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¿Qué se hace bien aquí?

Hay muchas historias inspiradoras por contar y qué bueno sería que todas aquellas empresas e instituciones que lo hacen bien, reciban buenos comentarios que los motiven e impulsen a continuar adelante generando desarrollo y bienestar. Por: Carolina Toro.
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Ecos del Combeima
13 Jul 2021 - 18:17 COT por Ecos del Combeima

Es muy común que el ser humano tienda a emitir juicios y que la crítica esté a la orden del día. Con el inicio de las manifestaciones se fue contagiando no solo el COVID-19, sino el espíritu de inconformidad, creciendo así el sentimiento colectivo de pesimismo, tanto para quienes se manifestaron como para quienes sufrieron las pérdidas que han traído consigo los bloqueos y la violencia. 

Pareciera mucho más fácil ver todo desde la carencia y con un ojo inquisidor que busca el error, en lugar de hallar la oportunidad y ver las situaciones desde la abundancia y por qué no desde el amor; hacer un ejercicio de reflexión que objetivamente defina todo lo que está bien, debería ser la premisa antes de copiar la tendencia dañina de hablar mal de las empresas y de las instituciones. 

Recientemente el empresario Evaristo Piedrahita, gerente de Panadería Susi S.A.S, a través de redes sociales divulga vídeos de las empresas de su región, invitando a que se hable bien de ellas. 

Es un ejercicio muy bonito porque genera una ola de buenos comentarios en torno al complejo ejercicio de generar empresa y se hace de cierta forma, un reconocimiento a la labor de los empresarios que generan empleo, pagan impuestos y mueven el aparato productivo del país, lo cual como lo afirma el empresario Piedrahita, genera bienestar para todos. 

Es una gran hazaña mantener los negocios pese a la pandemia y el paro y, más aún, crear empresa en medio de la actual crisis; en tal sentido, invitar a hablar bien de las empresas y empresarios, tiene un positivo efecto porque leer y oír cosas buenas es sano para la mente y provee sentimientos buenos que con seguridad generan acciones buenas. 

Hay muchas historias inspiradoras por contar y qué bueno sería que todas aquellas empresas e instituciones que lo hacen bien, reciban buenos comentarios que los motiven e impulsen a continuar adelante generando desarrollo y bienestar. 

Nuestra región es tierra de progreso, sin duda todo es susceptible de mejorar, pero estoy convencida que si nuestro observador cambia y pasamos a tener conversaciones que inviten a la unión, al trabajo en equipo, al reconocimiento y al respeto, seguramente saldremos de ese círculo nocivo de negativismo, odio y violencia que ha imperado en nuestra sociedad en los últimos meses. Hablemos bien, hablemos bien.

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Porque trabajar menos horas no significa producir menos. Significa producir diferente. Las empresas que han logrado sostener sus resultados con jornadas reducidas son las que dejaron de medir el desempeño por el tiempo que la gente permanece en el negocio y empezaron a medirlo por lo que realmente ocurre en ese tiempo.

Regiones Administrativas y de Planificación, que sin haberse desarrollado plenamente, parecen haberse quedado cortas por muchas razones; entre otras, por la misma centralización administrativa y económica que tiene hoy Colombia.

El departamento necesita una agenda común. Una agenda que incluya las vías rurales, la conectividad, el desarrollo agropecuario y la agroindustria, el turismo, la educación superior, el empleo, la seguridad, el agua y la competitividad.

El tic tac de la implosión Barretista pareciera estar acercándose al minuto cero, y lo peor de todo es que se ven más precandidatos que propuestas serias y concretas para el departamento, que, tras casi 16 años de gobierno conservador, no ve cambios ni transformaciones de fondo.

Este resultado no es producto de la casualidad. Es consecuencia de un ambiente de mayor confianza para invertir, producir y generar empleo.

El principal problema surgió por las facultades que el gobierno pretendía otorgar a la ANT. Varias disposiciones generaban preocupación porque podían reducir el papel de los jueces dentro de los procesos agrarios.

Le pido a Dios, que me acompañe en esta tarea y que pueda hacer todo de sí, en beneficio de mi país. Y como dicen en la linda tierra que me acogió cuatro años, “arrieros somos y en el camino nos vemos”.

Las medidas cautelares adoptadas por el Consejo de Estado, en el estudio de la demanda contra el decreto mediante el cual se fijó el salario mínimo para el año 2026, solo confirman una cosa: la ligereza que ha caracterizado a este gobierno cuando de sustentar legalmente sus actuaciones se trata.

¿Cómo es posible que, a pesar de contar con presupuestos, políticas y documentos que advierten sobre la importancia de tomar medidas, aún no tengamos campañas bien estructuradas para reducir el consumo de agua?

Hemos sido engañados, por altos estamentos nacionales quienes desconocen y pretenden minimizar las grandes falencias de este “antisistema de salud” fundamentado sobre la intermediación financiera.