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Presidentes del Deportes Tolima y Millonarios deben estrechar las manos

En la cultura de las barras bravas, sucesos como los del pasado domingo en el estadio Manuel Murillo Toro, suelen tener reacciones posteriores revanchistas que incluso han causado la muerte de aficionados de diferentes equipos colombianos. Este caso requiere de un gesto de paz que debe empezar por los presidentes de Tolima y Millonarios.
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14 Feb 2023 - 11:44 COT por Ecos del Combeima

En una ciudad marcada durante los últimos años por el suicidio,  casos escabrosos como los del Coronel Aldana y el reciente homicidio de un joven y su sobrina, la tolerancia y el respeto a la diferencia deben convertirse en los pilares más importantes de la sociedad tolimense.

Es cierto que el fútbol despierta un gran éxtasis en los aficionados, es verdad que no es la primera vez que sucedeneste tipo de episodios en el fútbol, y también es una realidad que la hinchada azul es de las más hostiles del país. Sin embargo, y fuera del furor del estadio al que también asisto a acompañar al equipo Pijao, no podemos aceptar como sociedad que el insulto, la agresión e intolerancia se normalicen y sea el referente a seguir de las nuevas generaciones que se hacen presentes en el Murillo Toro.

Durante estos días, hemos escuchado con frecuencia argumentos de todas las partes, pero sobresalen dos posturas que en principio se entienden como naturales y obvias: los hinchas del Deportes Tolima defienden al  ciudadano que ingresó al campo para golpear al jugador Daniel Cataño. Por su parte, los capitalinos entraron en un estado moralista,como si esto no los hubiese involucrado a ellos en el pasado. En redes sociales, han circulado imágenes de momentos vergonzosos de violencia que han llegado hasta la grama del Campin, protagonizados por hinchas de Millonarios.

Algunos critican al presidente del Tolima César Camargo por justificar de alguna manera el hecho de violencia del aficionado. Otros acusan a directivos de millonarios de una “doble moral” y la discusión no termina. Lo cierto es que el fútbol, deporte con millones de espectadores en todo el país, no debe ser una tribuna más de agitación social. 

Dejemos que los niños y los jóvenes disfruten de la fiesta del fútbol en los estadios sin palabras soeces, sin odio contra el adversario y sin ídolos violentos. Normalmente estos casos no terminan en los titulares de la prensa, sino que transcienden a hechos mucho más delicados.

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