Hundidos en el pesimismo
Acaba de ser publicada la última encuesta de Invamer Poll, en donde el 84% de los colombianos cree que las cosas están empeorando y tan solo el 9% piensa diferente. Entre los temas que más preocupan a los colombianos están: la economía y el desempleo con el 33%, la corrupción con el 25%, el orden público con el 14% y el coronavirus con una cifra que está cercana al 0; mientras que El 14% de los ciudadanos expresó estar preocupado por otros temas difíciles como la niñez, educación, narcotráfico, salud, leyes, etc.
También, el 96% de los colombianos cree que la inseguridad ha empeorado, al igual que el costo de vida, alcanzando un 94% entre los encuestados. Otros aspectos importantes a analizar dentro de la encuesta es la lucha contra la pobreza, por cuanto el 82% asegura que esto no avanza o que está peor; y ni hablar de la percepción que se tiene frente al Gobierno Nacional y el apoyo al sector agrario, la salud, cubrimiento de servicios públicos, asistencia a la niñez y la crisis migratoria de Venezuela. No obstante, de lo poco a rescatar y que mantiene una imagen positiva de lo hecho por la Administración del Presidente Duque es la construcción, ya que el 46% de las personas sostiene que en este ámbito se ha mejorado.
Si bien es cierto las encuestas son muestreos que marcan ciertas tendencias con la opinión de la gente, no hace falta revisar las encuestas para algo que se siente en el ambiente de nuestra sociedad. El pesimismo se volvió una constante de los colombianos que ven sin esperanza una luz al final del túnel. Ya la pandemia nos dejó de preocupar, porque la la necesidad de un sustento diario para si mismo y sus familias es una prioridad; ahora, ese terminó “reactivación económica” no cabe, no aplica, pues quien a estas alturas no se haya reactivado, sencillamente debe estar pasando por una grave situación económica.
Se aproxima un nuevo debate electoral para llegar a la presidencia de la República y sin duda, la economía tiene que ser un elemento esencial de las propuestas de los candidatos; da grima, ver como las discusiones de quienes pretenden llegar a ocupar el primer cargo de la nación, se centran en situaciones vanas y superficiales, cuando lo que realmente importa sigue quedando de lado con ideas difusas y para nada concretas. Necesitamos que quien llegue a ser nuestro presidente se atreva a hacer las reformas estructurales que a gritos pide este país, pero que obedezca a un plan serio y realizable, de lo contrario, seguiremos con los mismos problemas y más graves, y sobretodo, acrecentando la desconfianza y falta de credibilidad en los ciudadanos.