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Aún en pandemia

Todo tiene su tiempo, bien lo dice Eclesiastés, este es el tiempo de la solidaridad, de la unidad, del apoyo y el respaldo a las medidas de las autoridades.
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28 Mar 2021 - 8:18 COT por Ecos del Combeima

Hace más de un año, sin creer y sin saber de las terribles consecuencias, se anunciaba la pandemia producida por el COVID 19. hemos vivido tantas dificultades, la crisis en salud rápidamente ocasionó la más profunda crisis económica de los últimos tiempos, los gobiernos tuvieron que virar sus planes de desarrollo y de inversión para atender la emergencia sanitaria, económica y social. 

Escribí para la época y pedí rodear a los gobernantes, ese pedido lo hice como ciudadano alejado de cualquier afán partidista o ideológico, por que nada más sabio que rodear a las autoridades en medio de la crisis, ningún ser humano quiere hacer las cosas mal en medio de las dificultades, menos quienes gobiernan, en Bogotá, Medellín, Barranquilla, en todas las ciudades y departamentos del país, los gobernantes han tenido que tomar decisiones, unas populares otras no, todas con el fin de contener el virus y salvar vidas, lo propio ha hecho el presidente, quien como todos los mandatarios de naciones han hecho lo mejor.

Aun la pandemia persiste, el anuncio de las vacunas en medio de la crisis ha generado esperanza, pero no significa la finalización, al contrario, si se sigue en el relajamiento producto del anuncio de la vacunación podríamos tener lamentables consecuencias. 

El anuncio de otro pico de la pandemia en nuestro país y en la región, debe ponernos en máxima alerta, en máxima disposición sobre las medidas que tomen las autoridades, debemos seguir respaldándolos a todos en el país, seguir con el autocuidado y la conciencia social de prevención, debemos permanecer unidos como humanidad en el firme propósito de superar esta grave crisis. No es momento para las mezquindades de la política, ni para engendrar inconformidades que entrelazadas con las consecuencias de la pandemia buscan desprestigiar el trabajo de las autoridades. 

Todo tiene su tiempo, bien lo dice Eclesiastés, este es el tiempo de la solidaridad, de la unidad, del apoyo y el respaldo a las medidas de las autoridades, vendrán otros tiempos para el debate, la critica y la confrontación política, muchos quieren anticipar a razón de sus intereses y aprovechando la crisis, sus campañas, los ciudadanos necesitan, soluciones, acciones y voces para resolver sus dificultades, no para aprovecharse de su condición y de la condición que atraviesa la humanidad entera.

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Porque trabajar menos horas no significa producir menos. Significa producir diferente. Las empresas que han logrado sostener sus resultados con jornadas reducidas son las que dejaron de medir el desempeño por el tiempo que la gente permanece en el negocio y empezaron a medirlo por lo que realmente ocurre en ese tiempo.

Regiones Administrativas y de Planificación, que sin haberse desarrollado plenamente, parecen haberse quedado cortas por muchas razones; entre otras, por la misma centralización administrativa y económica que tiene hoy Colombia.

El departamento necesita una agenda común. Una agenda que incluya las vías rurales, la conectividad, el desarrollo agropecuario y la agroindustria, el turismo, la educación superior, el empleo, la seguridad, el agua y la competitividad.

El tic tac de la implosión Barretista pareciera estar acercándose al minuto cero, y lo peor de todo es que se ven más precandidatos que propuestas serias y concretas para el departamento, que, tras casi 16 años de gobierno conservador, no ve cambios ni transformaciones de fondo.

Este resultado no es producto de la casualidad. Es consecuencia de un ambiente de mayor confianza para invertir, producir y generar empleo.

El principal problema surgió por las facultades que el gobierno pretendía otorgar a la ANT. Varias disposiciones generaban preocupación porque podían reducir el papel de los jueces dentro de los procesos agrarios.

Le pido a Dios, que me acompañe en esta tarea y que pueda hacer todo de sí, en beneficio de mi país. Y como dicen en la linda tierra que me acogió cuatro años, “arrieros somos y en el camino nos vemos”.

Las medidas cautelares adoptadas por el Consejo de Estado, en el estudio de la demanda contra el decreto mediante el cual se fijó el salario mínimo para el año 2026, solo confirman una cosa: la ligereza que ha caracterizado a este gobierno cuando de sustentar legalmente sus actuaciones se trata.

¿Cómo es posible que, a pesar de contar con presupuestos, políticas y documentos que advierten sobre la importancia de tomar medidas, aún no tengamos campañas bien estructuradas para reducir el consumo de agua?

Hemos sido engañados, por altos estamentos nacionales quienes desconocen y pretenden minimizar las grandes falencias de este “antisistema de salud” fundamentado sobre la intermediación financiera.