El buen vividero
De Ibagué se dice que es muy buen vividero, pero que las oportunidades de empleo son mínimas. Así siempre se ha llevado la ciudad, es desesperante escuchar los comentarios de que hay que salir de la ciudad a buscar nuevas oportunidades. Hemos llegado a una preocupante cifra de desempleo, hay gente politizando la situación y culpando a nuestros gobernantes, cuando esta situación es un síntoma de las malas decisiones que nosotros llevamos generaciones tomando pasivamente. No llevamos treinta años en pandemia, pero llevamos todos estos años siendo líderes en el desempleo nacional.
Esta semana el alcalde tuvo acercamientos con la empresa privada para hablar específicamente del tema. Es un hito que eso pase en la ciudad, llevamos muchos gobernantes que o son muy autoritarios, o están mal asesorados, o están muy ocupados llenando su bolsillo con el dinero público para trabajar en conjunto con la empresa privada de Ibagué. El consenso es que tenemos que dejar de esperar que pase algo externo, casi milagrosamente para que la ciudad empiece a cambiar. Lo vuelvo a afirmar el desempleo es un síntoma, no la causa per se. Las ideas que salieron de esa reunión no son solo interesantes si no son el primer paso para trabajar conjuntamente sector privado y público.
Lo primero que hay que trabajar es en la eficiencia de nuestro capital humano. Muchos de ustedes se habrán dado cuenta que muchas empresas importan los altos cargos. Lo hacen por necesidad, la mano de obra calificada en Ibagué es baja y la eficiencia de la misma no es suficiente. El gobernador anunció que los tolimenses le vamos a financiar los siguientes semestres a los estudiantes de la Universidad del Tolima. Los ibaguereños por medio del alcalde estamos donando los medios electrónicos para que los estudiantes de primaria y bachiller se mantengan en el colegio. Ojalá los jóvenes sepan utilizar esta oportunidad, la educación aumenta la productividad. Una mayor productividad genera crecimiento y empleo. Todos nos impresionamos con la eficiencia y rapidez en que los otros países construyen infraestructura, esto empieza por una alta eficiencia de su capital humano. Mientras que en China construyen hospitales y puentes en una semana ¡En Ibagué llevamos nueve meses poniendo dos kilómetros de tubería por la vía Mirolindo!
El siguiente paso es mejorar el sistema de servicio público. No hay manera que una ciudad crezca con los servicios públicos que tenemos. Después de la tragedia de Armero, las exenciones tributarias atrajeron empresas privadas a la ciudad. La gran mayoría por no decir todas dejaron la ciudad porque no podían trabajar con los servicios que le ofrecía la misma. Más de tres décadas después, seguimos en la misma situación, solo que le agregamos un cobro que raya en la usura. La luz controlada por Celsia, provee el peor servicio público y uno de los más necesarios. Es hora de una buena interventoría, exigirle la continuidad del servicio y una veeduría de los precios. El estrato seis tiene el mismo valor por kw que el estrato uno, a pesar que en teoría uno debe subsidiar al otro. El agua no se queda atrás, ayer Ibagué estuvo todo el día sin ella. El alcalde anterior dejo que su gerente del IBAL politizara un acueducto complementario que es imperativo. Esperemos que bajo esta administración por fin logremos finalizar esta obra. Alcanos es una empresa llena de burocracia. El transporte público que sigue funcionando bajo la guerra del centavo. Para mejorar el empleo debemos tener los servicios mínimos para hacer atractiva la inversión en nuestra ciudad.
Sigamos con la planificación de la ciudad, Ibagué tiene que crecer ordenadamente. Necesitamos también obras de infraestructura para organizar la ciudad. Obras que se pueden hacer por medio de alianzas público privadas, obras que generan empleo y ojalá alianzas que se hagan con empresas de la ciudad. No se ha hecho antes, pero no implica que sea imposible. De la mano con planeación municipal y un buen trabajo de las curadurías podemos crear las condiciones para hacer que todos los ibaguereños crezcamos.
Para planificar la ciudad se necesitan mesas de trabajo con los sectores productivos, esto incluye en los que tenemos tradición como la agricultura, los que están empezando como el turismo y a los que no les hemos puesto atención como la medicina. El COVID 19 va a generar que las economías sean proteccionistas, tratando de comprar local y castigando lo externo. Esta es una oportunidad para trabajar por nosotros y para nosotros. ¡Manos a la obra!.