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El karma del desempleo

Que en Ibagué a 100 días de la pandemia se reporte el cierre de 881 empresas, no nos deja en crisis, nos enfrenta a una tragedia humana y socio-económica sin precedentes. Por: Laura Castro.
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Javier Pérez / Ecos del Combeima
16 Jun 2020 - 8:04 COT por Ecos del Combeima

No es fácil hablar con propiedad de los problemas estructurales de Ibagué. El desempleo como uno de ellos,  nos ha tenido  ocupados y  tenemos que asumirlo conforme la ley del karma: cada individuo vive las consecuencias de sus propios actos, ya sean positivos o negativos. Con el desempleo vivimos el efecto negativo. En estos momentos  y con la incidencia de la catástrofe económica del covid-19, Ibagué llega al 25.1 como  la segunda ciudad del país con los índices más altos de este fenómeno social.

¿Qué ha desencadenado esta situación? Pregunta que trasladé al ex director del Sena, Félix Ramón Triana, quién se mantiene activo en el sector privado como catedrático y actividades afines. Sabe y domina cómo pocos la planeación estratégica, en tal calidad ha podido participar en  ejercicios bien intencionados de prospectiva y visión de Ibagué. Hoy,  para muchos, sobrediagnosticada.

Afirma Triana, que Ibagué crece sin un sueño; sin foco y total ausencia de pensamiento estratégico para su desarrollo,  contrario a lo que sucede en Medellín, donde los proyectos primero se analizan en un área de Pensamiento Estratégico, que es la que se ocupa de estudiarlos. También dice que;  la educación y la formación del talento humano debe estar  enfocado a satisfacer  las necesidades de la dinámica empresarial de la ciudad. Es común escuchar que en Ibagué no hay mano de obra calificada. Insiste en  que la ciudad debe encaminarse a la  dinámica industrial, que es muy diferente a la comercial y de servicios, porque la primera tiene mayor capacidad de generar empleos, x eso es vital definir la vocación de ciudad (industrial, comercial, musical, cultural y eco-turística o agropecuaria), para ello es indispensable revisar la infraestructura (servicios públicos, con énfasis en la conectividad), porque la existente ha hecho que la ciudad pierda la oportunidad de atraer grandes industrias como generadoras de empleo.

Igualmente recomienda, desarrollar planes de desarrollo, con todos los actores y fuerzas vivas de la ciudad, exentos del cortoplacismo, las improvisaciones y ajustados a las reales  necesidades. Se lamenta que cuatro años para avanzar en los grandes planes,  es poco tiempo, y cada alcalde llega con su propio plan, no dejando espacio a la continuidad y ejecución  de los megaproyectos.  Es un convencido que contar con un Plan de Ordenamiento Territorial (POT) donde se visualicen los diferentes usos del suelo, se tendrá la herramienta de decisión para potenciales industrias que quieran hacer presencia en la ciudad y que la alcaldía y el concejo en total armonía, están llamados a   generar alivios y estímulos  tributarios a las empresas  y las industrias.

Todas las anteriores reflexiones, muy seguramente, están plasmadas en  documentos que hoy reposan en archivos de instituciones de educación superior,  gremios y entes gubernamentales.

Sumado a lo anterior y de mi cosecha, se necesitan  ciudadanos estrenando chip para decidir. Los ibaguereños desde hace rato  nos estamos equivocando al elegir políticos sin visión, vocación, experiencia y lo más triste, personas con escaso sentido de pertenencia y  pensando en  intereses personales y en el favorecimiento económico y la conveniencia política de terceros. La conformación de los equipos de trabajo, con influencia política y sin los requisitos de idoneidad y profesionalismo, que dejan a la administración en manos de inexpertos y en los casos más críticos,  de ineptos. Mientras tanto la ciudad se sume en la pobreza, el atraso, el conformismo y la corrupción. Sumado a ello, con el  karma del desempleo.

Por estos días, algunos congresistas tolimenses alzaron su voz porque están sintonizados con la problemática histórica de empleabilidad, acrecentada por el covid-19 en Ibagué y muy en línea con los propósitos de la Mesa de Generación de Empleo, creada por la alcaldía y los gremios desde comienzos del año y que de alguna manera pretende revisar  y conjurar las oportunidades, amenazas, fortalezas y debilidades en línea con todos los sectores productivos. Ojalá no sigamos con anuncios y generando meras expectativas.

Que en Ibagué a 100 días de la pandemia se reporte el cierre de 881 empresas, no nos deja en crisis, nos enfrenta a una tragedia humana y socio-económica sin precedentes,  que obliga a decretar la emergencia laboral, y se convierte en la gran oportunidad para   construir y ejecutar entre todas las fuerzas vivas,  acciones inéditas que salvaguarden a los empresarios que aún están en pie y motiven a los emprendedores e innovadores, como la mejor opción para encontrar las fórmulas de generar  y garantizar empleo para los ibaguereños.

Punto final: Conmovedor  y dramático ver como  los vendedores informales de los semáforos  y  los rebuscadores en  las calles,  desafían al virus.

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