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La incertidumbre continúa

Lo que sucede en el país es el pretexto perfecto para que las empresas criminales sigan haciendo de las suyas; ¡claro!, mientras se desestabiliza la sociedad promocionando el caos y la anarquía les queda el camino abierto. Por: José Adrián Monroy.
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27 Mayo 2021 - 9:18 COT por Ecos del Combeima

La incertidumbre continúa. Llevamos un mes desde que se iniciaron las protestas y el panorama cada vez es más oscuro. Los bloqueos y las vías de hecho se presentan a diario, cada vez son menos concurridas e igual o más agresivas que al principio, tanto así, que hace un par de días quemaron el palacio de justicia de Tuluá.

Lo que no han entendido quienes persisten en bloquear las vías, es que, si le impiden a cualquier ciudadano ir a su trabajo para conseguir su sustento y el de su familia, no van a lograr nada positivo, todo lo contrario; muchos sectores que han apoyado el paro se están viendo seriamente perjudicados económicamente y lejos de avanzar en el proceso de recuperación de sus finanzas porque no han podido desarrollar sus actividades libremente.

En Ibagué por ejemplo, de acuerdo a los resultados de la décima ronda de la Encuesta Pulso Social que mide la percepción ciudadana frente a indicadores económicos para el trimestre febrero – abril de 2021, fueron consultadas 269.149 personas de las cuales el 59,5% consideró que la situaciónn económica actual de su núcleo familiar es peor o mucho peor con relación a la de hace un año. Es decir, que más de la mitad de los ibaguereños está pasando por dificultades económicas y los bloqueos no aportan, no ayudan. 

Tampoco se han dado cuenta los manifestantes, que quizás, aunque muchos de ellos lo hacen de corazón y con la firme convicción de querer generar un cambio significativo en la forma en como nos gobiernan, existen manos delincuenciales que no tienen ese mismo propósito; prueba de ello es lo que sucedió ayer en las inmediaciones de la Universidad del Tolima en donde saquearon un carro repartidor de gaseosas, o volviendo al ejemplo de Tuluá, en el que por desgracia, tuvimos que ver como de nuevo ardía un palacio de justicia repitiendo la historia de aquel noviembre de 1985.

Lo que sucede en el país es el pretexto perfecto para que las empresas criminales sigan haciendo de las suyas; ¡claro!, mientras se desestabiliza la sociedad promocionando el caos y la anarquía les queda el camino abierto. Y ni hablar de la pelea ideológica que libran en las calles, como si los temas centrales del paro solo fueran de izquierda. Las necesidades de las personas, el rezago social y las ganas de tener una patria mejor, no tienen color ni tendencia política.

Así que no es momento de postergar el letargo en el que estamos, Colombia entera debe propiciar un espacio de dialogo y reconciliación para concertar los puntos en los que se tiene que hacer una reforma estructural del estado y paralelo a ello, es urgente que se levanten los bloqueos y que los sectores económicos puedan despegar para que entre todos salgamos adelante.

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Porque trabajar menos horas no significa producir menos. Significa producir diferente. Las empresas que han logrado sostener sus resultados con jornadas reducidas son las que dejaron de medir el desempeño por el tiempo que la gente permanece en el negocio y empezaron a medirlo por lo que realmente ocurre en ese tiempo.

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