Ibagué vibra… en el siglo XVIII
Las últimas semanas han sido completamente desesperanzadoras, cada día salen a la luz sucesos que parecen sacados de una comedia. Desde la vicepresidenta llamándonos a todos los colombianos atenidos para después pedirle a la virgen de Fatima “que nos ayude a frenar el avance de esta pandemia y que Dios mitigue el sufrimiento de los enfermos, el dolor de los que perdieron seres amados y nos permita repotenciar nuestra economía” . Valdría recordarle la Vicepresidencia que somos un estado laico y que la política económica es parte del trabajo de ellos. Si somos atenidos por esperar que el gobierno haga su trabajo, ¿entonces para que les pagamos?
También está la nueva tendencia, hablar del modelo sueco para afrontar la pandemia. Esta por todos lados, lo hablan políticos, celebridades y está§ por todas las redes sociales, desinformando. Al punto de que los mismos embajadores suecos mundialmente están saliendo a refutar a todos los nuevos “conocedores del tema”. Vale la pena aclarar que la tasa de mortalidad sueca es mucho más alta que todos los demás países desarrollados y que la economía sueca no está funcionando normalmente. La economía está funcionando con restricciones y el distanciamiento social es la norma, es una cultura totalmente diferente para ellos una distancia de dos metros entre personas es la norma.
Además, tienen un gobierno que funciona y que es organizado pues saben que su función es proteger a sus ciudadanos y lo hacen de todas las maneras posibles. Mi esposo que es ciudadano sueco la embajada le envía al menos un correo semanal informándole de los posibles vuelos humanitarios que lo pueden transportar a Suecia. Mientras tanto, las primeras páginas de nuestros periódicos cuentan de las situaciones tan terribles que están viviendo nuestras connacionales tratando de volver al país. La vicepresidenta los llamaría “atenidos” por esperar a que el gobierno autorice un vuelo que los deje volver a su país de origen, mientras que el gobierno sueco ayuda y organiza a sus ciudadanos de donde sea, conozco personalmente el caso de un ciudadano sueco que su gobierno lo ayudo a salir del Himalaya. Nosotros mientras tanto tenemos ciudadanos varados en Ecuador. Nuestro gobierno y nuestro país no se puede comparar con el sueco, dejemos ese debate para cuando escojamos mejores gobernantes.
¿Qué les parece los sobre costos y alzas de los servicios públicos? El gobierno local debe tomar decisiones y corregir este abuso. ¿Sabían ustedes que CELSIA cobra el Kw del estrato seis igual que el estrato uno? Cuál es el subsidio que el estrato seis le da al estrato uno, o es que simplemente se volvió una utilidad escondida del monopolio que son los servicios públicos. Tal vez el gobernador puede usar parte de su contrato de mil millones de publicidad de COVID, por el que está siendo investigado, para explicarle a CELSIA que no debe sacar partido de una pandemia.
Ahora una situación que ha sido noticia constante, las filas y nulos protocolos durante toda la cuarentena son catastróficas para la contención de una enfermedad. En una época en la que insisten que los pagos deben ser por medios electrónicos para minimizar riesgos, nuestra ciudad se reúsa a utilizar medios de pago más eficientes. Es increíble que el pago de un impuesto deba ser presencial, estamos en el 2020, en medio de una pandemia por la cual llevamos más de seis semanas en cuarentena y aun así la alcaldía obliga a sus ciudadanos a ir al banco a hacer una fila de cuatro horas. La mejor publicidad que puede tener un gobierno es estar a la vanguardia, más si una de sus banderas de campaña fue la economía naranja, implementar un pago virtual no se acerca en costos a una pauta en publicidad de la Revista SEMANA, pero es útil para la ciudadanía y genera confianza y satisfacción en el uso de los recursos de la ciudad.
¿Con todas estas noticias, ¿solo queda preguntarse en qué siglo vivimos?