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Los niños primero

Que todos los niños que en este momento son maltratados, hallen un ángel que los salve y que todos aquellos niños que continúan perdidos, sean encontrados. Amen, amen, amen. Por: Carolina Toro.
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Ecos del Combeima
24 Mar 2021 - 8:07 COT por Ecos del Combeima

En nuestro país no solamente normalizamos la corrupción y nos acostumbramos que cada noticia es peor, que los casos aberrantes de maltrato infantil se vuelven paisaje. Los eventos que a diario se registran de abusos a niños y niñas siempre han sido elevados y se incrementaron desde el inicio de los confinamientos, en donde nuestros niños tuvieron que estar encerrados con sus agresores. Los actos de maltrato no son propios de una región o estrato, tristemente, no se tiene registro de todos los casos, pero con los evidenciados ya deberíamos haber salido masivamente a exigir cambios en la legislación y soluciones que permitan cortar de raíz estas conductas.  

¿Qué tanto más estamos dispuestos a aguantar? maltrato físico, acceso carnal, asesinato, desnutrición y otro que ha existido por siempre, llamado alienación parental. Es sabido que, durante algunos procesos de divorcio, los niños han sido utilizados como arma de venganza hacia la contraparte. Todas las estrategias tendientes a lograr que el niño olvide, odie, sienta miedo respecto de uno de sus progenitores, generan este trastorno mental, que transforma la conciencia de niño, rompiendo así el vínculo afectivo con el padre o la madre. Los estudios sobre el tema muestran el grave daño que puede significar para un niño crecer con conceptos e ideas distorsionadas de uno de sus progenitores. Con estas conductas se les niega derecho a tener un padre o una madre, trayendo consigo el dolor mutuo de no poder estar juntos.  Como sociedad hemos consentido este tipo de conductas al no ejercer presión social sobre estos casos y por considerar que son asuntos que no son de nuestra incumbencia. Hoy muchos niños se encuentran alejados de sus madres o padres a causa de este acto de egoísmo y maldad. Los casos conocidos son pocos, ¿pero ¿cuántos estarán en el anonimato? El no tener recursos para pagar un abogado o no tener acceso a una red social que les permita visibilizar su caso, hace que muchos casos se queden sin solución y sin ayuda a los directamente afectados, los niños. 

¿Qué tan lejos estamos de movilizarnos y unirnos en torno a nuestros niños? ¿Cómo acompañar a las instituciones para que se haga un control y se eviten los casos de abuso y maltrato?
Pareciera que es un tema de nunca acabar. Conforme pasan los días aparecen más casos, y uno que otro atrae a la opinión pública al convertirse viral en redes sociales, por lo general se movilizan las instituciones para brindar atención prioritaria, pero, ¿qué pasa con el resto de casos? Es claro que nuestro Estado no tiene la capacidad para responder a cada episodio de maltrato como quisiéramos, pero no lo hace porque no quiera sino porque son muchos los casos. Entonces, ¿qué podemos hacer como sociedad? Por lo menos no deberíamos seguir callando o limitándonos a compartir las noticias. Deberíamos brindarle ayuda a las madres o padres que soportan este maltrato con sus hijos, pues muchos de ellos están ahí por necesidad. Si los niños están siendo maltratados por ambos padres, deberíamos denunciar ante el ICBF masivamente. Hay que denunciar más y exigir mecanismos expeditos para proteger los derechos de los niños. No deberíamos acostumbrarnos a ver el maltrato infantil como algo más que pasa en el día a día de nuestro país. Deberíamos parar y gritarle al mundo que los niños son sagrados y no se tocan. Mientras lloramos y oramos por ellos, con nuestro ejemplo construir una generación que sea protegida.  

Me duele mucho mi país, no me acostumbro a ver el fenómeno de la corrupción como algo que siempre ha sido y será, me niego a ver crecer a mis hijas en una sociedad indolente que de cierta manera no hace nada para proteger a los más débiles, nuestros niños. Me siento esperanzada por la cadena perpetua que habrá para violadores y asesinos de niños que espero no sea declarada inexequible posteriormente. Duele ver casos como el de Sarita, la hija de Carolina, quien a sus 21 años es adicta a las drogas y se prostituye y, al parecer, ni sabe quién es el padre de la niña. Hasta hoy no hay certeza de dónde está su hija. El temor de comprobar que estamos frente a un caso de trata de personas, prostitución infantil, feminicidio, o quien sabe qué otra conducta punible, resulta escalofriante y produce miedo e impotencia.

Yo sigo viendo a mis hijas con infinito amor pidiéndole a Dios por su protección y añoro que mi sociedad reaccione, no normalice el maltrato hacia los niños y se haga algo para detener esta tragedia social que cada día nos consume más.

Sarita: vuelve a casa. Que todos los niños víctimas de alienación parental, también puedan volver a ver y estar con sus padres. Como debe ser. 
Que todos los niños que en este momento son maltratados, hallen un ángel que los salve y que todos aquellos niños que continúan perdidos, sean encontrados. Amen, amen, amen.

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