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La tercería

Hoy esa izquierda Ibaguereña aún no es la opción, no les alcanza y escasamente harían un papel decoroso facilitando de paso el continuismo gubernamental
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Javier Pérez / Ecos del Combeima
28 Dic 2022 - 6:58 COT por Ecos del Combeima

Pasarla por inocentes es una agradable tradición religiosa más no política, y en Ibagué capital nacional del desempleo no podemos caer en la inocentada de creer que los alternativos son la opción para derrotar los candidatos oficialistas en esta carrera por la alcaldía de la capital tolimense, y resalto esta condición por que es aquí en el Tolima donde precisamente no se mueve una mosca hace 16 años sin el permiso del Barretismo.

No a lugar con esa inocentada, cuando la coyuntura obliga a no vacilar ni divagar con propuestas clikeras sin sustento técnico ni viabilidad política así sean bien intencionadas. Lo que se necesita es actuar como buenos componedores y armar con todas las fuerzas vivas de la ciudad, esa única TERCERÍA que sume los votos suficientes para derrotar de forma contundente esas hegemonías, y para ello debe concertarse a través de una consulta interpartidista con propuestas de candidatos del centro y centro derecha como Leónidas López, Pierre García o Jaime Eduardo Reyes del CD, José Barreto del Partido de la U y candidatos cívico se independientes como Didier Blanco y Ricardo Alfonso Ferro. Impensable pero viable, el progresismo democrático de izquierda y de derecha unidos para derrotar el oficialismo.

Y no es por falta de méritos porque los alternativo gozan de ello y de buenos perfiles, aunque los oficialistas también lo tienen y además con reconocimiento ciudadano gozando a su favor de una plata-forma electoral y una buena salud burocrática que fácilmente podría en su número superar el caudal electoral de la izquierda Ibaguereña.

Hoy esa izquierda Ibaguereña aún no es la opción, no les alcanza y escasamente harían un papel decoroso facilitando de paso el continuismo gubernamental, pues representa un dilema y no una tercería. LA TERCERÍA con opción de poder para cambiar y transformar esta ciudad, debe construirse con el coraje que obliga el grueso de ciudadanos que luchamos por fuera del régimen y del oficialismo.

Si el alcalde Hurtado ganó las pasadas elecciones con el favor electoral del 11, 17% de las 417.000 personas habilitadas para votar, esta TERCERÍA tendrá mínimo que doblar esa cifra e ir por 90.000 votos.  Y esa cantidad solo se conseguiría si se hace un trabajo cívico e incluyente y no de izquierda ni derecha. Convocando el grueso delmicro empresariado local que son cerca de 26.000, los 72.000 trabajadores independientes, los 41.500 estudiantes y su voto de opinión , la sensatez de las amas de casa que son la conciencia colectiva de la ciudad, los más de 7.000 dignatarios de las 508 Juntas de Acción Comunal, los empleados particulares que suman 86.000 y todo aquel que quiera una Ibagué con empleo digno y estable y no aspire a pertenecer al batallón de contratistas que hoy controla el Partido Conservador, mi partido. 

Propuesta programática que condicione a una lucha frontal contra la corrupción y la desigualdad, que la ejecución de sus obras, inversiones, acuerdos y convenios las mida en términos de empleabilidad, hasta generar de la mano del sector real 20.000 nuevos empleos que se necesitan con urgencia, y cuyo objetivo sea atraer la gran inversión, pero también impactar directamente en la economía popular que hoy fácilmente supera la economía formal. En conclusión, esa propuesta programática debe construirse desde el sentir popular y sus necesidades, las fuerzas vivas y sus oportunidades, y debe responder al clamor ciudadano que desafía una trasparencia absoluta para con los escasos recursos públicos, haciendo así más cosas, en menos tiempo y con menos plata.

Entonces aquí falta lo fundamental como diría Gómez Hurtado, y es que esa TERCERÍA se soporte en una propuesta programática seria y revolucionaria donde el cambio sea fabricado por nosotros mismos y que la revolución sea el desarrollo, ese esquivo desarrollo que no ha permitido superar los indicadores de miseria que nos acompañan por décadas.

 

 

 

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