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Márquez, Roy y Petro

Ahora aparece pues el criminal Márquez hablando de revocarle el mandato al Presidente Duque. Iniciativa que no tiene ningún asidero legal, y que sin embargo viene siendo liderada por el senador Roy Barreras. Por: Paloma Valencia.
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Kienyke
15 Ene 2021 - 13:11 COT por Ecos del Combeima

Iván Márquez era el jefe negociador de las FARC para el proceso de paz durante el gobierno de Santos y además, el segundo a bordo de esa estructura. Márquez firmó el acuerdo, se tomó las fotos, hablo por los medios; y  cuando debía posesionarse en su curul regalada, empezaron a aparecer señales de que no cumpliría. Empezó a incumplir sus llamados a la JEP. Luego se fugó y hoy es la cabeza de una organización criminal y mafiosa.

Todo empezó con el proceso contra su sobrino, Marlon Marín, con el tremendo escándalo de que algunos guerrilleros estaban intentando robarse los dineros de la salud de los desmovilizados y pidiendo coimas por los contratos de la paz; y que terminó implicando a varios miembros de las FARC en tráfico de drogas, después de la firma del acuerdo. ¿Por qué se fugó el recién nombrado senador? Lo cierto es que Márquez  ha sido congresista dos veces por  acuerdos de paz, y las dos veces ha regresado a la criminalidad.

No lo hizo, como pretenden algunos, por un  “entrampamiento”. ¿Está implicado en el robo de los recursos de salud de los desmovilizados? ¿En el tráfico de droga? Es muy probable, lo cierto es que era un delincuente. Tiene 28 condenas, 198 órdenes de captura y ahora tiene nuevos procesos. Y es un delincuente, es la cabeza de la organización terrorista y narcotraficante autodenominada Nueva Marquetalia, la mayor responsable del asesinato de líderes sociales, de narcotráfico y terrorismo en nuestro país.

Ahora aparece pues el criminal Márquez hablando de revocarle el mandato al Presidente Duque. Iniciativa que no tiene ningún asidero legal, y que sin embargo viene siendo liderada por el senador Roy Barreras. Aquello coincide, con la defensa acérrima de la inocencia de Santrich que ha liderado también el senador Roy Barreras y secundada por el senador Petro, con la teoría del “entrampamiento”. La coincidencia aterra.

En las últimas sesiones de comisión primera del senado tuve que observar, para mi sorpresa, la defensa de lo indefendible; la defensa de Santrich a manos de los senadores Roy y Petro. Ellos mismos insisten en la “paz completa” y la necesidad de seguir negociando con la criminalidad. Desestimé las especulaciones de que esta defensa era un mensaje para la  Nueva Marquetalia, de la que se desprendería el discurso político de que la “paz completa” solo sería posible con la elección de ese sector político. Lo interpreté y lo hago ahora, como un ataque al ex fiscal Martínez.

Ahora, aparecen esos criminales (los defendidos), armados e intimidantes, apoyando las causas políticas de sus defensores (Petro y Roy), en especial el ataque al presidente legítimamente elegido por los colombianos, y hablando de la necesidad de la “paz completa”.

No creo que los senadores tengan un acuerdo con el narcoterrorismo, es más, estoy segura de que no es así. Sin embargo, estamos viendo de facto mutuos actos de respaldo. De facto –aun sin el consentimiento de los senadores- las armas hoy le dicen a los colombianos que hay que revocar al Presidente Duque y que se requiere una paz completa; lo mismo que propone un sector político democrático. Colombia no puede aceptarlo. Urge  el rechazo categórico de parte delos senadores Barreras y Petro. Deberíamos de una buena vez abolir el concepto de delito político; jamás aceptar siquiera la idea de que las armas tengan incidencia en la

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