La pobreza se ve y se siente
Según el Colectivo “Ibagué cómo vamos” 17 mil personas en Ibagué se encuentran en la línea de pobreza extrema, porque sobreviven con un poco más de 100 mil pesos al mes, es decir con el 14% del salario mínimo en Colombia. Al revisar el Anuario Estadístico Municipal, Ibagué 2016-2017 pág.51, muestra que las cifras de pobreza extrema en Ibagué han sido preocupantes, porque en el 2010 eran cerca de 23 mil personas, pero extrañamente ya para el 2011 sólo fueron 14.365 y del 2012 en adelante se mantuvo por encima de las doce mil personas, volviendo a cifras alarmantes en la medición del 2018 y parte del 2019, con 17 mil. Interesante conocer las estrategias del gobierno de Jesús María Botero, porque en su administración se logró sacar de la línea de pobreza extrema a más de 8 mil personas.
Del total de la población ibaguereña, el 25% se encuentra en la línea de pobreza y pobreza extrema, esto es más de 100 mil personas, que diariamente dinamizan y mueven la microeconomía de la ciudad a través de la informalidad y el rebusque en los semáforos, andenes, principales vías y espacios públicos, con la venta de infinidad de productos como su única fuente de ingreso. A un cuidador de carros en la 37 con 5ª le pregunté cuánto se ganaba mensualmente en ese oficio y contestó que era variable conforme las circunstancias, pero en promedio llegaba a ganarse mensualmente cerca de 400 mil pesos. La mendicidad sabemos que es un excelente negocio, se pregona lo buena que es esta plaza para ellos, muy caritativos los ibaguereños. A los músicos y a las estatuas de la tercera no les va mal porque en su recipiente de recolección llegan billeticos y monedas. A los fruteros de los semáforos, que se han vuelto permanentes, por algo se mantienen. Y si sigo enumerando oficio y posible remuneración vemos que ese más del 50% de informalidad laboral que se ve y se siente en la ciudad, deja a miles de personas sin coronar el salario mínimo legal vigente. Para colmo de males, la ciudad soporta el impacto negativo de los hermanos venezolanos, con sus familias enseñando el drama de su miseria.
¿Pero quiénes pueden tener ingresos menores a 118 mil pesos mensuales? Podrían ser las personas que enteramente no salen de la casa a hacer nada, tienen algún impedimento, gozan de un subsidio y con ese se conforman o definitivamente les queda imposible acceder a cualquier oportunidad laboral o de emprendimiento para general ingresos. Se sabe que la actual administración de Guillermo Alfonso Jaramillo, hizo un importante trabajo en los sectores más vulnerables de la ciudad, donde llegó con los comedores comunitarios y mejoras en su entorno con vías, centros educativos y bioparques. Será todo un reto para el Alcalde Electo, Andrés Fabián Hurtado generar estrategias de empleo y emprendimiento para minimizar la pobreza, que va ganando terrero y termina reflejada en buena parte de la ciudad, bajándole la nota positiva y generando un clima de pesimismo y preocupación.
Porque una cosa hay que decir, con pena y dolor, la ciudad en muchos de sus espacios respira aire de pobreza y miseria. Andenes de reconocidos establecimientos en total deterioro y cuando se pregunta quién es su propietario, se descubre que es un empresario con la suficiente capacidad económica para ayudar a embellecer la ciudad, pero no se les antoja contribuir. Calles mugrosas, basura por doquier, sitios tan especiales y con bastante afluencia de público como la plazoleta Darío Echandía y los alrededores de la Catedral, que se han convertido en lugares mal olientes y abandonados, donde por momentos se hace imposible transitar por sus nauseabundos olores, sin que la Curía Arzobispal tome cartas en su mantenimiento y aseo. El Banco de la República pierde el año por lo mismo con la Plazoleta Darío Echandía. A Interaseo le ha quedado grande la misión de tener limpia la ciudad. Sumado a ello nuestra escasa cultura ciudadana, botando basura por donde se nos antoja en señal de desamor y desapego por lo propio.
En conclusión el 75% de los ibaguereños con mejor capacidad económica, estamos dándole el sustento a ese 25% restante, en condiciones de pobreza y pobreza extrema, porque somos sus compradores y aportantes, cuando así no lo requieren. Le corresponde al gobierno municipal, aplicar las estrategias de su plan de gobierno, para de verdad torcer las negativas tendencias de pobreza de la ciudad, que no ayudan en los propósitos de mostrarnos como una ciudad dinámica y de empuje.