¿Continúa siendo el pescado el alimento más consumido en la Semana Santa?
En Colombia, una de las tradiciones más importantes de la Semana Santa es el consumo de pescado y pollo en vez de carnes rojas, razón por la que estos productos se convierten en el menú por excelencia de la mayoría de las familias, especialmente durante jueves y viernes santo.
¿A qué se debe esta creencia? Para explicar este acontecimiento, hay que remontarse a la tradición cristiana, la cual tiene como uno de sus momentos más importantes cada año en la cuaresma, un periodo de 40 días que se inicia desde el Miércoles de Ceniza y va hasta el Domingo de Resurrección.
Los 40 días que dura la cuaresma hacen alusión a uno de los números más simbólicos de la biblia y la mitología cristiana, pues es el tiempo que pasó Jesús en un desierto antes de su crucifixión, también es el número de días que duró el diluvio universal.
De acuerdo con la cultura cristiana, durante la Semana Santa, pero en especial los Jueves y Viernes Santos, no se puede comer carne roja y, por lo tanto, se cambia el consumo de este tipo de alimentos por pescado.
“Antiguamente, durante los días santos solo se permitía comer pescado y otros seres del mar, frutas, verduras, cereales y derivados, lo cual excluía al pollo”, explicó el investigador en religión David Vilchis, miembro fundador del Seminario de Intersecciones de lo Religioso (SEMIR), sobre las razones por las que no se come carne.
Es por ello, que en la Semana Mayor, los hogares colombianos tienden a realizar las respectivas compras del pescado con anterioridad, con el fin de evitar el alza de los precios derivada del incremento de la demanda del pescado.
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Alzas limitan la compra de pescado en la Semana Santa
Según el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, se estimó que este año el consumo de la proteína estará por el borde de 28.000 y 30.000 toneladas. La cartera asegura que se busca impulsar aumentar el nivel de consumo per cápita de la proteína, que viene en ascenso en los últimos años, pasando de 8,8 kilogramos en 2020 a 9,6 kilogramos en 2022.
Lo anterior, indica el Ministerio, se debe principalmente al crecimiento del sector pesquero y de la acuicultura, “así como a las nuevas dinámicas de consumo saludable, las cuales se convierten en una oportunidad para las carnes blancas”.
Sin embargo, la producción y el comercio de este cárnico se han visto afectados por la alta inflación y la volatilidad del dólar. De acuerdo con Cesar Pinzón, director ejecutivo de la Federación Colombiana de Acuicultores (Fedecua), el mayor efecto de la inflación y devaluación ha sido en el margen de ganancia del negocio, que está en el límite.
Según señaló Pinzón, el comportamiento de compra para esta Semana Santa no ha sido como en años anteriores, en los que predominaba la obtención por gusto, es decir, por el tipo de pescado que quería consumir, sino que esta vez el factor determinante es el precio.
“Este año puede primar el valor del pescado, podremos tener un repunte en la compra de pescados locales, frente a los importados por las condiciones financieras actuales, que no están muy buenas y eso va a impactar en la compra del tipo, más no del pescado como tal”, indicó.