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¿Ganan menos que los hombres?

Hay que tener en cuenta que la pandemia ha afectado especialmente a las mujeres, al ser ellas quienes en mayor proporción perdieron sus empleos por tener que ocuparse del hogar.
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Ecos del Combeima
28 Sep 2021 - 7:32 COT por Ecos del Combeima

¿Sabían que  el pasado 18 de septiembre se celebró el día internacional de la equidad salarial?  Según la ONU Mujeres, a nivel mundial las mujeres ganan el 84% de lo que ganan los hombres y se estima que con la llegada del Covid_19 se incrementaría en 96 millones las personas que caerían en pobreza extrema, lo que significa que 435 millones de mujeres y niñas vivirían con menos de 1.9 USD al día.  

Antes de la pandemia las mujeres en Colombia teníamos una brecha salarial con relación a los hombres de un 12,9%, en donde, por ejemplo, si un hombre ganaba 100 pesos, la mujer recibía 87 pesos, en el sector rural esta brecha era mucho más amplia ubicándose en un 34%. Así mismo, las mujeres con hijos ganaban un 14% menos que los hombres y entre más hijos tienen, menos ganaban ampliando la brecha hasta un 20%.  Las mujeres con hijos destinan menos horas a trabajar debido a que realizan 3 veces más trabajos domésticos que los hombres y labores como limpiar, cocinar, cuidar los niños o ancianos, a pesar de ser trabajos que permiten el desarrollo de las familias y su progreso, son pocos reconocidos y remunerados en la mayoría de los casos.  

La igualdad salarial viene a ser un enorme reto para los gobiernos a nivel mundial y es por esto por lo que en Colombia existen actualmente estrategias y leyes tendientes a lograr acortar esa brecha. Lograr ascensos o acceder a trabajos tradicionalmente ocupados por hombres hace que también se mantenga esta brecha, pues las practicas de contratación discriminatorias por género, hacen que no puedan ganar lo mismo que los hombres al impedirles igualdad de oportunidades para acceder a empleos de liderazgo; frente  lo anterior, solo hay que ver que pocas mujeres en Colombia tenemos la oportunidad de pertenecer a una junta directiva ya que la participación de las mujeres en los gobiernos corporativos es del 25% aproximadamente  y tan solo el 33,5% ocupan cargos gerenciales. 

La igualdad salarial implica ganar igual ante un trabajo igual o similar o del mismo valor teniendo en cuenta, según ONU MUJERES, que el trabajo de los hombres y las mujeres requieren diferentes condiciones, responsabilidades, cualificaciones o capacidades pero que pueden tener el mismo valor, razón por la cual deben tener salario igual, de ahí la importancia de promover políticas, estrategias y planes para asegurar la equidad salarial y generar conciencia entre los empleadores, sean públicos o privados, para que al acortar la brechas se impida que las mujeres y sus familias sean sometidas a la pobreza y la falta de oportunidades.

Hay que tener en cuenta que la pandemia ha afectado especialmente a las mujeres, al ser ellas quienes en mayor proporción perdieron sus empleos por tener que ocuparse del hogar, de la educación virtual de los hijos y al resultar mayormente afectados los sectores que proporcionalmente ocupaban más mujeres que hombres. El alto número de hogares cuya madre es cabeza de hogar, también hace prioritario y necesario que se implementen con urgencia las estrategias para que perciban salarios iguales a los hombres, pues su alta brecha afecta negativamente a familias enteras. 

Existen leyes que otorgan beneficios tributarios para quienes contraten población vulnerable como mujeres victimas de violencia y a través de programas de generación de empleo y sensibilizaciones lideradas por el gobierno nacional, departamental y local, se busca transmitir a los empleadores las bondades de la equidad salarial, pues más allá del  incremento en la productividad y demás indicadores que prueban que cuando las mujeres lideran organizaciones y hay paridad en la contratación, los resultados económicos de las empresas mejoran notablemente, existe un impacto muy positivo en la sociedad y en la economía cuando se tienen condiciones igualitarias entre hombres  y mujeres en materia salarial; no discriminar por género es un derecho humano que debemos garantizar y hacer valer.

La dignidad y la valía de las mujeres debe estar por encima de cualquier estereotipo y todos debemos impulsar que así sea. Las autoridades pueden trazar la hoja de ruta, pero es en el poder decisorio de los empresarios guiado por su voluntad, su conocimiento, su conciencia social y sus valores, en que radica que se haga la diferencia valorando el trabajo de las mujeres con un pago justo e igualitario que materializaría sus derechos a la dignidad, libertad e igualdad, derechos que no deben ser selectivos sino generalizados.

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