Sin derechos sexuales no hay salud sexual
Hoy se celebra el Día Mundial de la Salud Sexual que para esta versión quiere exaltar y dar a conocer los derechos sexuales que deberían ser respetados y promovidos desde todas las instancias de la sociedad.
La doctora Norma Bejarano explicó que la salud sexual no se refiere solo a problemas relacionados con enfermedades de transmisión sexual o para alcanzar el placer sino que son una construcción que se forma desde el inicio de su vida con acceso a la información y la educación.
“Los derechos sexuales son muy amplios y están dirigidos a tener una sexualidad más placentera y saludable, nuestra sexualidad no la dejamos en nuestra casa cuando salimos a estudiar o trabajar, ella hace parte de nuestra vida diaria y aún es muy vulnerada porque los gobierno no adoptan medidas claras para prevenir temas como el feminicidio, acoso sexual callejero, abortos clandestinos, embarazos en adolescentes, enfermedades de transmisión sexual, etc.”.
Además señaló que la educación debe ser integral e inclusiva desde la primera infancia teniendo un enfoque participativo e intercultural de todo lo que tiene que ver con ser humano y al placer generalizado y no solo genital.
Debe tenerse en cuenta que los derechos sexuales son derechos humanos universales basados en la libertad, dignidad e igualdad inherentes a todos los seres humanos. Dado que la salud es un derecho humano fundamental, la salud sexual debe ser un derecho humano básico.
El derecho a la libertad sexual:
La libertad sexual abarca la posibilidad de la plena expresión del potencial sexual de los individuos. Sin embargo, esto excluye toda forma de coerción , explotación y abuso sexuales en cualquier tiempo y situación de la vida.
El derecho a la autonomía , integridad y seguridad sexuales del cuerpo:
Este derecho incluye la capacidad de tomar decisiones autónomas sobre la propia vida sexual dentro del contexto de la ética personal y social. También están incluidas la capacidad de control y disfrute de nuestros cuerpos, libres de tortura, mutilación y violencia de cualquier tipo.
El derecho a la privacidad sexual:
Este involucra el derecho a las decisiones y conductas individuales realizadas en el ámbito de la intimidad siempre y cuando no interfieran en los derechos sexuales de otros.
El derecho a la equidad sexual:
Este derecho se refiere a la oposición a todas las formas de discriminación, independientemente del sexo, género, orientación sexual, edad, raza, clase social, religión o limitación física o emocional.
El derecho al placer sexual:
El placer sexual, incluyendo el autoerotismo, es fuente de bienestar físico, psicológico, intelectual y espiritual.
El derecho a la expresión sexual emocional:
La expresión sexual va más allá del placer erótico o los actos sexuales. Todo individuo tiene derecho a expresar su sexualidad a través de la comunicación, el contacto, la expresión emocional y el amor.
El derecho a la libre asociación sexual:
Significa la posibilidad de contraer o no matrimonio, de divorciarse y de establecer otros tipos de asociaciones sexuales responsables.
El derecho a la toma de decisiones reproductivas, libres y responsables:
Esto abarca el derecho a decidir tener o no hijos, el número y el espacio entre cada uno, y el derecho al acceso pleno a los métodos de regulación de la fecundidad.
El derecho a información basada en el conocimiento científico:
Este derecho implica que la información sexual debe ser generada a través de la investigación científica libre y ética, así como el derecho a la difusión apropiada en todos los niveles sociales.
El derecho a la educación sexual integral:
Este es un proceso que se inicia con el nacimiento y dura toda la vida y que debería involucrar a todas las instituciones sociales.
El derecho al atención de la salud sexual:
La atención de la salud sexual debe estar disponible para la prevención y el tratamiento de todos los problemas, preocupaciones y trastornos sexuales.