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Pensemos en colectivo, pensemos en Ibagué

Es justo que pensemos en colectivo, no me cansaré de repetirlo, en Ibagué hemos tenido que aplazar constantemente las oportunidades de desarrollo por la desidia administrativa y la corrupción. Por: José Adrián Monrroy.
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27 Ago 2020 - 7:36 COT por Ecos del Combeima

Los que son o han sido deportistas, junto con sus familias, saben lo difícil que es trasegar por el camino del deporte competitivo en el país. Generalmente, gran parte de los gastos asociados a la práctica deportiva de alto rendimiento son asumidos por los mismos competidores, pues rara vez, encuentran eco en entidades estatales que les brinden un apoyo económico constante y significativo.

También hace más compleja la situación, que no existen lugares idóneos para que realicen sus entrenamientos; en la mayoría de municipios colombianos no se cuenta con escenarios deportivos aptos para que los niños y jóvenes desarrollen sus habilidades y destrezas, o en el peor de los casos, lo que han tenido que vivir los deportistas ibaguereños, que ni siquiera tienen donde practicarlos. 

Por eso es que no tiene explicación la actitud de muchos en la ciudad, que motivados por mezquinos intereses politiqueros, desean que ésta administración no pueda sacar adelante el propósito de los escenarios deportivos. Ahí me pregunto: ¿por qué politizar los sueños y las necesidades de la gente?, ¿es sensato querer sacar réditos políticos, truncando las esperanzas de nuestros deportistas?; ¿acaso no se entiende que, si a la administración de Andrés Hurtado le va mal, nos va mal a todos?

Traigo esto a colación, porque sobre la licitación de la construcción del Coliseo Mayor se han generado todo tipo de especulaciones, tanto así, que desde ciertos sectores solicitaron que se llevaran el dinero para que fuese el Ministerio quien realizara la contratación, como si dilatar el proceso nos beneficiara. 

Por fortuna, después de varios meses de realizar mesas técnicas de revisión entre el Ministerio del Deporte, el Imdri y la Alcaldíaa de Ibagué, el Gobierno Nacional dio el aval para la publicación del proyecto de pliego de condiciones para la construcción y adecuación del Coliseo Mayor de Ibaguéé, por un valor de  $ 43.917 millones y un plazo de ejecuciónn de 14 meses.

El Coliseo Mayor tendrá capacidad para albergar 6.500 personas, con la posibilidad de adaptarse a diferentes usos, ya sean deportivos como el baloncesto, voleibol, futbol sala o como los que tengan connotación artística. A su vez, en los próximos meses  saldrán los procesos licitatorios de la pista de BMX, Tejodrómo, complejo de raquetas y piscinas olímpicas de la calle 42; y en espera, que la gobernación haga lo propio con el complejo acuático del parque deportivo y el coliseo menor.

No se trata simplemente de obras de concreto, ni de lo cuantioso de los recursos, ni mucho menos de partidos o movimientos políticos,  estamos hablando de lugares emblemáticos que representarán el futuro de niños y jóvenes que en el deporte depositarán sus anhelos e ilusiones para convertirlos en su proyecto de vida, una vida que estará forjada en disciplina, carácter y que los alejará de todo lo malo que arroja esta sociedad. 

Es justo que pensemos en colectivo, no me cansaré de repetirlo, en Ibagué hemos tenido que aplazar constantemente las oportunidades de desarrollo por la desidia administrativa y la corrupción, no le sumemos una causa más por cuenta de las fracturas que generan los odios y las pasiones políticas; la ciudad debe ser nuestro común denominador.

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Porque trabajar menos horas no significa producir menos. Significa producir diferente. Las empresas que han logrado sostener sus resultados con jornadas reducidas son las que dejaron de medir el desempeño por el tiempo que la gente permanece en el negocio y empezaron a medirlo por lo que realmente ocurre en ese tiempo.

Regiones Administrativas y de Planificación, que sin haberse desarrollado plenamente, parecen haberse quedado cortas por muchas razones; entre otras, por la misma centralización administrativa y económica que tiene hoy Colombia.

El departamento necesita una agenda común. Una agenda que incluya las vías rurales, la conectividad, el desarrollo agropecuario y la agroindustria, el turismo, la educación superior, el empleo, la seguridad, el agua y la competitividad.

El tic tac de la implosión Barretista pareciera estar acercándose al minuto cero, y lo peor de todo es que se ven más precandidatos que propuestas serias y concretas para el departamento, que, tras casi 16 años de gobierno conservador, no ve cambios ni transformaciones de fondo.

Este resultado no es producto de la casualidad. Es consecuencia de un ambiente de mayor confianza para invertir, producir y generar empleo.

El principal problema surgió por las facultades que el gobierno pretendía otorgar a la ANT. Varias disposiciones generaban preocupación porque podían reducir el papel de los jueces dentro de los procesos agrarios.

Le pido a Dios, que me acompañe en esta tarea y que pueda hacer todo de sí, en beneficio de mi país. Y como dicen en la linda tierra que me acogió cuatro años, “arrieros somos y en el camino nos vemos”.

Las medidas cautelares adoptadas por el Consejo de Estado, en el estudio de la demanda contra el decreto mediante el cual se fijó el salario mínimo para el año 2026, solo confirman una cosa: la ligereza que ha caracterizado a este gobierno cuando de sustentar legalmente sus actuaciones se trata.

¿Cómo es posible que, a pesar de contar con presupuestos, políticas y documentos que advierten sobre la importancia de tomar medidas, aún no tengamos campañas bien estructuradas para reducir el consumo de agua?

Hemos sido engañados, por altos estamentos nacionales quienes desconocen y pretenden minimizar las grandes falencias de este “antisistema de salud” fundamentado sobre la intermediación financiera.