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¿Por qué debe ser debatida la reforma tributaria de Petro?

El estilo de gobierno hasta el momento ha sido para muchos acertado y esperanzador.
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14 Ago 2022 - 10:23 COT por Ecos del Combeima

Inicia la era Petro con anuncios trascendentales para el país en materia económica, social y política. El estilo de gobierno hasta el momento ha sido para muchos acertado y esperanzador.

No obstante, es necesario que los ciudadanos, adeptos o no a la ideología del nuevo mandatario, asuman una postura analítica, crítica cuando sea necesaria y, por supuesto, generosa cuando se requiera.

Un motivo para pensar así, es la reforma tributaria que radicó el nuevo gobierno al día siguiente de su posesión.  

Según expertos, esta reforma tiene  aspectos muy necesarios, sin embargo,existen otros que finalmente terminarían afectando a las personas con menor capacidad adquisitiva.

Algunas de las razones esgrimidas sobre las posibles afectaciones son: la no preparación del terreno con incentivos para el campo, grabar ítems de la logística de alimentos que terminaría encareciendo los productos así no tengan iva y dejar por fuera de las excepciones a algunos actores involucrados en la producción, y por ende, en el precio de la canasta familiar.

En consecuencia, aunque Petro ha sabido “torear” la clase política tradicional al estilo de Juan Manuel Santos, con un experto en ello como Roy Barreras a la cabeza del Senado, se empieza a despertar uno de los temores de campaña sobre la presidencia de Petro, basado en algo que dejó ver en la Alcaldía de Bogotá y es la carencia gerencial y de prospectiva para alistar el terreno a nivel económico, pedagógico y social.

El argumento de grabar a los más grandes y llevar al país a que se alimente de forma más saludable, seguramente suena lógico, pero algunos economistas afirman que primero se requiere avanzar en la implementación de la reforma agraria y la amortiguación de los costos que afrontarán las empresas que pertenecen a algunas cadenas productivas y logísticas. En ese orden de ideas, el país necesita que desde las regiones también se analice el posible efecto adverso en las finanzas de las familias más vulnerables, en la confianza del consumidor y en las afectaciones colaterales que esto podría ocasionar en toda la cadena productiva del país y en la confianza inversionista que lleva más de diez años con una curva ascendente.

Las decisiones que se tomen en este nuevo gobierno resultan mucho más sensibles toda vez diferentes países afrontan problemas graves de inflación y la probabilidad de una recesión mundial es alta.

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Porque trabajar menos horas no significa producir menos. Significa producir diferente. Las empresas que han logrado sostener sus resultados con jornadas reducidas son las que dejaron de medir el desempeño por el tiempo que la gente permanece en el negocio y empezaron a medirlo por lo que realmente ocurre en ese tiempo.

Regiones Administrativas y de Planificación, que sin haberse desarrollado plenamente, parecen haberse quedado cortas por muchas razones; entre otras, por la misma centralización administrativa y económica que tiene hoy Colombia.

El departamento necesita una agenda común. Una agenda que incluya las vías rurales, la conectividad, el desarrollo agropecuario y la agroindustria, el turismo, la educación superior, el empleo, la seguridad, el agua y la competitividad.

El tic tac de la implosión Barretista pareciera estar acercándose al minuto cero, y lo peor de todo es que se ven más precandidatos que propuestas serias y concretas para el departamento, que, tras casi 16 años de gobierno conservador, no ve cambios ni transformaciones de fondo.

Este resultado no es producto de la casualidad. Es consecuencia de un ambiente de mayor confianza para invertir, producir y generar empleo.

El principal problema surgió por las facultades que el gobierno pretendía otorgar a la ANT. Varias disposiciones generaban preocupación porque podían reducir el papel de los jueces dentro de los procesos agrarios.

Le pido a Dios, que me acompañe en esta tarea y que pueda hacer todo de sí, en beneficio de mi país. Y como dicen en la linda tierra que me acogió cuatro años, “arrieros somos y en el camino nos vemos”.

Las medidas cautelares adoptadas por el Consejo de Estado, en el estudio de la demanda contra el decreto mediante el cual se fijó el salario mínimo para el año 2026, solo confirman una cosa: la ligereza que ha caracterizado a este gobierno cuando de sustentar legalmente sus actuaciones se trata.

¿Cómo es posible que, a pesar de contar con presupuestos, políticas y documentos que advierten sobre la importancia de tomar medidas, aún no tengamos campañas bien estructuradas para reducir el consumo de agua?

Hemos sido engañados, por altos estamentos nacionales quienes desconocen y pretenden minimizar las grandes falencias de este “antisistema de salud” fundamentado sobre la intermediación financiera.