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Plástico segunda entrega

El plástico es muy apreciado por su versatilidad en sus usos, pero la consecuencia de la utilización de este material es la contaminación del medio ambiente (entiéndase en la tierra, agua dulce y agua marina). Les recuerdo que los plásticos no se biodegradan, se degradan pero sus moléculas nunca desaparecen. Por: Alberto Delgado.
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Tomada de Internet
27 Jun 2019 - 10:42 COT por Ecos del Combeima

Realicé el siguiente experimento, fui a varios supermercados de la ciudad y en todos ellos al dirigirme a la caja a comprar algo por pequeño que fuese me ofrecían bolsas plásticas, a lo que siempre les indiqué que no deberían ofrecer bolsas plásticas por el tremendo impacto que estos tienen en el medio ambiente y la salud de todos; la persona a su vez me decía que lo tenía que hacer porque la mayoría de los usuarios se molestaban mucho cuando no les empacaban en las bolsas, incluso manifestaban que la gran mayoría exigía le dieran más bolsas para empacar cada producto. Me decía una persona de la caja de un supermercado que es muy común que las personas empaquen papas, mazorcas, yucas así sean por unidades en bolsas diferentes. En otras palabras el cliente ibaguereño es un gran consumidor de bolsas plásticas sin ningún límite de importancia sobre el impacto negativo que el uso de este material tiene sobre el medio ambiente. Es por ello que les daré otros datos que complementan la primera entrega sobre este tema.

De acuerdo a datos de la Asociación de Fabricantes de Plástico PlasticsEurope, los principales usos de este material son:

39,9%: Embalaje o empaquetado

19,7%: Construcción

8,9%: Sector automovilístico

5,8%: Electricidad y electrónica

3,3%: Agricultura

22,4%: Otras aplicaciones (incluyendo electrodomésticos, muebles, deportes, salud y seguridad)

En otras palabras, está en toda actividad humana:

El plástico es muy apreciado por su versatilidad en sus usos, pero la consecuencia de la utilización de este material es la contaminación del medio ambiente (entiéndase en la tierra, agua dulce y agua marina). Les recuerdo que los plásticos no se biodegradan, se degradan pero sus moléculas nunca desaparecen.

La degradación sucede muy lentamente y hace que el material se despiece por partes que van desde lo macroscópico, lo microscópico y lo indetectable a simple vista, los llamados nanoplásticos. Los macroplásticos abundan y se pueden ver por todas partes en parques, calles, orillas de las fuentes de agua etc. (la gente los arroja por montones en todas partes). Los microplásticos son considerados partículas del material menores a 5 milímetros, estos a su vez dependiendo de su densidad flotaran o se hundirán en el agua, esto significa que se pueden encontrar en cualquier área entre la base y la superficie de ríos y mares. Una cuota muy grande de este material lo ponen quienes se dedican a la pesca comercial y deportiva con los materiales que se utilizan en la pesca (no olvidar que las poliamidas son plástico que se conoce con el nombre comercial de Nylon). Las redes son los elementos con mayor potencial de contaminar con microplásticos, imágenes de muchas especies marinas enredadas en redes de nylon se evidencia por todo los océanos del mundo. “Es así como en muchos estudios se han encontrado en especies marinas restos de fibras sintéticas similares a las utilizadas en los aparejos de pesca, por ejemplo en las cigalas del Fiordo de Clyde (en la costa occidental de Escocia)”. (Información tomada de la web).

Los peces confunden el microplástico con comida que es ingerida y a su vez el pez que se come al pez más chico aumenta su ingesta de plástico y así sucesivamente, hasta llegar a su mesa.

El fenómeno del microplástico es global, no se salva nadie, está presente en todas partes, se han encontrado en los océanos, mares y playas de todo el mundo, pero de acuerdo a algunas investigaciones, las mayores concentraciones se evidencian en el océano pacífico, el mar mediterráneo y el Golfo de Bengala (Costas de la India, Bangladesh, Birmania, Sri Lanka) “…En los océanos, el pequeño tamaño y la baja densidad de los microplásticos contribuyen a su distribución a lo largo de grandes distancias por las corrientes oceánicas, pudiendo terminar en las orillas de cualquier costa o en las regiones centrales de los océanos”. (Información tomada de la web).

Nace entonces una pregunta: ¿Estamos comiendo plástico?

La respuesta es un rotundo SÍ.

Un estudio de 2016 de la Universidad de Gante, en Bélgica, calculó que el consumidor europeo medio de crustáceos, moluscos y mariscos similares puede ingerir hasta 6.400 microplásticos al año. Sabemos lo que pasa con el plástico: no se va.

En agosto de 2016, la Universidad de Plymouth, pionera en el estudio de la incidencia del esparcimiento de las partículas microscópicas de plástico en el medio ambiente, hizo público un estudio según el cual un tercio de la pesca de captura del Reino Unido (incluidos bacalaos, abadejo, caballa y moluscos) contenía plásticos. Para ser más claros, el 33.33% de todos los peces analizados, tenían plástico en su interior.

En otoño de 2016, el Instituto Español de Oceanografía publicó dos trabajos en la revista Marine Pollution Bulletin en los que se analizaba la ingestión de microplásticos por parte de peces de las costas españolas del Atlántico y el Mediterráneo. Se tomaron muestras de 212 peces de fondo de alto interés comercial: 72 pintarrojas, 12 merluzas y 128 salmonetes de fango, y encontraron microplásticos en 37 de ellos, casi en uno de cada seis. (Información tomada de la web).

Los países latinoamericanos al parecer presentan una tasa más alta.

Ante la apremiante pregunta de si comemos plástico y qué pasa si lo hacemos, se encuentra un informe de la FAO (La FAO es la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación. Es decir, es una organización supranacional (que está formada por países y funciona bajo el amparo de la ONU). Su función principal es conducir las actividades internacionales encaminadas a erradicar el hambre), que muestra el resultado de varios análisis de riesgo sobre el asunto. Según ha determinado este informe, con la ingestión de comida contaminada, los microplásticos y los nanoplásticos entran en el tracto gastrointestinal, y de ahí se ha comprobado una traslocación de los intestinos al sistema linfático de los mamíferos estudiados (humanos, perros, conejos y roedores). Si mi querido lector, es muy posible que usted, sus hijos que tanto quiere, su familia, amigos y todos tengamos en nuestro interior partículas de plástico. ¿Usted ha contribuido a eso? Sí, es bastante probable. Cada vez que exige, utiliza y desecha este material, terminará en un basurero en donde al degradarse, sus partículas se esparcirán por todas partes y se integraran dentro de la cadena alimenticia que termina en su plato y en su mesa. Terminará en los ríos y en los mares y será parte del alimento que ingieren las especies que luego nosotros comeremos. Moléculas de plástico  también se han encontrado en mamíferos que consumimos, no crea que solo se encuentra en los peces.  

De seguro luego de leer esta columna, es muy probable que no pase nada, seguirá utilizando las bolsas plásticas porque son muy versátiles y dirá que ya no hay nada que hacer.

Pues si hay mucho por hacer y usted lector puede contribuir.

En la próxima entrega les comentaré que opciones tenemos.

ALBERTO DELGADO CORTÉS

Economista

MBA Magister en Administración de Empresas con especialidad en Sistemas de Gestión de Calidad - Chile.

Profesor investigador Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad del Tolima

Asesor académico pasantías nacionales e internacionales 

Ponente a nivel internacional UNAM México – Universidade Veiga de Almeida Rio de Janeiro, Brasil.

*Las ideas plasmadas en este documento no comprometen a la Universidad del Tolima, solamente son responsabilidad del  autor.

 

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