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La radicalización del feminismo

Hoy el feminismo radical se ha convertido en un grupo abiertamente de izquierda que condena cualquier posición contraria a la suya, situación que perjudica aún más a las mujeres. Por: José Adrián Monroy.
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11 Mar 2021 - 8:50 COT por Ecos del Combeima

Desde hace un buen tiempo ha tomado auge un movimiento social llamado el Femi-nismo, que según su definición: es la tendencia que exige para las mujeres igualdad de derechos frente a los hombres. Sin embargo, tan noble propósito se ha ido radicalizando gradualmente, de tal manera que en los últimos años su sentido original se ha perdido. 

Hoy el feminismo radical se ha convertido en un grupo abiertamente de izquierda que condena cualquier posición contraria a la suya, situación que perjudica aún más a las mujeres porque, de la urgente intención de dignificar a la mujer en su necesaria, natu-ral y obvia oportunidad de gozar de los mismos  derechos del hombre,  se ha pasado a un feminismo drástico, pasional y enfurecido.

Tanto así, que sus adeptas se han obnubilado por un pensamiento pseudo-intelectual que  dejó atrás los actos simbólicos cargados de mensaje, para manifestarse mediante hechos violentos y vandálicos como lo que sucedió el pasado lunes en Ibagué, cuan-do en medio de la celebración por el día internacional de la mujer, un grupo de muje-res llegaron a la calle 10 con carrera tercera,  comenzaron a rayar con aerosol las pa-redes de la Catedral, escribiendo "violadores" y "nos queremos vivas"; no contentas con eso, algunas de ellas cogieron a patadas las puertas de la Catedral, rayaron cier-tos monumentos ubicados en el centro de la ciudad donde también fue golpeado un periodista por algunas, con el argumento  que la jornada sólo podían cubrirla mujeres. Algo salido de cualquier proporción.

Creo que todos estamos de acuerdo en  que las mujeres en nuestro país y en el mun-do no han tenido las mismas posibilidades de igualdad de género en cuanto a opcio-nes laborales, económicas y de otras índoles; razón por la que cualquier ser humano sensato y razonable apoye la necesidad de auspiciar  acciones, proyectos o políticas públicas que reivindiquen sus derechos en busca de una verdadera equidad. 

No obstante, el problema que surge de la radicalización del feminismo es que perdió la objetividad y el norte de sus principios e ideales, por cuanto se enceguecieron seña-lando culpables donde no los hay,  pasando por encima de valores elementales de la sociedad como la tolerancia y el respeto,  llegando a la contradicción de protestar en contra de los hombres, comportándose como los peores hombres.

Asi las cosas, es ilógico exigir derechos vulnerándolos, pues se contribuye a a fomen-tar la violencia social, la discriminación y la polarización política que se vive en este país. Es totalmente reprochable lo qué pasó aquí y en otras ciudades, ya que se está volviendo costumbre que cada movilización se cree legitimada para arrasar con todo y con todos, y curiosamente, discriminan a quien piensa diferente.

¡Respetar la diferencia nos quedó grande!

Twitter: @JoseAdrianM
Instagram: joseadrianmt

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