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Este es el año

Este será el año de las licitaciones y las obras, el año donde recuperaremos el empleo y nos proyectaremos como una región pertinente para la inversión.
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3 Ene 2021 - 8:31 COT por Ecos del Combeima

Resiliencia y empatía, dos términos que nos deja este año que pasó, que con ánimo de arrancar deben convertirse en preceptos de nuestro comportamiento, como individuos y aportantes para la construcción de una mejor sociedad. La crisis económica y social ocasionada por la pandemia dejó una sombra de la cual será difícil recuperarse, negocios y empresas quebraron, los gobiernos tuvieron que afrontar, no solo la crisis económica que golpeó fuertemente sus finanzas, sino que el cataclismo social que ha sido impresionante.

Encontrar el equilibrio entre cuidar vidas, cuidar y recuperar la economía son enormes desafíos. En Estados Unidos, Europa y otros países de Sudamérica los gobiernos hacen manifestaciones de las enormes dificultades del 2020 en materia de recursos y ejecuciones, por eso el 2021 será el año de las reivindicaciones económicas y sociales. 

Conocimos el Estado frágil, producto de la inequidad que desequilibra socialmente nuestra mal llamada sociedad, esa que, dejò fecundar unos movimientos populistas de izquierda y derecha ocupados en sus intereses de lucha por el poder, aprovechándose de la tragedia que viven los que menos tienen. Creo que, todas las vertientes de la sociedad debemos arrancar haciéndonos un acto de contrición sobre la construcción de un modelo de sociedad que refleje la equidad, un modelo más allá de todos, que sea resiliente y empático, solo de esa manera aseguraremos un modelo eficiente, sensible y humano.

Este será el año de las licitaciones y las obras, el año donde recuperaremos el empleo y nos proyectaremos como una región pertinente para la inversión y adecuada para la reactivación, el empleo con la dinámica de inversión del aparato gubernamental, tendrá un aumento significativo, la generación de condiciones eficientes en el territorio activaran la llegada de inversión, la educación gratuita hasta el año 2023 golpeará contundentemente el desempleo juvenil, generando un clima de progreso, una prospectiva de desarrollo. 

Este es el año, como diría el gran poeta Mario Benedetti, en uno de sus poemas: “Cuando la tormenta pase y se amansen los caminos y seamos sobrevivientes de un naufragio colectivo. Entenderemos lo frágil, que significa estar vivos, sudaremos empatía, por quien esta y por quien se ha ido. Y todo será un milagro y todo será un legado y se respetará la vida, la vida que hemos ganado. Cuando la tormenta pase, te pido Dios, apenado, que nos devuelvas mejores, como nos habías soñado”.

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Porque trabajar menos horas no significa producir menos. Significa producir diferente. Las empresas que han logrado sostener sus resultados con jornadas reducidas son las que dejaron de medir el desempeño por el tiempo que la gente permanece en el negocio y empezaron a medirlo por lo que realmente ocurre en ese tiempo.

Regiones Administrativas y de Planificación, que sin haberse desarrollado plenamente, parecen haberse quedado cortas por muchas razones; entre otras, por la misma centralización administrativa y económica que tiene hoy Colombia.

El departamento necesita una agenda común. Una agenda que incluya las vías rurales, la conectividad, el desarrollo agropecuario y la agroindustria, el turismo, la educación superior, el empleo, la seguridad, el agua y la competitividad.

El tic tac de la implosión Barretista pareciera estar acercándose al minuto cero, y lo peor de todo es que se ven más precandidatos que propuestas serias y concretas para el departamento, que, tras casi 16 años de gobierno conservador, no ve cambios ni transformaciones de fondo.

Este resultado no es producto de la casualidad. Es consecuencia de un ambiente de mayor confianza para invertir, producir y generar empleo.

El principal problema surgió por las facultades que el gobierno pretendía otorgar a la ANT. Varias disposiciones generaban preocupación porque podían reducir el papel de los jueces dentro de los procesos agrarios.

Le pido a Dios, que me acompañe en esta tarea y que pueda hacer todo de sí, en beneficio de mi país. Y como dicen en la linda tierra que me acogió cuatro años, “arrieros somos y en el camino nos vemos”.

Las medidas cautelares adoptadas por el Consejo de Estado, en el estudio de la demanda contra el decreto mediante el cual se fijó el salario mínimo para el año 2026, solo confirman una cosa: la ligereza que ha caracterizado a este gobierno cuando de sustentar legalmente sus actuaciones se trata.

¿Cómo es posible que, a pesar de contar con presupuestos, políticas y documentos que advierten sobre la importancia de tomar medidas, aún no tengamos campañas bien estructuradas para reducir el consumo de agua?

Hemos sido engañados, por altos estamentos nacionales quienes desconocen y pretenden minimizar las grandes falencias de este “antisistema de salud” fundamentado sobre la intermediación financiera.