Halloween: Precauciones para evitar una noche de terror
No obstante, y pensando en la salud de los niños, no está de más tomar una serie de precauciones para evitar que esa noche pase de ser de divertido terror a aterradora:
• Sustituye los complementos puntiagudos del disfraz por otros suaves que no implique ningún riesgo para el niño. Las varitas de princesas, las insignias de sheriff o las espadas de valientes caballeros son accesorios que pueden hacerse en casa con materiales inofensivos como el cartón o el fieltro. De este modo, el niño podrá pasárselo en grande sin peligro de lastimarse.
• Evita las máscaras y píntale la cara. Utiliza maquillaje en lugar de máscaras y antifaces que pueden dificultar la respiración y la visión de los más pequeños. Hay que tener en cuenta que la epidermis del niño suele ser más fina y, por tanto, menos resistente que la de un adulto. Por este motivo, conviene utilizar un buen maquillaje no tóxico y evitar pintarle toda la cara. Unos pequeños toques de color serán suficientes para que el niño se encuentre diferente y esté contento para pasárselo de miedo.

• Los dulces con moderación. Si pedir dulces en las puertas de cada casa se ha convertido en una tradición, revisa que los envoltorios estén bien cerrados y no aceptes dulces caseros de gente que no sea de plena confianza. Si al final de la noche recolectáis un buen botín, déjalo fuera del alcance de los niños para evitar dolores de tripa provocados por el consumo excesivo, y dosifica la cantidad de caramelos ya que éstos aumentan el riesgo de caries.
• Por último, ten precaución con los pequeños objetos de decoración. Los objetos decorativos y platos repletos de dulces de todos los sabores y colores llaman la atención de los más pequeños, despertando su curiosidad y la necesidad de probarlo todo. Por este motivo, evita que estos elementos estén accesibles a los niños de edades más tempranas ya que podría haber peligro de asfixia.