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¿Qué tal suena, “nos vamos para el Gabriel Camargo”?

El Tolimita, como lo llamamos durante mucho tiempo por cariño y no por verlo pequeño, es hoy un grande y es referente nacional de perseverancia y fuerza pijao.
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Ecos del Combeima
21 Dic 2021 - 6:58 COT por Ecos del Combeima

Ha logrado generar en torno al Deportes Tolima, un sentimiento de identidad regional, de arraigo, de pertenencia, de orgullo, que perfectamente se conjuga con nuestros símbolos como nuestro escudo y nuestro himno y por qué no, con nuestra cultura.

Nadie se atrevería a poner en duda la importancia histórica que ha tenido Manuel Murillo Toro, dos veces presidente de Colombia, tolimense nacido en Chaparral, quien a través de su vida pública hizo valiosos aportes a nuestra patria, como su participación en la Convención de Rionegro en donde se redactó la  Constitución  de 1863,  gracias a su liderazgo y visión se hizo posible una modernización de la infraestructura del país,  fue considerado un gran pensador defensor de la libertad de prensa, de culto  y la libre industria, entre muchos otros aspectos que si describo no acabaría. Sobre su gestión y su vida existen sendas biografías que resultan ser fascinantes e inspiradoras.  

En nuestra ciudad, la plaza frente a la Gobernación del Tolima lleva su nombre, así como el estadio de futbol de nuestra ciudad. A nivel nacional existen monumentos y plazoletas en su nombre que evidencian la importancia que ha tenido para nuestra historia.

Esta columna de opinión no pretende socavar, menospreciar o desconocer la importancia de este ilustre pensador liberal, sino por el contrario, pretende exaltar la labor de una persona que, pese a no ser nacido en tierras tolimenses, a lo largo de los últimos 40 años, es quien más ha aportado al deporte de nuestra región, me refiero a Gabriel Camargo Salamanca.  Pensarán mis lectores que sería exagerada mi afirmación, pero debo aclarar que, siendo un solo deporte, durante mas de 30 años con templanza, optimismo, disciplina, positivismo y trabajo, ha logrado generar en torno al Deportes Tolima, un sentimiento de identidad regional, de arraigo, de pertenencia, de orgullo, que perfectamente se conjuga con nuestros símbolos como nuestro escudo y nuestro himno y por qué no, con nuestra cultura.

No ha habido en nuestra región un deporte y un equipo que genere más unión que el que genera el futbol a través del equipo Deportes Tolima. Sentir el Bunde, ver nuestra bandera vinotinto y oro, saborear un tamal o una lechona, es tan nuestro como seguir, aplaudir, celebrar y sufrir con el Deportes Tolima.

El Tolimita, como lo llamamos durante mucho tiempo por cariño y no por verlo pequeño, es hoy un grande y es referente nacional de perseverancia y fuerza pijao. Es tan importante para nosotros lo que sucede con nuestro equipo, que sus victorias producen sentimientos de alegría colectiva, unión, esperanza, sentimientos que no solamente impactan la salud mental de los ciudadanos, bastante afectada por la pandemia, sino que se suma al buen ambiente local y nacional que estamos viviendo. Ya sabemos los últimos resultados a nivel país y por supuesto, sabemos perfectamente los notorios avances y buenas noticias que hemos recibido de la administración de Hurtado y Orozco. 

El estadio Manuel Murillo Toro se llamaba estadio San Bonifacio y antes tuvo el nombre de Gustavo Rojas Pinilla. El cambio de nombre obedeció seguramente a la necesidad de darle notoriedad y reconocimiento a los personajes que hicieron valiosos aportes a la región.  

En la actualidad Gabriel Camargo Salamanca, ha sido esa persona que ha gestado esa integración, regionalismo, orgullo, respeto y fuerza pijao. No cabe duda que de no ser por su trabajo, nuestro equipo no estaría ad portas de recibir su cuarta estrella, y digo nuestro equipo porque precisamente es el sentimiento que me genera y que seguramente muchos comparten conmigo, sentimos que el Deportes Tolima es de todos y que junto al equipo, vibran los corazones de todos los que amamos esta tierra y no sería loco pensar que llegó el momento de reconocer y agradecer tener esta emoción, esta alegría y, sin necesidad de mayor sustento pues, es apenas obvio e indiscutible que sin conocerlo le debemos mucho Camargo, nuestro lindo y remodelado estadio debería tener su nombre, pues de  no ser por él, no tendríamos esta fábrica de identidad y este sentimiento de comunidad que nos hace sentir orgullo y nos moviliza hacia la unión, el amor, la celebración y la esperanza.

Quienes pudieron comprar la boleta, cosa que envidio mucho y llegarán a apoyar a nuestro equipo, vayan alistando las canciones que la barra Revolución Vinotinto Sur propone; ojalá podamos ver a nuestro equipo campeón en nuestra tierra y que podamos decir, “nos vamos para el Gabriel Camargo”.

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