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La luz al final del túnel

Debo destacar sin duda como tolimense, conocedor de la función pública, el trabajo realizado por el presidente Duque y su equipo, quien recibió la obra en un 56% y la entrego terminada.
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6 Sep 2020 - 10:10 COT por Ecos del Combeima

Dios y los ciudadanos me han dado la oportunidad de ser gobernador de mi departamento en dos periodos, tuve que compartir mis mandatos con tres presidentes distintos, el presidente Uribe, el presidente Santos y el presidente Duque, cada uno aportó desde su visión al desarrollo de la obra, Túnel de la Línea. 

Debo destacar sin duda como tolimense, conocedor de la función pública, el trabajo realizado por el Presidente Duque y su equipo, quien recibió la obra en un 56% y la entrego terminada. Para quienes hemos tenido la experiencia en ejecución de recursos y desarrollo de grandes obras, sabemos el esfuerzo, la disciplina seguimiento y cuidado que se debe tener para CONSTRUIR SOBRE LO CONSTRUIDO y llevar a feliz término, hasta hacer realidad lo que en los planos y en papel se plantea.

El desarrollo no se puede parar, menos verlo negativamente, lo que debe traer el desarrollo es un cambio de actitud para asumir los grandes retos que trae, aprovechar el contexto que impone para ser competitivos, es decir ser competentes. 

El Estado moderno debe ser concebido como un Estado diverso, donde se respete su gran riqueza cultural social y económica, esa misma diversidad contiene identidad de territorios, en ellos se debe constituir el modelo de territorios funcionales, donde se eliminen las fronteras geográficas para abrirle paso a la economía colaborativa, los modelos de integración regional y por supuesto la gestión por los intereses comunes de una región; para eso debe servir esta gran obra del Túnel de la Línea, para ser el punto de encuentro y de partida, del desarrollo territorial del centro del país. 

Siempre hemos pedido las oportunidades y estas se están dando, es el mejor momento de generar muchas más y asumirlas con responsabilidad y criterio colectivo, con coherencia, pero también con cohesión, es decir unidos, puestos de acuerdo en que somos mucho más, cuando sumamos voluntades y damos paso a los intereses comunes, alejados de los intereses individuales.

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Porque trabajar menos horas no significa producir menos. Significa producir diferente. Las empresas que han logrado sostener sus resultados con jornadas reducidas son las que dejaron de medir el desempeño por el tiempo que la gente permanece en el negocio y empezaron a medirlo por lo que realmente ocurre en ese tiempo.

Regiones Administrativas y de Planificación, que sin haberse desarrollado plenamente, parecen haberse quedado cortas por muchas razones; entre otras, por la misma centralización administrativa y económica que tiene hoy Colombia.

El departamento necesita una agenda común. Una agenda que incluya las vías rurales, la conectividad, el desarrollo agropecuario y la agroindustria, el turismo, la educación superior, el empleo, la seguridad, el agua y la competitividad.

El tic tac de la implosión Barretista pareciera estar acercándose al minuto cero, y lo peor de todo es que se ven más precandidatos que propuestas serias y concretas para el departamento, que, tras casi 16 años de gobierno conservador, no ve cambios ni transformaciones de fondo.

Este resultado no es producto de la casualidad. Es consecuencia de un ambiente de mayor confianza para invertir, producir y generar empleo.

El principal problema surgió por las facultades que el gobierno pretendía otorgar a la ANT. Varias disposiciones generaban preocupación porque podían reducir el papel de los jueces dentro de los procesos agrarios.

Le pido a Dios, que me acompañe en esta tarea y que pueda hacer todo de sí, en beneficio de mi país. Y como dicen en la linda tierra que me acogió cuatro años, “arrieros somos y en el camino nos vemos”.

Las medidas cautelares adoptadas por el Consejo de Estado, en el estudio de la demanda contra el decreto mediante el cual se fijó el salario mínimo para el año 2026, solo confirman una cosa: la ligereza que ha caracterizado a este gobierno cuando de sustentar legalmente sus actuaciones se trata.

¿Cómo es posible que, a pesar de contar con presupuestos, políticas y documentos que advierten sobre la importancia de tomar medidas, aún no tengamos campañas bien estructuradas para reducir el consumo de agua?

Hemos sido engañados, por altos estamentos nacionales quienes desconocen y pretenden minimizar las grandes falencias de este “antisistema de salud” fundamentado sobre la intermediación financiera.