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Salud y Economía

Ante este panorama, muchos hablan que las medidas de confinamiento deben ser más fuertes porque hay que pensar en la salud y la vida, y otros, abogan para que no se adopten más restricciones y ampliaciones al toque de queda, puesto que es imperioso que continúe el proceso de reactivación o recuperación económica.
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13 Ago 2020 - 7:35 COT por Ecos del Combeima

Desde que iniciamos toda esta odisea llamada corona virus, ha existido el dilema sobre que está primero, si la salud o la economía, toda vez que, hace 5 meses, la normalidad que teníamos se derrumbó gracias a la pandemia que sorprendió para mal a todas las instancias de nuestra sociedad: gobiernos nacional, departamental y municipal, gremios económicos, empresarios de todas las escalas, trabajadores formales e informales, estudiantes y comunidad en general.

Desde luego, esa misma discusión se trasladó al Tolima e Ibagué. De acuerdo a las cifras oficiales publicadas por el Ministerio de Salud, el departamento reportó 3952 casos positivos de COVID-19 desde el mes de marzo hasta ayer, de los cuales, hay 2026 recuperados y 91 fallecidos. En la capital musical, se concentra el mayor número con un total 2106 y un promedio de 100 contagiados por día.

Ante este panorama, muchos hablan que las medidas de confinamiento deben ser más fuertes porque hay que pensar en la salud y la vida, y otros, abogan para que no se adopten más restricciones y ampliaciones al toque de queda, puesto que es imperioso que continúe el proceso de reactivación o recuperación económica. Entonces, plantean una falsa disyuntiva al reducir el debate a que, o se le da prelación a la salud o se le da prioridad a la economía.

La situación no está para absolutismos. Entiendo que, es cierto que necesitamos vivir, pero, debe ser correlativo sobrevivir. Si nos encerramos para evitar la propagación, ¿quién va asumir el costo de alimentación, arrendamientos, servicios públicos, impuestos, obligaciones bancarias y demás?; les garantizo que no va a ser el Gobierno Nacional, primero, porque no han mostrado voluntad para ello, y segundo, no se tienen los recursos para hacerlo.

Ahora bien, es lógico que todos tengamos que salir a trabajar a conseguir el dinero para la manutención propia y de nuestras familias; de hecho, desde la alcaldía se iniciaron proyectos pilotos que fueron avalados por el Ministerio del Interior para que la ciudad de pasos importantes hacia la salvación de los pequeños empresarios y comerciantes, con el propósito de combatir los históricos índices de desempleo que llegaron al 37,6% y a nivel juvenil en un 51,7%.  

Todo en exceso es malo, estar en la calle  también tiene su riesgo, por eso deben coexistir la salud y la economía; la una no debe excluir a la otra, por cuanto es un error plantear el predominio de alguna de las dos. 

Con estrategias como el 5x2, que ha tenido éxito en otros países, se controla la indisciplina social que tenemos y se mantiene la cordura. Sin embargo, en ciertos sectores de la ciudad, donde se concentra una buena parte del comercio, se hace más lento el proceso de reactivación.

Por eso hay que seguir con el apoyo de la Fuerza Pública en las noches y durante el día, monitoreando  espacios públicos como parques, canchas de fútbol, etc. A su vez, sancionar  a quienes violen las medidas de bioseguridad, expongan a la demás población y se realicen  intervenciones sanitarias en los puntos o focos que ya han sido identificados por las autoridades de salud y en espacios de alta afectación por aglomeración como el centro de la ciudad, los parques públicos de mayor afluencia, las plazas de mercado y centros de salud pública, donde se deben realizar constantes desinfecciones; Y por ende, permitir que los establecimientos comerciales pueden desenvolverse para que exista un real equilibrio.

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Porque trabajar menos horas no significa producir menos. Significa producir diferente. Las empresas que han logrado sostener sus resultados con jornadas reducidas son las que dejaron de medir el desempeño por el tiempo que la gente permanece en el negocio y empezaron a medirlo por lo que realmente ocurre en ese tiempo.

Regiones Administrativas y de Planificación, que sin haberse desarrollado plenamente, parecen haberse quedado cortas por muchas razones; entre otras, por la misma centralización administrativa y económica que tiene hoy Colombia.

El departamento necesita una agenda común. Una agenda que incluya las vías rurales, la conectividad, el desarrollo agropecuario y la agroindustria, el turismo, la educación superior, el empleo, la seguridad, el agua y la competitividad.

El tic tac de la implosión Barretista pareciera estar acercándose al minuto cero, y lo peor de todo es que se ven más precandidatos que propuestas serias y concretas para el departamento, que, tras casi 16 años de gobierno conservador, no ve cambios ni transformaciones de fondo.

Este resultado no es producto de la casualidad. Es consecuencia de un ambiente de mayor confianza para invertir, producir y generar empleo.

El principal problema surgió por las facultades que el gobierno pretendía otorgar a la ANT. Varias disposiciones generaban preocupación porque podían reducir el papel de los jueces dentro de los procesos agrarios.

Le pido a Dios, que me acompañe en esta tarea y que pueda hacer todo de sí, en beneficio de mi país. Y como dicen en la linda tierra que me acogió cuatro años, “arrieros somos y en el camino nos vemos”.

Las medidas cautelares adoptadas por el Consejo de Estado, en el estudio de la demanda contra el decreto mediante el cual se fijó el salario mínimo para el año 2026, solo confirman una cosa: la ligereza que ha caracterizado a este gobierno cuando de sustentar legalmente sus actuaciones se trata.

¿Cómo es posible que, a pesar de contar con presupuestos, políticas y documentos que advierten sobre la importancia de tomar medidas, aún no tengamos campañas bien estructuradas para reducir el consumo de agua?

Hemos sido engañados, por altos estamentos nacionales quienes desconocen y pretenden minimizar las grandes falencias de este “antisistema de salud” fundamentado sobre la intermediación financiera.