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Sabios e indisciplina social

La pandemia no puede utilizarse como un instrumento político o para la política electoral, sería mezquino hacerlo, inapropiado y deshonesto.
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10 Ene 2021 - 8:33 COT por Ecos del Combeima

La pandemia sigue su paso arrebatador por todos los rincones del mundo y digo arrebatador porque, eso ha hecho con la tranquilidad, la vida, la economía y la cotidianidad, también ha sido arrebatadora la pandemia con el juicio mental, intelectual y académico de muchos, que hacen análisis, esbozan tesis, posando como conocedores de los mas complejos conocimientos en materia de epidemiologia, virología o de la medicina en general, otros, de lo que oyen o ven, concluyen sobre la economía, decisiones gubernamentales, sociología o los sectores que pueden realizar o no actividades de acuerdo al criterios de esos “sabios”. 

Esta pandemia es un drama mundial de incalculables proporciones, presidentes de grandes potencias como China, Estados Unidos, Alemania, Francia y otros países, no han podido contener en términos de la medicina y la economía, las devastadoras consecuencias del COVID 19.

En Colombia, como en otros países la voluntad del gobierno nacional y de los gobiernos regionales y locales, ha sido inmensa en tratándose de hacer lo mejor, todos sin exclusión han hecho desde su capacidad y voluntad, lo que han creído mejor para los ciudadanos, han soportado los embates de esos “sabios” que desde la tribuna critican y critican, se ideologizó y politizó la lucha contra la pandemia, me entristece leer y escuchar voces queriendo muertos y tragedias, solo para que a  uno u otro gobernante le vaya mal. Por eso quienes conocemos lo público y quienes, por supuesto entendemos desde la experiencia y el sentido común esta pandemia, sabemos que estas son épocas de unidad y respeto por la institucionalidad, de tener solidaridad con el presidente, los gobernadores y alcaldes, que enfrentan este fenómeno nuevo y mundial. 

La pandemia no puede utilizarse como un instrumento político o para la política electoral, sería mezquino hacerlo, inapropiado y deshonesto. Sigo rogando a Dios y a la ciencia encontrar el camino para pronto salir de esta terrible realidad, a los ciudadanos que no han tenido el comportamiento adecuado, tomar conciencia sobre las enormes consecuencias de la indisciplina social, que acrecienta problemas en la vida y la economía de nuestro país. Pronto veremos la luz al final del túnel, mucho de esa realidad depende, de la responsabilidad y el buen comportamiento de los ciudadanos como individuos e integrantes de una sociedad.

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Porque trabajar menos horas no significa producir menos. Significa producir diferente. Las empresas que han logrado sostener sus resultados con jornadas reducidas son las que dejaron de medir el desempeño por el tiempo que la gente permanece en el negocio y empezaron a medirlo por lo que realmente ocurre en ese tiempo.

Regiones Administrativas y de Planificación, que sin haberse desarrollado plenamente, parecen haberse quedado cortas por muchas razones; entre otras, por la misma centralización administrativa y económica que tiene hoy Colombia.

El departamento necesita una agenda común. Una agenda que incluya las vías rurales, la conectividad, el desarrollo agropecuario y la agroindustria, el turismo, la educación superior, el empleo, la seguridad, el agua y la competitividad.

El tic tac de la implosión Barretista pareciera estar acercándose al minuto cero, y lo peor de todo es que se ven más precandidatos que propuestas serias y concretas para el departamento, que, tras casi 16 años de gobierno conservador, no ve cambios ni transformaciones de fondo.

Este resultado no es producto de la casualidad. Es consecuencia de un ambiente de mayor confianza para invertir, producir y generar empleo.

El principal problema surgió por las facultades que el gobierno pretendía otorgar a la ANT. Varias disposiciones generaban preocupación porque podían reducir el papel de los jueces dentro de los procesos agrarios.

Le pido a Dios, que me acompañe en esta tarea y que pueda hacer todo de sí, en beneficio de mi país. Y como dicen en la linda tierra que me acogió cuatro años, “arrieros somos y en el camino nos vemos”.

Las medidas cautelares adoptadas por el Consejo de Estado, en el estudio de la demanda contra el decreto mediante el cual se fijó el salario mínimo para el año 2026, solo confirman una cosa: la ligereza que ha caracterizado a este gobierno cuando de sustentar legalmente sus actuaciones se trata.

¿Cómo es posible que, a pesar de contar con presupuestos, políticas y documentos que advierten sobre la importancia de tomar medidas, aún no tengamos campañas bien estructuradas para reducir el consumo de agua?

Hemos sido engañados, por altos estamentos nacionales quienes desconocen y pretenden minimizar las grandes falencias de este “antisistema de salud” fundamentado sobre la intermediación financiera.