¡Madres desprotegidas!
Madres en gestación desprotegidas y un gobierno entrante obligado a solucionar el problema. No basta con prestar un servicio de salud a las madres gestantes, el servicio debe ser de calidad, y esto es lo que ha generado el anuncio de la clínica Tolima del cierre del servicio de consulta externa, control pre natal, hospitalización, urgencias y sala de partos; la calidad en la prestación del servicio imposibilita continuar prestándolo ante la falta de capacidad instalada de la clínica y el incremento de la demanda debido a la deficiente red de salud de nuestra ciudad y departamento; esto ha generado incertidumbre sobre cómo enfrentar la crisis que se avecina. Solo teníamos a la Clínica Tolima y al Hospital Federico Lleras, como IPS de alta complejidad en esta materia y la clínica Tolima, la única IPS privada que prestaba este servicio.
La salud, a pesar de ser un derecho fundamental frecuentemente se encuentra vulnerado a pesar de existir un complejo ordenamiento jurídico que en teoría debe garantizarlo; sin embargo, es muy común ver el viacrucis al que se tienen que someter los usuarios de diversos regímenes. Con el paso del tiempo, nos acostumbramos a ver EPS intervenidas, como Saludvida, que en octubre entró a la deshonrosa lista de EPS que, debido a su incapacidad de pago y creciente deuda, tiene que ser intervenida por el Estado. Pese a lo anterior, en procura del cumplimiento de este derecho fundamental, se ordena a las IPS prestar los servicios aunque Saludvida no tenga cómo pagarles por ahora. Ahí empieza todo. Un régimen jurídico complaciente con las EPS que a su vez pagan como quieren a las IPS, y estas a su vez, con la obligación legal de trabajar prácticamente gratis o a pérdida por no decirlo de otra forma. Pareciera que el negocio de la salud es más para las EPS que para otro actor del sector, pues resulta inadmisible que los usuarios tengan que soportar un servicio deficiente debido a la incapacidad de las IPS en prestar un servicio óptimo debido a su vez, a la falta de cumplimiento y de solidaridad de las EPS. Y no pasa absolutamente nada. Nos acostumbramos a recibir migajas y agradecer que por lo menos nos atiendan.
El caso de la Clínica Tolima es la muestra de eso, por mucho tiempo, en virtud de la importancia de prestar un servicio a la comunidad, asumió la responsabilidad de brindar servicio a todos los regímenes, el subsidiado, el contributivo, el especial, entre otros, y esto le trajo como consecuencia innumerables quejas de los usuarios, pues la capacidad de la clínica para atender la demanda de usuarios no era la suficiente; con el paso del tiempo se dan cuenta que es mejor hacer renuncias y enfocarse a prestar un servicio de calidad y por esto toman la decisión de suspender los servicios mencionados. Tienen razón en hacerlo y es de resaltar y reconocer que durante mucho tiempo soportaron trabajar con los recursos que disponían en favor de la comunidad pese a no tener la capacidad instalada para hacerlo. Reciben en un mes 1.600 urgencias gineco obstétricas, 300 partos y la unidad neonatal solo tiene capacidad para 14 bebes, teniendo que remisionar los pacientes que excedan dicha cifra. Como ampliar la capacidad instalada requiere recursos y seguramente las EPS no apoyaron, pues al final de la historia lo que menos importa a las EPS es el usuario, la clínica tiene que tomar esta decisión en procura de mantener los estándares de calidad en la prestación de sus servicios. Frente a este panorama tan desalentador, la administración pública en cabeza de nuestro Gobernador y Alcalde, deciden como plan de contingencia destinar el Hospital Federico Lleras y la USI sede San Francisco, como los dos únicos centros de alta y media complejidad para continuar prestando el servicio. Hay que aclarar que no es solamente el servicio de Ibagué, es el servicio de todo el departamento del Tolima; para ser más específicos, en estas dos instituciones continuarán siendo atendidos los servicios de alta complejidad gineco obstetricos del departamento. Es claro que el Hospital Federico Lleras hoy en día tampoco tiene la capacidad instalada para prestar un servicio eficiente, entonces, qué nos espera?
El reto para los nuevos gobiernos en cabeza de Andrés Fabián Hurtado y de Ricardo Orozco, es gestionar los recursos para mejorar la capacidad de estos dos hospitales y servir como intermediarios para que las EPS y el Gobierno Nacional, destinen recursos para dotar otras IPS, como la Clínica Tolima, para poder ampliar la red y así garantizar un buen servicio. Es muy triste ver cómo las mujeres continuamos siendo víctimas, esta vez por una reglamentación carente de equidad, que protege a las EPS, castiga e impone obligaciones a las IPS y condena a las mujeres a sufrir una forma más de violencia obstétrica. Tener que padecer largas filas y horas, poniendo en riesgo sus propias vidas y las de sus hijos nos debe dar vergüenza como sociedad. Este si sería un motivo válido para marchar en contra de esas EPS que incumplen, que pagan como quieren, que no tienen regulación que les obligue a pagar a las IPS, y aunque existe, si no pagan no pasa no nada. La Superintendencia Nacional de Salud debería intervenir garantizando que se cumplan esos pagos y por qué no, intermediando una solución con los gobiernos en aras de mejorar los servicios. Todos tenemos la obligación de aportar al sistema de seguridad social y si no lo hacemos tenemos a la UGPP pendiente para sancionar y hacer cumplir la ley. Las EPS no cumplen, las intervienen, las liquidan en el peor de los casos y las platas que deben se quedan ahí, sin pagar. Las clínicas como la Clínica Tolima, deben continuar prestando el servicio a pesar de no recibir los pagos y no pasa nada, pero con las EPS, porque si pasa con los usuarios, y en este caso, las madres, que continuamos siendo víctimas de este nefasto sistema que sí recibe recursos pero que en el camino se pierden producto de la corrupción seguramente y seguimos desprotegidas, amenazadas y victimizadas.
La salud de las madres gestantes tolimenses debe estar en el primer renglón de los asuntos por resolver de la nueva administración de Ricardo Orozco y Andrés Hurtado y la verdadera articulación y sinergia debe ser, en primera instancia, con el Gobierno Nacional para gestionar los recursos con miras a mejorar la red y de paso, involucrar a las EPS para que participen de la solución y no se queden como simples espectadores recibiendo el dinero de nuestros aportes, con la indolencia de quien no siente compromiso ni solidaridad con la necesidad básica de atención de las mujeres embarazadas tolimenses y sus futuros hijos.
Me encantaría ver al Ministro de Salud, Juan Pablo Uribe Restrepo, con la camiseta puesta por las mujeres de mi región y con sentido de urgencia intervenga para gestionar una solución en asocio con nuestros gobiernos local y departamental. Qué bueno sería ver a la Superintendencia Nacional de Salud, en cabeza de Fabio Aristizabal, actuando de manera preventiva, evitando que se incrementen las deudas de las EPS hacia las IPS, y asegurando un control a estas últimas para que cumplan con sus obligaciones.
Por qué habrá tanta impunidad con las EPS?