Sobre el SETP de Ibagué
Hace unos días se conoció, que en la sesión virtual del Consejo Superior de Política Fiscal – CONFIS, llevada a cabo el 12 de agosto de éste año, se autorizó emitir el Aval Fiscal pre-sentado por el Ministerio de hacienda y Crédito público, el Ministerio de Transporte y el Departamento Nacional de planeación; del proyecto “Implementación Sistema Estratégico de Transporte Público – SEPT – Ibagué”, para los años 2024 al 2029 por valor de $309.823.676.157, equivalente al 70% de su costo total.
Sin duda es una gran noticia para la ciudad, porque se constituye en la esperanza de realizar un proyecto con una inversión histórica, en un aspecto vital para nuestra sociedad y su real desarrollo, por cuanto beneficia a los miles de ibaguereños que encuentran en el transporte público su principal medio de movilización. Además, se graduaría a Ibagué en el marco de ciudades amables y elevaría su nivel de competitividad frente a otras ciudades del mismo rango, puesto que, dentro de las obras que se contemplan está la modernización de semáforos, el arreglo de andenes, vías, ciclorrutas y que al fin funcionen los paraderos.
Del Sistema Estratégico de Transporte Público para la capital musical se viene hablando desde hace mucho tiempo, todo inició en 2011 para ser más preciso, cuando Ibagué fue incluida en el Plan Nacional de Desarrollo dentro del programa Ciudades amables, con el propósito de darle un empuje a las ciudades Intermedias a través de iniciativas cómo ésta; por eso fue gracioso, como algunos por redes sociales presumieron la consecución del aval como si hubiese sido una labor exclusivamente suya, cuando desde del 2011 hasta hoy, todas las administraciones, incluyendo la actual, han puesto su grano de arena.
No obstante, es meritorio reconocer la labor de la bancada de congresistas, pues desde que tengo memoria, nuestros representantes y senadores no tenían esa voluntad de unión para gestionar los recursos del gobierno nacional que por años hemos tenido que ver pasar para otras regiones; también, merece reconocimiento el Presidente Duque, pues honró su palabra y le cumplió a Ibagué y al Tolima garantizando los recursos.
Ahora bien, el esfuerzo no termina ahí, pues claramente dice en el aval que los recursos estarían disponibles para los años 2024 a 2029, lo que le da un toque de incertidumbre al proyecto, ya que la plata estaría lista para ejecutarlo hasta dentro de cuatro años y podría extenderse por cinco más.
Entonces, allí es cuando necesitamos que nuestra clase dirigente continúe haciendo causa común por el SEPT, que ojalá, en el mejor de los casos y siendo optimistas, lograran que ese aval fiscal pueda tener disposición presupuestal lo más rápido posible para poder ini-ciar su realización cuanto antes.
Finalmente, como ya el SEPT tomó forma, es indispensable que desde la Alcaldía Municipal se estructuren procesos de educación, concientización y cultura ciudadana, para que el comportamiento de conductores, pasajeros, transeúntes y demás, sea acordes una nueva realidad y a un sistema de transporte que tarde o temprano va llegar.