Pasar al contenido principal
Econoticias y Eventos
Opinión
COMPARTIR
Se ha copiado el vínculo

Los niños del semáforo

La instrumentalización de los menores para la mendicidad es un fenómeno que crece incontrolablemente y que merece gran atención de las autoridades correspondientes.
Imagen
Crédito
Ecos del Combeima
26 Jul 2021 - 7:24 COT por Ecos del Combeima

Con bastante preocupación dedico la columna de esta semana para abordar un tema que está ante la mirada de todos y en el cual se deben aplicar con prontitud los correctivos necesarios para evitar la instrumentalización de los niños para la mendicidad. 

En cada semáforo de la ciudad es abundante la presencia de mujeres y hombres vendiendo dulces o simplemente pidiendo monedas acompañados de menores de edad, que en su mayoría no superan los 4 años, y que además del riesgo de estar las vías, sufren las inclemencias del clima, del sol canicular y de fuertes lluvias. 

Indagando con diversas fuentes se ha determinado que es muy poco el porcentaje de menores que son hijos de quienes buscan algo de dinero en los semáforos, y digamos que en estos casos el tema preocupa en menor escala, pues finalmente están con sus padres, lo que de igual manera no justifica de en lo absoluto que tengan que exponer a los menores a estas arduas jornadas en las calles de la ciudad. 

Por otra parte, y aquí un tema sumamente delicado, es la utilización de los niños para generar lastima y buscar la solidaridad de los conductores, y peor aún, se conoce de padres, si así se les puede llamar, que los alquilan a cualquier persona para que los utilice. La instrumentalización de los menores para la mendicidad es un fenómeno que crece incontrolablemente y que merece gran atención de las autoridades correspondientes, pues a todas luces es violatorio de los Derechos de los Niños, de los Derechos Humanos y es un hecho delictivo contemplado en nuestro ordenamiento jurídico. 

Debe entonces la Policía Nacional, realizar todo tipo de operativos a través de la Policía de Menores, para que en una primera instancia aborde en los semáforos a los adultos y verifiquen el grado de parentesco del menor de edad, pero más allá se debe evitar a toda costa que los niños lo exponga o utilicen para pedir monedas en las esquinas de la ciudad. Y como segunda medida y muy importante adelantar las labores de investigación y desmantelar, si las hay, las redes que utilizan a los niños para la mendicidad, o sancionar ejemplarmente a los padres que presten o alquilen a los peños para la mendicidad en las calles.

Además, es inadmisible que, en plena carrera tercera, corazón comercial de la ciudad, cerca de una docena de menores indígenas, descalzos, con sus ropas raídas y expuestos a cualquier tipo de vejamen, sean utilizados para pedir monedas y ninguna autoridad haga algo para frenar esta clara explotación infantil. 

Instituciones como el ICBF y la Policía Nacional, deben activarse y revisar con detalle esta situación, deben adelantar acciones rápidas y efectivas de protección de los menores y en los casos que deba hacer el restablecimiento de los derechos de los pequeños que deben ser protegidos por el Estado, como mandato Constitucional.

También te puede interesar estas columnas

Porque trabajar menos horas no significa producir menos. Significa producir diferente. Las empresas que han logrado sostener sus resultados con jornadas reducidas son las que dejaron de medir el desempeño por el tiempo que la gente permanece en el negocio y empezaron a medirlo por lo que realmente ocurre en ese tiempo.

Regiones Administrativas y de Planificación, que sin haberse desarrollado plenamente, parecen haberse quedado cortas por muchas razones; entre otras, por la misma centralización administrativa y económica que tiene hoy Colombia.

El departamento necesita una agenda común. Una agenda que incluya las vías rurales, la conectividad, el desarrollo agropecuario y la agroindustria, el turismo, la educación superior, el empleo, la seguridad, el agua y la competitividad.

El tic tac de la implosión Barretista pareciera estar acercándose al minuto cero, y lo peor de todo es que se ven más precandidatos que propuestas serias y concretas para el departamento, que, tras casi 16 años de gobierno conservador, no ve cambios ni transformaciones de fondo.

Este resultado no es producto de la casualidad. Es consecuencia de un ambiente de mayor confianza para invertir, producir y generar empleo.

El principal problema surgió por las facultades que el gobierno pretendía otorgar a la ANT. Varias disposiciones generaban preocupación porque podían reducir el papel de los jueces dentro de los procesos agrarios.

Le pido a Dios, que me acompañe en esta tarea y que pueda hacer todo de sí, en beneficio de mi país. Y como dicen en la linda tierra que me acogió cuatro años, “arrieros somos y en el camino nos vemos”.

Las medidas cautelares adoptadas por el Consejo de Estado, en el estudio de la demanda contra el decreto mediante el cual se fijó el salario mínimo para el año 2026, solo confirman una cosa: la ligereza que ha caracterizado a este gobierno cuando de sustentar legalmente sus actuaciones se trata.

¿Cómo es posible que, a pesar de contar con presupuestos, políticas y documentos que advierten sobre la importancia de tomar medidas, aún no tengamos campañas bien estructuradas para reducir el consumo de agua?

Hemos sido engañados, por altos estamentos nacionales quienes desconocen y pretenden minimizar las grandes falencias de este “antisistema de salud” fundamentado sobre la intermediación financiera.