mística profesional, puede llegar a tumbar: gobernantes,  funcionarios corruptos,  delincuentes de cuello blanco y todas aquellas personas que resulten involucradas en hechos de directa afectación para la sociedad en el que se desarrolla la actividad periodística,  ejercido como un  apostolado,  que informa objetivamente, analiza y ejerce control, seguimiento y veeduría para los ciudadanos.

 

Lastimosamente nuestra realidad es otra, difícilmente se puede  pregonar independencia periodística frente a personajes de cualquier orden,  que en la mañana acompañan al comunicador en cabina de radio con senda entrevista y por la tarde están firmando o prometiendo  contratos de  pauta. Esa situación de alguna manera busca el silencio o  un manejo coordinado y disimulado  con el periodista,  de cómo presentar las noticias que involucren su gestión,  sin afectar sus intereses o su imagen.

A partir del 2020 las cosas cambiarán o empeorarán, porque llegarán Ricardo Orozco y Andrés Fabián Hurtado, Gobernador y Alcalde, respectivamente, quienes desde  ya están anunciando,  trabajarán en equipo por los intereses y el progreso de todo el departamento. Así las cosas, se convierte en un reto para  aquellos  periodistas o comunicadores que lideran medios de comunicación  y que no tienen como áreas independientes la  gerencia-administración de la del periodismo,  haciendo más difícil asumir la responsabilidad de cumplir adecuada y eficientemente  una labor periodística, a la vez que recibe pauta, esa tan necesaria para sobrevivir como negocio, sin que se rompa el equilibrio entre credibilidad  y rentabilidad.

Se acercan retos para el periodismo regional. Jugará  papel trascendental en la misión de informar, denunciar y transformar positivamente, de manera que los ciudadanos conozcan lo bueno, lo malo y lo feo de las administraciones, y  los gobernantes entiendan que los medios de comunicación pueden ser sus aliados  en asuntos de interés general o de conveniencia colectiva, y  bajo ninguna circunstancia la pauta publicitaria puede convertirse en un riesgo para la independencia periodística,  porque es atentar  contra la libertad de prensa y desdibujar la razón de ser de una profesión que universalmente  se ha ganado el respecto y el aprecio de sus informados,  que mantienen  la esperanza o a veces la convicción, de que si no fuera por la prensa,  muchos asuntos tanto positivos como negativos,  quedarían sin llegar  al conocimiento de la opinión pública.

 

 

 

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