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Cafeteros sin buen café a la mesa

Ibagué y el Tolima deben hacer honor, no solo al nuevo papel que buscan en el eje cafetero, sino también a una tierra que produce calidad.
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2 Ene 2022 - 9:55 COT por Ecos del Combeima

Recientemente, como anfitrión en Ibagué de una reconocida figura nacional, viví la mala experiencia de que a este distinguido invitado le sirvieran café de greca y con dulce en un reconocido hotel. Sí, ocurrió en la tierra que produce grano de exportación, cuna de grandes baristas  y hoy parte del eje cafetero.

Es por esto que quisiera contagiarlos a todos de “pena”. Es cierto que los gobiernos vienen impulsando el sector a través de eventos y concursos y que en algunos hoteles ofrecen un buen café, pero episodios como estos comprueban que no nos hemos tomado en serio el potencial cafetero que tenemos en ninguna de las esferas visibles del departamento.

¿Se imaginan la cara y el comentario de esta personalidad cuando probó el café? Incómodo, claro, pero costoso episodio que un anfitrión no espera de un hotel de categoría que promueve el turismo en Ibagué y sus alrededores. La respuesta no puede ser que el buen café lo encontramos en el festival o las cafeterías ganadoras de los concursos.

Cuando digo costoso es porque su reacción fue supremamente crítica no solo con el hotel sino también con Ibagué y con quienes promueven el departamento como tierra cafetera, argumentado falta de preparación de la ciudad y los gremios.

Ibagué y el Tolima deben hacer honor, no solo al nuevo papel que buscan en el eje cafetero, sino también a una tierra que produce calidad.
Ya decía en algunas columnas anteriores que la casa necesita un poco más de rigor y decisión para aprovechar las oportunidades que se le están presentando. Por eso no podemos seguir improvisando.  

En este 2022 la ciudad recibirá a miles de turistas para el Jamming Festival, eventos deportivos, de negocios y de moda. Se requiere implementar planes ambiciosos de “marketing de región” que lleven a la vez a capacitar y  estandarizar un modelo de servicio especializado y coherente con lo que estamos ofreciendo. Que de los comités empresariales se generen acciones genuinas para empezar a ejecutar al dia siguiente. 

Hagamos que una invitación a un café, en cualquier lugar de la ciudad y el departamento, sea un momento para recordar y no para lamentar.

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Porque trabajar menos horas no significa producir menos. Significa producir diferente. Las empresas que han logrado sostener sus resultados con jornadas reducidas son las que dejaron de medir el desempeño por el tiempo que la gente permanece en el negocio y empezaron a medirlo por lo que realmente ocurre en ese tiempo.

Regiones Administrativas y de Planificación, que sin haberse desarrollado plenamente, parecen haberse quedado cortas por muchas razones; entre otras, por la misma centralización administrativa y económica que tiene hoy Colombia.

El departamento necesita una agenda común. Una agenda que incluya las vías rurales, la conectividad, el desarrollo agropecuario y la agroindustria, el turismo, la educación superior, el empleo, la seguridad, el agua y la competitividad.

El tic tac de la implosión Barretista pareciera estar acercándose al minuto cero, y lo peor de todo es que se ven más precandidatos que propuestas serias y concretas para el departamento, que, tras casi 16 años de gobierno conservador, no ve cambios ni transformaciones de fondo.

Este resultado no es producto de la casualidad. Es consecuencia de un ambiente de mayor confianza para invertir, producir y generar empleo.

El principal problema surgió por las facultades que el gobierno pretendía otorgar a la ANT. Varias disposiciones generaban preocupación porque podían reducir el papel de los jueces dentro de los procesos agrarios.

Le pido a Dios, que me acompañe en esta tarea y que pueda hacer todo de sí, en beneficio de mi país. Y como dicen en la linda tierra que me acogió cuatro años, “arrieros somos y en el camino nos vemos”.

Las medidas cautelares adoptadas por el Consejo de Estado, en el estudio de la demanda contra el decreto mediante el cual se fijó el salario mínimo para el año 2026, solo confirman una cosa: la ligereza que ha caracterizado a este gobierno cuando de sustentar legalmente sus actuaciones se trata.

¿Cómo es posible que, a pesar de contar con presupuestos, políticas y documentos que advierten sobre la importancia de tomar medidas, aún no tengamos campañas bien estructuradas para reducir el consumo de agua?

Hemos sido engañados, por altos estamentos nacionales quienes desconocen y pretenden minimizar las grandes falencias de este “antisistema de salud” fundamentado sobre la intermediación financiera.