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Educación para la equidad

La lucha de clases en la historia de la humanidad, es el eterno conflicto de los siglos, el acceso al conocimiento es el mejor instrumento, para imponer la equidad como modelo económico y social.
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22 Nov 2020 - 7:02 COT por Ecos del Combeima

Quienes somos fruto del esfuerzo personal, valoramos mucho las oportunidades que nos da Dios y la vida, somos testimonio real que los sueños se pueden cumplir, soy gobernador del Tolima por gracia de Dios, por la voluntad de los tolimenses, pero sin duda por que tuve la oportunidad de educarme, de formarme profesionalmente para desempeñar los cargos que he ocupado, también porque en la vida encontré quienes me orientaran para hacerme un buen ser humano, una buena persona. 
La lucha de clases en la historia de la humanidad, es el eterno conflicto de los siglos, el acceso al conocimiento es el mejor instrumento, para imponer la equidad como modelo económico y social, para generar oportunidades a aquellos que jamás las tendrían, el acceso al conocimiento es la verdadera revolución hacia la trasformación de una región o un país.

Cuando decidimos LA GRATUIDAD de la educación pública en el Tolima la mayor consideración fue esta, que las nuevas generaciones de tolimenses tuvieran la oportunidad de acceder al conocimiento para mejorar su calidad de vida, la de sus familias y por supuesto el entorno de nuestra región. Fuimos los primeros en el país, consecuentes con nuestro criterio de hacer, de trabajar por el bienestar de todos, más allá de cualquier diferencia o sectarismo, en unidad y con mucha humildad.

Este ambicioso plan que busca hacer los mejores profesionales del país, contiene también la exigencia para la formación de buenos seres humanos, una fuerza laboral no solo que aporte al desarrollo economico, sino también a la generación de una nueva actitud, que deje a un lado tanta confrontación, odio y violencia, que ha sido pan de cada dia en el trascurrir de nuestros pueblos. 

Somos victimas constantes de la actitud que busca daño permanente, de una nueva forma de violencia contra el ser humano que lo agrede de maneras distintitas, necesitamos sanar para avanzar, somos una nueva generación de tolimenses que desde su entorno debe buscar aportar, no apartar, unir no dividir, construir no destruir. Las más de 80 mil matriculas para educación superior gratuita hasta el 2023, serán la semilla mejorada del reconocimiento de nuestros errores, de lo vivido en términos de violencia y abandono del estado, situación que no puede volver a pasar. Los jóvenes que educaremos y formaremos son la esperanza de un Tolima Unido, para la productividad, la prosperidad y la paz.

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Porque trabajar menos horas no significa producir menos. Significa producir diferente. Las empresas que han logrado sostener sus resultados con jornadas reducidas son las que dejaron de medir el desempeño por el tiempo que la gente permanece en el negocio y empezaron a medirlo por lo que realmente ocurre en ese tiempo.

Regiones Administrativas y de Planificación, que sin haberse desarrollado plenamente, parecen haberse quedado cortas por muchas razones; entre otras, por la misma centralización administrativa y económica que tiene hoy Colombia.

El departamento necesita una agenda común. Una agenda que incluya las vías rurales, la conectividad, el desarrollo agropecuario y la agroindustria, el turismo, la educación superior, el empleo, la seguridad, el agua y la competitividad.

El tic tac de la implosión Barretista pareciera estar acercándose al minuto cero, y lo peor de todo es que se ven más precandidatos que propuestas serias y concretas para el departamento, que, tras casi 16 años de gobierno conservador, no ve cambios ni transformaciones de fondo.

Este resultado no es producto de la casualidad. Es consecuencia de un ambiente de mayor confianza para invertir, producir y generar empleo.

El principal problema surgió por las facultades que el gobierno pretendía otorgar a la ANT. Varias disposiciones generaban preocupación porque podían reducir el papel de los jueces dentro de los procesos agrarios.

Le pido a Dios, que me acompañe en esta tarea y que pueda hacer todo de sí, en beneficio de mi país. Y como dicen en la linda tierra que me acogió cuatro años, “arrieros somos y en el camino nos vemos”.

Las medidas cautelares adoptadas por el Consejo de Estado, en el estudio de la demanda contra el decreto mediante el cual se fijó el salario mínimo para el año 2026, solo confirman una cosa: la ligereza que ha caracterizado a este gobierno cuando de sustentar legalmente sus actuaciones se trata.

¿Cómo es posible que, a pesar de contar con presupuestos, políticas y documentos que advierten sobre la importancia de tomar medidas, aún no tengamos campañas bien estructuradas para reducir el consumo de agua?

Hemos sido engañados, por altos estamentos nacionales quienes desconocen y pretenden minimizar las grandes falencias de este “antisistema de salud” fundamentado sobre la intermediación financiera.