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Hundidos en el pesimismo

El pesimismo se volvió una constante de los colombianos que ven sin esperanza una luz al final del túnel.
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31 Mar 2022 - 6:30 COT por Ecos del Combeima

Acaba de ser publicada la última encuesta de  Invamer Poll, en donde el 84% de los colombianos cree que las cosas están empeorando y tan solo el 9% piensa diferente. Entre los temas que más preocupan a los colombianos están: la economía y el desempleo con el 33%, la corrupción con el 25%, el orden público con el 14% y el  coronavirus con una cifra que está cercana al 0; mientras que  El 14% de los ciudadanos expresó estar preocupado por otros temas difíciles como la niñez, educación, narcotráfico, salud, leyes, etc.

También, el 96% de  los colombianos cree que la inseguridad ha empeorado, al igual que el costo de vida, alcanzando un 94% entre los encuestados. Otros aspectos importantes a analizar dentro de la encuesta es la lucha contra la pobreza, por cuanto  el 82% asegura que esto no avanza o que está peor; y ni hablar de la percepción que se tiene frente al Gobierno Nacional y el apoyo al sector agrario, la salud, cubrimiento de servicios públicos, asistencia a la niñez y la crisis migratoria de Venezuela. No obstante, de lo poco a rescatar y que mantiene una imagen positiva de lo hecho por la  Administración del Presidente Duque es la construcción, ya que el 46% de las personas sostiene que en este ámbito se ha mejorado. 

Si bien es cierto las encuestas son muestreos que marcan ciertas tendencias con la opinión de la gente, no hace falta revisar las encuestas para algo que se siente en el ambiente de nuestra sociedad. El pesimismo se volvió una constante de los colombianos que ven sin esperanza una luz al final del túnel. Ya la pandemia  nos dejó de preocupar, porque la la necesidad de un sustento diario para si mismo y sus familias es una prioridad; ahora, ese terminó “reactivación económica” no cabe, no aplica, pues quien a estas alturas no se haya reactivado, sencillamente debe estar pasando por una grave situación económica.

Se aproxima un nuevo debate electoral para llegar a la presidencia de la República y sin duda, la economía tiene que ser un elemento esencial de las propuestas de los candidatos; da grima, ver como las discusiones de quienes pretenden llegar a ocupar el primer cargo de la nación, se centran en situaciones vanas y superficiales, cuando lo que realmente importa sigue quedando de lado con ideas difusas y para nada concretas. Necesitamos que quien llegue a ser nuestro presidente se atreva a hacer las reformas estructurales que a gritos pide este país, pero que obedezca a un plan serio y realizable, de lo contrario, seguiremos con los mismos problemas y más graves, y sobretodo, acrecentando la desconfianza y falta de credibilidad en los ciudadanos.

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Porque trabajar menos horas no significa producir menos. Significa producir diferente. Las empresas que han logrado sostener sus resultados con jornadas reducidas son las que dejaron de medir el desempeño por el tiempo que la gente permanece en el negocio y empezaron a medirlo por lo que realmente ocurre en ese tiempo.

Regiones Administrativas y de Planificación, que sin haberse desarrollado plenamente, parecen haberse quedado cortas por muchas razones; entre otras, por la misma centralización administrativa y económica que tiene hoy Colombia.

El departamento necesita una agenda común. Una agenda que incluya las vías rurales, la conectividad, el desarrollo agropecuario y la agroindustria, el turismo, la educación superior, el empleo, la seguridad, el agua y la competitividad.

El tic tac de la implosión Barretista pareciera estar acercándose al minuto cero, y lo peor de todo es que se ven más precandidatos que propuestas serias y concretas para el departamento, que, tras casi 16 años de gobierno conservador, no ve cambios ni transformaciones de fondo.

Este resultado no es producto de la casualidad. Es consecuencia de un ambiente de mayor confianza para invertir, producir y generar empleo.

El principal problema surgió por las facultades que el gobierno pretendía otorgar a la ANT. Varias disposiciones generaban preocupación porque podían reducir el papel de los jueces dentro de los procesos agrarios.

Le pido a Dios, que me acompañe en esta tarea y que pueda hacer todo de sí, en beneficio de mi país. Y como dicen en la linda tierra que me acogió cuatro años, “arrieros somos y en el camino nos vemos”.

Las medidas cautelares adoptadas por el Consejo de Estado, en el estudio de la demanda contra el decreto mediante el cual se fijó el salario mínimo para el año 2026, solo confirman una cosa: la ligereza que ha caracterizado a este gobierno cuando de sustentar legalmente sus actuaciones se trata.

¿Cómo es posible que, a pesar de contar con presupuestos, políticas y documentos que advierten sobre la importancia de tomar medidas, aún no tengamos campañas bien estructuradas para reducir el consumo de agua?

Hemos sido engañados, por altos estamentos nacionales quienes desconocen y pretenden minimizar las grandes falencias de este “antisistema de salud” fundamentado sobre la intermediación financiera.