Pasar al contenido principal
Econoticias y Eventos
Opinión
COMPARTIR
Se ha copiado el vínculo

Sobre los Consejos Municipales de Juventud

Tal fue la improvisación o falta de planeación de estas elecciones, que el Gobierno expidió un decreto, el sábado en la noche a horas de la elección,  autorizando el voto de menores de edad.
Imagen
Crédito
Suministrada
9 Dic 2021 - 7:11 COT por Ecos del Combeima

Los Consejos Municipales de la Juventud son Mecanismos autónomos de participación y concertación, vigilancia y control de la gestión pública, siendo los Interlocutores de los y las jóvenes en relación con las agendas territoriales de las juventudes ante la institucionalidad pública de cada ente territorial; para lo cual, podrán generar propuestas de desarrollo social, político y cultural ante los distintos gobiernos, como alternativa de solución a las necesidades y problemáticas que presenta lo población juvenil.

El pasado domingo, se llevó a cabo la elección  de los muchachos entre los 14 y 28 años que se postularon para conformar los consejos de juventudes de todos municipios del país, donde solo participaron el 10 % de los jóvenes habilitados para votar, es decir, 1’277.711 personas.

De aquí, me quedan dos reflexiones por hacer: la primera, que se trataba, de una figura novedosa para los colombianos  y poco o nada conocida. Las campañas de publicidad y pedagogía fueron demasiado escasas y carentes de efectividad, pues no se hicieron en los espacios donde los jóvenes pasan gran parte de su tiempo, como en las redes sociales. 

Tal fue la improvisación o falta de planeación de estas elecciones, que el Gobierno expidió un decreto, el sábado en la noche a horas de la elección,  autorizando el voto de menores de edad en cualquier mesa de sus municipios y, como no se conocía, hubo problemas con los jurados de votación. Además, En Colombia y en todo el mundo la participación electoral depende de la difusión y la presencia de figuras importantes, pero en los Consejos de Juventud no existían esos incentivos, lo que hacía aún mas difícil la promoción y la motivación para que los jóvenes salieran a votar. Pese a eso, se eligieron 10.824 consejeros municipales.

En segundo lugar, que solo el 10% de los jóvenes habilitados para votar hayan participado, me despierta mucha inquietudes. Hasta hace poco tiempo, buena parte de las movilizaciones sociales que se dieron el país, surgieron por iniciativa de los jóvenes a causa del malestar generalizado de nuestra sociedad por temas tan sensibles como la reforma tributaria, falta de oportunidades laborales y educativas.

Todo el fervor que despertaron los jóvenes en ese momento, debió ser utilizado en espacios como la elección al consejo de juventudes; es ahí, donde debe salir a flote todo ese ímpetu mostrado en las protestas, para que a través de la democracia, los jóvenes sean esos motores de cambio que promuevan un futuro mejor. 

Me genera optimismo el saber que aún existen jóvenes que quieran hacer uso de los mecanismos de participación ciudadana, sin embargo tengo un sin sabor al saber que la enorme mayoría, son apáticos y desinteresados, y que todavía no entienden, que  la verdadera revolución se hace con argumentos y con ideas.

También te puede interesar estas columnas

Entre candidaturas vacías y ciudadanos resignados, la política dejó de ser construcción colectiva para convertirse en espectáculo de bandos enfrentados.

La reciente decisión del Consejo Nacional Electoral de excluir a Iván Cepeda de la consulta del 8 de marzo ha vuelto a desnudar una de las tantas contradicciones del petrismo: las instituciones son válidas solo cuando deciden a su favor.

Más que escoger candidatos, la consulta del 8 de marzo será un termómetro del liderazgo que los colombianos están dispuestos a respaldar en medio de la polarización y la incertidumbre.

Más que repetir “todos son iguales”, el reto ciudadano es informarse, contrastar propuestas y votar con criterio propio como acto de cuidado hacia la sociedad.

De dar voz a las víctimas del conflicto armado, Hollman Morris pasó a dirigir un sistema de medios públicos cuestionado por favorecer la narrativa política del presidente Petro.

Hoy la situación no solo no mejora, sino que se agrava, y la comercialización del arroz se vuelve cada vez más pesada y más injusta para el agricultor tolimense.

Lo divertido es que, en medio de esta contradicción, las “bodegas” de gobierno salen a cobrar la “magnifica” gestión que está generando el resultado tan maravilloso de una tasa de cambio baja.

¡Lo volvió a hacer! El representante a la Cámara, Gerardo Yepes hace méritos para obtener el título de indisciplinado del año al interior del partido Conservador.

¿Cómo es posible que, a pesar de contar con presupuestos, políticas y documentos que advierten sobre la importancia de tomar medidas, aún no tengamos campañas bien estructuradas para reducir el consumo de agua?

Hemos sido engañados, por altos estamentos nacionales quienes desconocen y pretenden minimizar las grandes falencias de este “antisistema de salud” fundamentado sobre la intermediación financiera.