¡Quieta Margarita!
Parafraseando a los pintorescos “culebreros”, que con cerrero acento antioqueño decían entre otras coloridas frases – “Quieta Margarita, animal feroz que tu veneno no me mata”, imagino a Luis Carlos Sarmiento Angulo, con tabaco quemado, poncho terciado y perrero en mano, pidiéndole a Margarita, no la culebra, si no la actriz, columnista Margarita Rosa de Francisco, luego de escribir la columna en el diario El Tiempo, en la cual describió una realidad que todos sabemos pero que en las altas esferas del poder político y económico silencian por conveniencia y hasta miedo.
Su hija Luz Ángela Sarmiento, alta ejecutiva del diario, propiedad de su padre, arremetió contra la columnista y entre líneas reclamó con retirar la columna, tanto así que la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) se pronunció y calificó el hecho como una clara censura de opinión y ataque directo a la prensa libre, la libertad de expresión y el derecho a pensar diferente.
“No deben existir temas vedados a posterior. Esta situación envía un mensaje a las y los columnistas sobre la pertinencia de un contenido en estos espacios. Así se abre la puerta a la autocensura”, concluyó la FLIP.
Pero lo que dijo Margarita Rosa de Francisco, en su columna, es el retrato perfecto de cómo se mueven los hilos del poder en nuestro país. El magnate colombiano por décadas ha sido el responsable de la elección de presidentes para garantizar el desarrollo normal de sus negocios y la creación y en otros casos derogación de leyes que estén hechas “a su medida” para obtener los multimillonarios beneficios que está acostumbrado a recibir a sus infinitas arcas.
No es mentira y muchos menos un secreto que el sector bancario es el que más se ha beneficiado de los gobiernos nacionales, que permiten asfixien a los ciudadanos con todo tipo de acciones que tienen el blindaje legal y gubernamental. Por ejemplo, durante este periodo de crisis económica por causa de la pandemia, el sector bancario no tuvo ningún tipo de contemplación y disfrazados de responsabilidad social, elevaron “ayudas crediticias”, que a la postre fueron más deudas para los usuarios.
Los intereses de su organización empresarial son defendidos por el gobierno del presidente Iván Duque, como deuda a los millonarios aportes económicos que hizo el banquero a su campaña presidencial y que cobra por ventanilla con sendos favores. Además, sumado a ello, su pulpo económico se extiende en todos los sectores y los medios de comunicación están a la orden del día. Los que son de su propiedad obedecen, e informan a su gusto, conveniencia e intereses y los que no son de él, son absorbidos con jugosas pautas, que silencian lo que no les conviene.
Así funciona el poder en Colombia, y muchos se escandalizaron por la columna de Margarita Rosa, y pusieron el grito en el cielo y pidieron su cabeza, claro, todos ellos como los fariseos para que los vean idolatrar a su dios. Otros sectores respaldaron la opinión de la actriz, hoy una de las columnistas más influyentes del país y activista política que acertó en el blanco desnudando una cruda realidad, que repito todos sabemos y pocos nos atrevemos a decirla.
Decir la verdad es una profesión peligro en este país.
Andrés Currea Hernández
Comunicador Social y Periodista
Especialista en Educación, Cultura y Política.