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De la improvisación a la planeación estratégica

No basta como lo expresé anteriormente, que se tenga un documento que contenga la estrategia que sirva para enmarcar y aplaudir, pero que carezca de existencia en la práctica. Por: Carolina Toro.
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Javier Pérez / Ecos del Combeima
30 Sep 2019 - 10:02 COT por Ecos del Combeima

Muchos directores, líderes o gerentes, se quedan en esta etapa y se convierten en expertos apaga incendios cayendo en la trampa de la micro gestión, en donde la atención al detalle de la operación, cualquiera que sea el sector del que se hable, les resta la capacidad de proyectar el futuro y continuar con el aseguramiento de la implantación de la estrategia.

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La toma de decisiones acertadas es un elemento central en el desarrollo exitoso de una empresa, institución o entidad. Para lograrlo requieren de una adecuada dirección estratégica y para dirigir estratégicamente se debe tener conocimiento para predecir y así planear el resultado pretendido.

Existen múltiples definiciones de estrategia, basadas cada una de ellas en diferentes enfoques complementarios. Chandler (1962), definió la estrategia como “la determinación de las metas básicas a largo plazo de una empresa, la adopción de los cursos de acción y la distribución de los recursos necesarios para alcanzar estas metas”. En este caso, la estrategia se concibe como el medio para alcanzar el propósito de la organización. Argyris (1985), concibe la estrategia como respuesta a las oportunidades y peligros externos y a fortalezas y debilidades internas: “La formulación e implementación de la estrategia incluye la identificación de las oportunidades y de los peligros en el entorno de la organización y la evaluación de sus fortalezas y las debilidades, el diseño de estructuras, la definición de roles, la contratación de las personas adecuadas y la aplicación de recompensas apropiadas para mantenerlas motivadas a colaborar”.  Porter (1985), considera la estrategia como medio principal para lograr la ventaja competitiva. “La búsqueda de un posicionamiento competitivo favorable dentro de una industria, que es el campo fundamental en que tiene lugar la competencia. La estrategia competitiva busca establecer una posición rentable y duradera frente a las fuerzas que determinan la competencia en la industria”. Como se puede ver todos llevan a lo mismo, lograr el resultado o meta de la organización. No basta con efectuar un DOFA o definir la misión y la visión de la empresa o institución, existen otras etapas igual de importantes en donde suelen naufragar los esfuerzos. La estrategia es el resultado de un proceso: análisis, formulación, planeación, implantación y control. Si se cumple estrictamente con el proceso, para el caso de las empresas, lograrán un incremento en la productividad y eficiencia, mejorando su eficacia y rentabilidad.

Independiente del nivel de definición de estrategia, que puede ser de nivel corporativo, de negocio o funcional, en todos los niveles se tienen unos objetivos y unos resultados a los cuales se quiere llegar. Infortunadamente, en el 70% de los casos las estrategias fallan en su ejecución y los planteamientos estratégicos se convierten en ejercicios inútiles en donde no solamente se pierde dinero sino también tiempo. La ejecución se convierte en la etapa crítica. Es válido que el proceso de ejecución se adviertan errores o que durante este tiempo las condiciones del entorno cambien y se obligue a suspender la ejecución de la estrategia, lo que obliga a replantear objetivos y planes de acción. Muchos directores, líderes o gerentes, se quedan en esta etapa y se convierten en expertos apaga incendios cayendo en la trampa de la micro gestión, en donde la atención al detalle de la operación, cualquiera que sea el sector del que se hable, les resta la capacidad de proyectar el futuro y continuar con el aseguramiento de la implantación de la estrategia. Se vuelven inmediatistas, no diferencian lo importante de lo urgente y así se acostumbran a dirigir o gerenciar, haciendo uso de  análisis o argumentos que justifiquen los resultados no logrados.

Es tan importante advertir la necesidad de diseñar una estrategia, como asegurar la implantación de la misma; este aspecto es de gran relevancia en la actualidad, en donde estamos ad portas de elegir a nuestros gobernantes locales y departamentales, y es un proceso  que no pierde vigencia porque también aplica a cualquier tipo de organización. Es de advertir que sin líderes que movilicen y hagan que las cosas  pasen, difícilmente se lograrán las metas. Un líder, llámese alcalde, gobernador, presidente, gerente, director,  o como lo quieran llamar, si tiene a cargo una organización,  debe ser una persona capaz de movilizar equipos de trabajo, desarrollar talento, generar sinergias, influenciar, asegurar el cumplimiento de los planes, estar profundamente comprometido con la estrategia, comunicarla, controlar y hacer seguimiento periódico, influenciar, anticiparse, proyectar  y en general, todo aquello que le permita cumplir con su estrategia. La falta de estas competencias o su poco desarrollo, impide que haya desarrollo en las organizaciones. Debe haber líderes competentes. Esto implica la obligación de formarse y adquirir estas destrezas gerenciales, pues no basta como lo expresé anteriormente, que se tenga un documento que contenga la estrategia que sirva para enmarcar y aplaudir, pero que carezca de existencia en la práctica.

En los pasados foros económico y empresarial de la Cámara de Comercio de Ibagué, con los candidatos a la gobernación y alcaldía, espacio de construcción que integró a Fenalco y actores de los diferentes sectores de nuestra ciudad, se precisaron varios puntos de interés para el sector empresarial de la región. Los gremios, en palabras de Efrain Valencia, Presidente de Fenalco, “no tienen color político” y desde el espacio gremial se están adelantando todas las acciones tendientes a apoyar las iniciativas regionales para mejorar nuestra competitividad y cabe resaltar el pedido que hace a los futuros gobernantes de dejar de diagnosticar, pues ya estamos “sobre diagnosticados” y  hace un “llamado a la acción”. Brian Bulla, Presidente de la CCI, por su parte, expresó la necesidad de generar políticas que apoyen el desarrollo de las micro y pequeñas empresas que constituyen el 87% del tejido empresarial del Tolima. Esta articulación de los gremios con los futuros gobiernos, va a ser determinante para lograr la ejecución exitosa de las estrategias de gobierno y de los propios gremios.

Esperemos que los que lleguen a ser elegidos estén muy bien rodeados, y que tanto ellos como sus colaboradores directos, posean una alta capacidad de ejecución estratégica, pues ya queremos ver resultados y no por capricho sino por necesidad.

 

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