Pasar al contenido principal
Econoticias y Eventos
Opinión
COMPARTIR
Se ha copiado el vínculo

El negacionismo de Duque

Rechazar de plano el informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), es una muestra más del repudio del presidente Iván Duque, a la protesta legitima de los colombianos. Por: Andrés Currea.
Imagen
Crédito
Ecos del Combeima
9 Jul 2021 - 8:10 COT por Ecos del Combeima

Desconocer que se han presentado graves violaciones a los derechos humanos por parte de la fuerza pública durante las protestas en el marco del paro nacional y desestimar el informe argumentado y serio de la CIDH, son acciones del jefe de Estado, que no sorprenden, pero que si causan gran preocupación por parte la comunidad internacional.

Durante la férrea posición de Colombia, en el llamado cerco diplomático al Gobierno venezolano, Duque, fue un defensor acérrimo de los organismos adscritos a la OEA, apoyó la acción de la CIDH, compartió los informes que en materia de violación a los derechos humanos en el vecino país se registraron y exaltó la labor de los organismos internacional en el objetivo de evidenciar el peligroso trato de los cuerpos de seguridad del régimen de Nicolás Maduro. 

Pero ahora que las duras observaciones son a su Gobierno, Duque, al mejor estilo de un dictador, critica el informe, lo señala de peligroso y argumenta que "Nadie puede recomendarle a un país ser tolerante con actos de criminalidad". Esta posición, absurda por demás, deja muy mal parada la política de seguridad del Estado, muestra el lado más represivo del Gobierno Nacional, y genera alta preocupación en las organizaciones sociales, sindicales y demás, que no ven ningún tipo de garantía para del constitucional derecho a la protesta social. 

El informe entre otras recomendaciones se centra en la urgencia de separar a la Policía Nacional del Ministerio de Defensa, limitar las sanciones de funcionarios elegidos por voto popular, ley recientemente aprobada en la reforma al Código Disciplinario, y prohibir el uso de la fuerza letal como recurso para controlar del orden público.

El documento de 48 páginas también se refiere con alta preocupación al uso desproporcionado de la fuerza, la violencia basada en género, la violencia étnico-racial, la violencia contra periodistas y contra misiones médicas, irregularidades en los traslados por protección, y denuncias de desaparición; así como el uso de la asistencia militar, de las facultades disciplinarias y de la jurisdicción penal militar.

Las muertes, mutilaciones, desapariciones, civiles armados y exceso en la utilización de la fuerza por parte del ESMAD, son minimizadas por el Estado y pareciera no interesarles resolver cada una de las situaciones. Según el Gobierno hay 21 muertes relacionadas con la protesta, pero para las organizaciones de Derechos Humanos la cifra se eleva a más de 70 casos.

El negacionismo de Duque, lo único que genera es mayor desconfianza y mayor descontento en la población colombiana y mayor observación de la comunidad internacional que continuará investigando y pronunciándose sobre los lamentables hechos ocurridos en el país.

También te puede interesar estas columnas

Porque trabajar menos horas no significa producir menos. Significa producir diferente. Las empresas que han logrado sostener sus resultados con jornadas reducidas son las que dejaron de medir el desempeño por el tiempo que la gente permanece en el negocio y empezaron a medirlo por lo que realmente ocurre en ese tiempo.

Regiones Administrativas y de Planificación, que sin haberse desarrollado plenamente, parecen haberse quedado cortas por muchas razones; entre otras, por la misma centralización administrativa y económica que tiene hoy Colombia.

El departamento necesita una agenda común. Una agenda que incluya las vías rurales, la conectividad, el desarrollo agropecuario y la agroindustria, el turismo, la educación superior, el empleo, la seguridad, el agua y la competitividad.

El tic tac de la implosión Barretista pareciera estar acercándose al minuto cero, y lo peor de todo es que se ven más precandidatos que propuestas serias y concretas para el departamento, que, tras casi 16 años de gobierno conservador, no ve cambios ni transformaciones de fondo.

Este resultado no es producto de la casualidad. Es consecuencia de un ambiente de mayor confianza para invertir, producir y generar empleo.

El principal problema surgió por las facultades que el gobierno pretendía otorgar a la ANT. Varias disposiciones generaban preocupación porque podían reducir el papel de los jueces dentro de los procesos agrarios.

Le pido a Dios, que me acompañe en esta tarea y que pueda hacer todo de sí, en beneficio de mi país. Y como dicen en la linda tierra que me acogió cuatro años, “arrieros somos y en el camino nos vemos”.

Las medidas cautelares adoptadas por el Consejo de Estado, en el estudio de la demanda contra el decreto mediante el cual se fijó el salario mínimo para el año 2026, solo confirman una cosa: la ligereza que ha caracterizado a este gobierno cuando de sustentar legalmente sus actuaciones se trata.

¿Cómo es posible que, a pesar de contar con presupuestos, políticas y documentos que advierten sobre la importancia de tomar medidas, aún no tengamos campañas bien estructuradas para reducir el consumo de agua?

Hemos sido engañados, por altos estamentos nacionales quienes desconocen y pretenden minimizar las grandes falencias de este “antisistema de salud” fundamentado sobre la intermediación financiera.