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Una realidad fatal

Ruego a los ciudadanos un mayor compromiso con su vida y la de los demás.
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10 Ene 2021 - 9:44 COT por Ecos del Combeima

Durante todo el año pasado y este, somos víctimas de los impresionantes cambios que nos trajo la pandemia, en lo publico ya lo he mencionado, tuvimos que dar un cambio total al gobierno, donde sufrimos la afectación de las finanzas en más de un 60%, en nuestras vidas familiares nos distanciamos de nuestros seres queridos, los niños y jóvenes dejaron de ir a las escuelas y universidades, tal vez perdiéndose la mejor época de la vida de cualquier ser humano, vimos la economía derrumbarse como consecuencia el desempleo aumentar, han sido tantas y tantas cosas. 

En mi caso, he sufrido la afectación de contagio de muchos compañeros, familiares, amigos y la tragedia de saber y ver a otros intubados y peor fallecidos. Esa profunda tristeza y dolor que vivo como gobernante y ser humano permanentemente, la he sufrido y me ha impulsado para dedicarme a mejorar el servicio de salud en nuestro departamento, esfuerzo que hemos hecho priorizando este sector, poniéndolo en primera línea bajo los criterios de eficiencia y humanización en la atención. 

Aún no concibo cómo algunos ciudadanos, no se dan cuenta o no quieren asumir la gravedad de la situación que vivimos, no tienen los mas mínimos cuidados, no son conscientes del daño que pueden ocasionarse o a sus familias y grupo social, por la indisciplina en su comportamiento. La vida puede continuar si tenemos los cuidados que como autoridades hemos pedido, el lavado de manos, el uso del tapabocas, el distanciamiento social, en fin.

Esta es una realidad fatal, el Covid es un virus que puede ocasionar la muerte, hemos probado que muchas actividades pueden continuar, con todos los protocolos de bioseguridad, hemos podido recobrar en gran parte nuestra cotidianidad, lo que aun no hemos podido lograr es que muchos ciudadanos tomen esa conciencia que necesitamos asuman, con seriedad y solidaridad, por eso aun nos encontramos con estas medidas que el gobierno nacional ha tomado para contener una tragedia mayor. 

Ruego a los ciudadanos un mayor compromiso con su vida y la de los demás, para que no suframos las consecuencias en la vida y la economía que estamos viviendo. Nuestra ciudad Ibagué y nuestro Tolima, no aguantan más indisciplina social que cobra vidas y decisiones que golpean la economía a razón de proteger esas vidas. 

Adenda: Lamentable que, solo hasta que el COVID 19 toca nuestra familia o personas cercanas lo entendemos y dimensionamos. En días pasados en el Barrio / 7 de agosto comuna 2 de la ciudad de Ibagué entregando ayudas humanitarias por la ola invernal, requerí un ciudadano para que se colocara el tapabocas, a lo que me respondió “se lo preste a mi suegra para que reclamara las ayudas”. Dios nos proteja.

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Porque trabajar menos horas no significa producir menos. Significa producir diferente. Las empresas que han logrado sostener sus resultados con jornadas reducidas son las que dejaron de medir el desempeño por el tiempo que la gente permanece en el negocio y empezaron a medirlo por lo que realmente ocurre en ese tiempo.

Regiones Administrativas y de Planificación, que sin haberse desarrollado plenamente, parecen haberse quedado cortas por muchas razones; entre otras, por la misma centralización administrativa y económica que tiene hoy Colombia.

El departamento necesita una agenda común. Una agenda que incluya las vías rurales, la conectividad, el desarrollo agropecuario y la agroindustria, el turismo, la educación superior, el empleo, la seguridad, el agua y la competitividad.

El tic tac de la implosión Barretista pareciera estar acercándose al minuto cero, y lo peor de todo es que se ven más precandidatos que propuestas serias y concretas para el departamento, que, tras casi 16 años de gobierno conservador, no ve cambios ni transformaciones de fondo.

Este resultado no es producto de la casualidad. Es consecuencia de un ambiente de mayor confianza para invertir, producir y generar empleo.

El principal problema surgió por las facultades que el gobierno pretendía otorgar a la ANT. Varias disposiciones generaban preocupación porque podían reducir el papel de los jueces dentro de los procesos agrarios.

Le pido a Dios, que me acompañe en esta tarea y que pueda hacer todo de sí, en beneficio de mi país. Y como dicen en la linda tierra que me acogió cuatro años, “arrieros somos y en el camino nos vemos”.

Las medidas cautelares adoptadas por el Consejo de Estado, en el estudio de la demanda contra el decreto mediante el cual se fijó el salario mínimo para el año 2026, solo confirman una cosa: la ligereza que ha caracterizado a este gobierno cuando de sustentar legalmente sus actuaciones se trata.

¿Cómo es posible que, a pesar de contar con presupuestos, políticas y documentos que advierten sobre la importancia de tomar medidas, aún no tengamos campañas bien estructuradas para reducir el consumo de agua?

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