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Economía, gremios y gobiernos

La articulación de presidente, gobernador, alcalde y gremios como se mostró en pasada visita, es la llave del éxito de cualquier decisión que signifique obras e inversiones.
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13 Dic 2020 - 7:59 COT por Ecos del Combeima

La política pública, es aquella que prevalece en el tiempo y el espacio, la que se legitima a fuerza de su realidad beneficiosa y se queda encarnada en la ciudadanía como un bien preciado, por eso, así los gobiernos cambien ella no puede cambiar, porque es políticamente correcta, es decir tiene los elementos esenciales e importantes de equidad para el equilibrio social, productividad y generación de recursos. Insisto hasta la saciedad que es muy fácil, desde la confortable silla de un escritorio, desde los privilegios que dan un cargo o una comodidad de vida, pontificar sobre el deber ser en materia económica, sobre todo en esta época de pandemia, donde casi todos se vuelven expertos en todo. 

Escuchamos en diversos escenarios la palabra reactivación económica y sus teorías, no sin antes hacer un balance durante y después de la pandemia sobre nuestra vocación, los niveles de competitividad y por supuesto entender las drásticas evoluciones, que nos generan el paradigma del cambio, un camino que nos obligó a asumir unas realidades, que venimos aplazando sin visionar que allí estaban, sobre todo, aquellas que tienen que ver con los modelos de revolución tecnológica y de industria 4.0.

El mundo que nos resistíamos a asumir nos invadió y nos obligó a las transacciones electrónicas, los pagos en línea, la educación y el trabajo virtual, la lectura digital, en fin, pero también a devolver la mirada al campo y la producción alimentaria, al uso racional del agua y los recursos naturales, a dedicar más tiempo a la familia, a apreciar lo simple y darle el valor a cada dia vivido. 

Hoy la sociedad tiene un comportamiento distinto, el mercado y la economía también, en ese nivel de observancia  de lo descrito anteriormente, se deben establecer urgentemente los modelos económicos a aplicar, el desarrollo de esas estrategias  en cada municipio y departamento determinando, como ya está, su vocación y competitividad, pero por supuesto un mayor dialogo, un dialogo permanente con los gremios, los empresarios e industriales, beneficiarios de las condiciones a establecer por los gobiernos y ser los generadores de empleo. 

La articulación de presidente, gobernador, alcalde y gremios como se mostró en pasada visita, es la llave del éxito de cualquier decisión que signifique obras e inversiones, solo de esa manera: decisiones, condiciones y acciones, pueden ser la triada, para reactivar de verdad la economía, en términos de equidad para el equilibrio social y lograr bienestar real para todos.

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Porque trabajar menos horas no significa producir menos. Significa producir diferente. Las empresas que han logrado sostener sus resultados con jornadas reducidas son las que dejaron de medir el desempeño por el tiempo que la gente permanece en el negocio y empezaron a medirlo por lo que realmente ocurre en ese tiempo.

Regiones Administrativas y de Planificación, que sin haberse desarrollado plenamente, parecen haberse quedado cortas por muchas razones; entre otras, por la misma centralización administrativa y económica que tiene hoy Colombia.

El departamento necesita una agenda común. Una agenda que incluya las vías rurales, la conectividad, el desarrollo agropecuario y la agroindustria, el turismo, la educación superior, el empleo, la seguridad, el agua y la competitividad.

El tic tac de la implosión Barretista pareciera estar acercándose al minuto cero, y lo peor de todo es que se ven más precandidatos que propuestas serias y concretas para el departamento, que, tras casi 16 años de gobierno conservador, no ve cambios ni transformaciones de fondo.

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El principal problema surgió por las facultades que el gobierno pretendía otorgar a la ANT. Varias disposiciones generaban preocupación porque podían reducir el papel de los jueces dentro de los procesos agrarios.

Le pido a Dios, que me acompañe en esta tarea y que pueda hacer todo de sí, en beneficio de mi país. Y como dicen en la linda tierra que me acogió cuatro años, “arrieros somos y en el camino nos vemos”.

Las medidas cautelares adoptadas por el Consejo de Estado, en el estudio de la demanda contra el decreto mediante el cual se fijó el salario mínimo para el año 2026, solo confirman una cosa: la ligereza que ha caracterizado a este gobierno cuando de sustentar legalmente sus actuaciones se trata.

¿Cómo es posible que, a pesar de contar con presupuestos, políticas y documentos que advierten sobre la importancia de tomar medidas, aún no tengamos campañas bien estructuradas para reducir el consumo de agua?

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