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¿Próximo alcalde independiente o en cuerpo ajeno?

Lo ideal sería llegar sin deberle nada a nadie, pero eso en política es imposible.
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8 Sep 2022 - 6:15 COT por Ecos del Combeima

Conforme pasan los días van sonando nuevos candidatos para reemplazar a Andrés Hurtado, algunos representan la continuación de su plan de Gobierno y otros representan un cambio. A ciencia cierta los electores quedamos en la encrucijada de elegir a quién creerle y de determinar si es bueno o no que el candidato sea el representante de un poder superior que gobierne tras él, o que gobierne con independencia, lo cual es bueno, pero le resta aliados y recursos. En todo caso, sea cual sea la situación, el asunto aquí se trata de competencia.

Para liderar esta ciudad se necesita tener coraje, más aún si se tiene la influencia de un gran cacique, o de un partido y contar con la capacidad de gobernar teniendo claro qué es lo que debe resolver con urgencia. Gobernar es tan complejo que por esto se requieren alianzas y no es propiamente por la famosa mermelada presente en nuestra política nacional, sino porque en lo público, hacer que las cosas pasen es bien difícil. Por un lado, debido a la corrupción, tenemos un ordenamiento jurídico extenso que, en lugar de eliminar el riesgo, dificulta los trámites y procesos, restándole agilidad a la gestión y, por otro lado, no se puede garantizar el buen desempeño de los funcionarios debido a que las alianzas hacen imposible que se surta un proceso de selección que garantice que el funcionario es capaz de cumplir con su labor.

Así como hay funcionarios de planta y contratistas absolutamente comprometidos, existen otros que sienten tener el tótem de la inmunidad y se complacen en entorpecer procesos. Cuando se gobierna con alianzas o siendo el candidato de alguien, no se tiene la libertad de elegir con quien se trabaja y, por ende, se enfrentan a traiciones y al oportunismo político de muchos.

Liderar Ibagué requiere saber darle manejo a todo esto y poder ubicar a cada quien en donde pueda aportar valor a la ciudad. Lo deseable sería poder tener una persona que conozca la realidad de nuestra ciudad, que alejado de discursos populistas, entienda cómo movilizar los diferentes sectores y haga que los actores participen en armonía con la construcción de ciudad. 

Quienes son expertos en política electoral han probado que la competencia es lo de menos y en estas épocas donde las redes sociales dominan el saber de tantas personas, prefieren continuar mintiendo con propuestas populistas y tomándose fotos con los más necesitados. Qué bueno sería que nuestro próximo alcalde o alcaldesa pudiera conocer con visión gerencial los problemas del territorio y pudiera articular las soluciones diferenciando muy bien lo urgente de lo importante. Muy deseable sería que hubiera una disrupción en esa forma de hacer política y se presenten propuestas cumplibles sin tener que acudir a estrategias al mejor estilo de Sebastián Guanumen.

En mi criterio debería entender muy bien el problema de desempleo y enfocarse en resolverlo. Continuar con el desarrollo de las obras de infraestructura que necesita la ciudad mientras moviliza recursos para mejorar los índices de competitividad. Más que un número, este indicador refleja diferentes áreas de desarrollo de la región y es muy importante tenerlo en cuenta para mejorarlo. 

El liderazgo que sea soportado en su capacidad de gestión, en su capacidad de influencia, su alto pensamiento estratégico y su humildad para no dejarse provocar, pues claramente, lo único seguro será que, desde su elección, recibirá ataques pues para sus opositores, es la forma de mantenerse vigentes en la política. No será fácil ni posible siquiera, encontrar una complacencia generalizada con el elegido porque en la medida en que le vaya mal, les dará la oportunidad de llegar al poder. Esa es la triste dinámica. Esperemos que los candidatos sean pocos para que haya un mayor respaldo popular en su elección y se le facilite la gestión. No sería bueno de nuevo ver movilizaciones pro revocatoria, pues a todas luces, son acciones que lejos de pretender el bien del pueblo, se convierten en un arma de provocación y distracción que buscan entorpecer la gestión del gobernante para arrodillarlo. Lo vimos con el intento de revocatoria que le hicieron a Hurtado. 

Lo ideal sería llegar sin deberle nada a nadie, pero eso en política es imposible. Empleo, inversión, obras públicas, liderazgo, funcionarios competentes, por lo menos los del gabinete y asesores, sería lo mínimo para garantizar unos 4 años de desarrollo y crecimiento. Que la cultura siga siendo protagonista y podamos ver cómo se beneficia la ciudad y que el turismo continúe con el impulso que le ha dado Hurtado, pues aún falta mucho por explotar y desarrollar, sobre todo en materia de infraestructura. 

Finalmente, es clave una buena relación con el Gobierno Nacional para que, respaldado por la bancada tolimense, se puedan gestionar recursos para continuar con la inversión en infraestructura. Muchos retos tiene este nuevo alcalde y esperemos que al final, sean pocos los candidatos y muchas sus ideas y propuestas soportadas en el conocimiento y en la experiencia.

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