Pasar al contenido principal
Econoticias y Eventos
Opinión
COMPARTIR
Se ha copiado el vínculo

Visión Tolima 2050

En la visión 2025 se le quiso apostar a la Agroindustria, la logística el turismo y la industria cultural; sin embargo, hoy nuestro escenario es otro.
Imagen
Crédito
Suministrada
10 Feb 2022 - 12:17 COT por Ecos del Combeima

La semana pasada, la Gobernación del Tolima dio a conocer el documento de la visión 2050; una información que tuvo poca trascendencia ante la opinión publica pero que es de vital importancia para nuestro futuro, toda vez que allí se consignan las líneas de acción, políticas, planes y proyectos que se tienen para el departamento  en los próximos 30 años.

Esta visión va cambiando de acuerdo a las circunstancias sociales que va teniendo nuestra sociedad, por ejemplo, en la visión 2025, se le quiso apostar a la Agroindustria, la logística el turismo y la industria cultural; sin embargo, hoy nuestro escenario es otro, lo que nos obliga a adaptarnos a las condiciones actuales y enfrentar los grandes problemas que padecemos. 

En ese sentido, se debe tener en cuenta la globalización de la información como herramienta de competencia tecnológica, ir acorde a los objetivos de desarrollo sostenible, los avances en los proyectos viales 4G que atraviesan buena parte de nuestro territorio, la gratuidad en educación superior, la modernización  de la red de salud pública, la implementación de Ibagué como destino deporte, elementos que se convierten en oportunidades que se deben consolidar en el mañana; lógicamente, sin dejar de lado los obstáculos que debemos sortear como: el cambio climático, los efectos de la pandemia en materia de salud, cultura, economía y la conectividad de la red vial terciaria.

Desde luego, esto debe ir de la mano de una política publica de equidad, Inclusion y bienestar social que se traduzca en mayor competitividad y a su vez un mayor crecimiento en el desarrollo económico y productivo de los 47 municipios; sumado a qué hay que hacer énfasis en el cuidado, conservación y preservación de los recursos naturales que hacen parte de la riqueza ambiental que poseemos y también, a la necesidad latente de fortalecer las instituciones, la democracia y la seguridad. 

Sin duda, esta clase de documentos que son desarrollados por expertos en diversas materias bajo los lineamientos del gobierno departamental, deben ser de interes por parte de todos porque nos establece un plan, una hoja de ruta o una bitácora de vuelo de para donde vamos,  como lo haremos y a donde queremos llegar. Porque como dice el viejo adagio popular, el que no sabe para donde va, cualquier camino le sirve, o como dijo el sacerdote estadounidense Richard Cushing: “siempre planifique con anticipación. Porque no llovía cuando Noe construyó el arca

También te puede interesar estas columnas

Porque trabajar menos horas no significa producir menos. Significa producir diferente. Las empresas que han logrado sostener sus resultados con jornadas reducidas son las que dejaron de medir el desempeño por el tiempo que la gente permanece en el negocio y empezaron a medirlo por lo que realmente ocurre en ese tiempo.

Regiones Administrativas y de Planificación, que sin haberse desarrollado plenamente, parecen haberse quedado cortas por muchas razones; entre otras, por la misma centralización administrativa y económica que tiene hoy Colombia.

El departamento necesita una agenda común. Una agenda que incluya las vías rurales, la conectividad, el desarrollo agropecuario y la agroindustria, el turismo, la educación superior, el empleo, la seguridad, el agua y la competitividad.

El tic tac de la implosión Barretista pareciera estar acercándose al minuto cero, y lo peor de todo es que se ven más precandidatos que propuestas serias y concretas para el departamento, que, tras casi 16 años de gobierno conservador, no ve cambios ni transformaciones de fondo.

Este resultado no es producto de la casualidad. Es consecuencia de un ambiente de mayor confianza para invertir, producir y generar empleo.

El principal problema surgió por las facultades que el gobierno pretendía otorgar a la ANT. Varias disposiciones generaban preocupación porque podían reducir el papel de los jueces dentro de los procesos agrarios.

Le pido a Dios, que me acompañe en esta tarea y que pueda hacer todo de sí, en beneficio de mi país. Y como dicen en la linda tierra que me acogió cuatro años, “arrieros somos y en el camino nos vemos”.

Las medidas cautelares adoptadas por el Consejo de Estado, en el estudio de la demanda contra el decreto mediante el cual se fijó el salario mínimo para el año 2026, solo confirman una cosa: la ligereza que ha caracterizado a este gobierno cuando de sustentar legalmente sus actuaciones se trata.

¿Cómo es posible que, a pesar de contar con presupuestos, políticas y documentos que advierten sobre la importancia de tomar medidas, aún no tengamos campañas bien estructuradas para reducir el consumo de agua?

Hemos sido engañados, por altos estamentos nacionales quienes desconocen y pretenden minimizar las grandes falencias de este “antisistema de salud” fundamentado sobre la intermediación financiera.