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Ídolos de Barro

Traigo esto a colación porque ayer, fue noticia y tendencia mundial la muerte de Diego Armando Maradona, el icónico futbolista argentino que trascendió por su forma de jugar al futbol y por los títulos que consiguió jugando con su selección nacional; esto le mereció innumerables reconocimientos, tanto así, que en su país es o fue, considerado todo un Dios. Por: José Adrián Monroy.
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26 Nov 2020 - 7:28 COT por Ecos del Combeima

Para los que no conocen la expresión: “ídolos de Barro”, se utiliza para señalar la vulnerabilidad y fragilidad de algo o alguien, a pesar de tener una apariencia fuerte y sólida. Su origen se  encuentra en el Antiguo Testamento, más concretamente en el Libro de Daniel (pasaje 2:26-45) en el que este profeta explica el episodio en el que el rey de Babilonia, Nabucodonosor, tuvo un sueño en el que aparecía una gigantesca estatua hecha por diversos elementos,  la cabeza era de oro, el torso de plata, la caderas de bronce, las piernas de hierro y los pies eran de barro cocido. Una piedra cayó rodando hacia la escultura, chocando contra los pies y haciéndola desmoronarse, debido a la fragilidad del elemento con la que se había hecho la base, por muy fuertes y sólidas que fueran las del resto del cuerpo.

Traigo esto a colación porque ayer, fue noticia y tendencia mundial la muerte de Diego Armando Maradona, el icónico futbolista argentino que trascendió por su forma de jugar al futbol y por los títulos que consiguió jugando con su selección nacional; esto le mereció innumerables reconocimientos, tanto así, que en su país es o fue, considerado todo un Dios. 

Entonces  me pregunto: ¿por qué merece tanta adulación una persona? Si bien es cierto, Maradona fue un talentoso jugador de futbol, sin embargo, en los demás aspectos de su vida fue un completo desastre, pues su exitosa carrera deportiva se opacó por cuenta de las drogas, los excesos, problemas de violencia de todo tipo,  entre otras cosas.

Lo anterior me lleva a hacer una necesaria comparación con lo que está pasando en el ámbito político del país, toda vez que, muchos tienen endiosados a ciertos actores políticos colombianos, hasta el punto, de pasar por alto sus errores y desaciertos al considerarlos infalibles e impolutos; ante este panorama, muchos están haciéndole eco al caudillismo que nos lleva al borde del absolutismo y nos aleja de los argumentos y las ideas. Caso concreto, el Petrismo y el Uribismo. 

Si continuamos por esta senda, de idolatrar a personajes que por ciertas actitudes tienen alguna notoriedad o popularidad, estaremos cayendo en la equivocación de vanagloriar a individuos que solo alimentan sus apetitos gracias al favor y apoyo de muchos, y cuando sus ídolos se desmoronan, buscan a quien entregarle su favoritismo y admiración, convirtiéndonos en una sociedad motivada por las veleidades.

Si es así, ¿Qué futuro nos espera?, la respuesta es clara, seguir en la polarización que fractura a nuestro país por preferir a las  personas por encima de los  ideales, y eso,  nos va a pasar factura. Así que adorar a hombres por encima de todos y de todo, no nos llevará a construir una mejor nación, todo lo contrario, nos sumirá en el odio, el resentimiento y la división.

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