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“La venganza”, cuatro siglos después

Quiero creer, que quienes atacaron la estatua de Andrés López de Galarza ubicada en el viaducto del SENA tienen claro el tema. Por: José Adrián Monroy.
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3 Jun 2021 - 8:30 COT por Ecos del Combeima

En medio de todo lo que hemos vivido en este mes de paro: la reforma, muertes, desmanes, caos, vandalismo y demás; hay algo que me ha llamado la atención y tiene que ver con la diversa y reciente forma de protesta que han asumido quienes atacan directamente las estatuas o monumentos que existen en las ciudades.

Esa nueva corriente de pensamiento se llama revisionismo histórico, que consiste en el estudio crítico de los hechos históricos y los relatos oficiales, con el fin de revisarlos y eventualmente reinterpretarlos. Resulta, que en esa visión alternativa de lo que ha sucedido en la historia, algunos personajes a los que se les ha rendido homenaje con estatuas, bustos o monumentos, ganaron fama o reconocimiento haciendo algo que a hoy sería reprochado.

Quiero creer, que quienes atacaron la estatua de Andrés López de Galarza ubicada en el viaducto del SENA tienen claro el tema; sin embargo, me pregunto: ¿qué sentido tiene dañar la imagen de alguien que vivió hace más de 400 años?, ¿acaso existía algún ibaguereño molesto e indignando por aquella referencia?

De Andrés López de Galarza se sabe que fue un Capitán español y fundador de nuestra ciudad por allá en 1550. Quizás, para lograrlo tuvo que hacer cosas Non Sanctas; no obstante, ese no puede ser el pretexto para que hoy, algunos amparados en la libre expresión, “tomen venganza” por las muertes que protagonizó el fundador 4 siglos atrás. Entonces, si se sigue con esa lógica, no nos puede parecer extraño que un día de estos dañen el parque Andrés López de Galarza que queda en la calle 19, o sitien el barrio ubicado en la comuna 12, o que ataquen la empresa de buses tan solo porque tienen el mismo nombre.

Ahora bien, si el monumento no enseña nada, ni comunica nada , no genera reflexión y no significa nada para la sociedad actual; de manera pacifica soliciten el cambio, sean propositivos y contribuyan a embellecer la ciudad con espacios coloridos, llenos de cultura, que resalten nuestra tradiciones y costumbres. Pero no aprovechen la coyuntura del paro para destruir, arropados bajo ideologías que ni quitan ni ponen. 

“Es la fiebre de la juventud lo que mantiene al resto del mundo a la temperatura normal”, es una frase de Bernanos, un dramaturgo francés, que resume lo que han hecho los jóvenes en este país cuando tomaron la iniciativa de manifestar por la forma en la que nos gobiernan; a ellos les debemos que se haya caído la reforma tributaria y otras tantas que venían en camino, o sea, que bueno que los propósitos sean grandes y con intereses colectivos; así que no desdibujen su misión esencial de garantizarle un futuro a nuestra sociedad y menos enredándose en cosas que no conducen a nada.

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