Opinión: Por Ibagué, para Ibagué
Bastante de lo que le falta a la ciudad, pero poco de como solucionarlo. Bajo esta coyuntura se debe hacer una reflexión del análisis que hacen los candidatos en el tema económico que es apremiante para todos.
Consideremos un ibaguereño promedio, quien destina el 42% de su sueldo a comprar alimentos, el 22% del mismo a pagar las facturas de servicios públicos y el 31% para educación, transporte y salud, solo el restante 5% lo usa para el ocio. Además, hay que agregarle que el 50% de la población ibaguereña está en el sector informal -ganándose menos que el salario mínimo y sin ningún tipo de prestación social-, ante estas cifras solo se puede concluir que los ibaguereños sobreviven, el panorama es desalentador.
Por años Ibagué ha estado en el muy deshonroso top de ciudades con mayor desempleo en Colombia sin que haya una política o estrategia para mejorar estas cifras. En la coyuntura actual, tanto políticos como empresarios y más importante los ciudadanos concuerdan que la situación económica debe ser prioridad en el próximo gobierno.
Revisando los planes de gobierno de los diferentes candidatos es claro que los problemas están identificados, alto desempleo, mayoría de la población en edad de trabajar en el sector informal, baja productividad debido a un bajo capital humano y físico, falta de instituciones fuertes y eficientes que generen seguridad en los empresarios y emprendedores, falta de infraestructura y por ultimo el poco despegue de la economía naranja. Absolutamente todos los candidatos mencionan y ejemplifican las condiciones que están afectando la economía municipal y de manera ambiciosa todos dicen que los van a solucionar. Estamos hablando de problemas que se llevan gestando por más de 25 años y que en la literatura económica se hablan de que estos problemas toman generaciones en subsanarse. No seamos ingenuos, estos problemas no se resuelven en un periodo de gobierno municipal. La primera invitación a los candidatos es entonces ponerse metas claras, realistas, para así poder dirigir los recursos y esfuerzos.
Desglosemos un poco, lo que todos queremos es crecimiento económico. Todos queremos mayor prosperidad y esta se logra con mejores condiciones económicas; pero hay un problema grande, la población colombiana tiene índices de productividad bajos.
La productividad tiene dos factores claves el capital humano medido en que tanto produce una persona basado en sus conocimientos, y el capital físico que se mide en inversión que se ve reflejada en infraestructura y en el mediano plazo la mezcla de estos factores se denomina tecnología.
En las dos tenemos oportunidades de mejora. En cuanto al capital humano tenemos niveles de escolaridad bajos y sin un enfoque de emprendimiento, estamos educando para ser maquinas-que además ya existen-, sin ninguna capacidad de generar soluciones o con un enfoque critico, con poca o nula capacidad de integración a la economía global. Por otro lado, la inversión en infraestructura es mínimo, el gobierno municipal ha pecado en reconocer la importancia del sector privado, el cual cumple un rol principal en las decisiones económicas de mayor relevancia. Son innumerables los ejemplos de alianzas público-privadas APP que han sido un éxito especialmente en la infraestructura de transporte, así como en servicios públicos. Nuestra infraestructura no esta acorde a las necesidades de la ciudad, la mala red de servicios públicos es una queja constante de empresarios, la malla vial es paupérrima y lo que es peor no hay ningún proyecto o inversión en infraestructura que no tenga problemas por la debilidad de nuestras instituciones-léase corrupción-.
Sí, la corrupción nos empobrece, la corrupción desincentiva la inversión, ¿Sin inversión de dónde sale la plata para infraestructura y educación? Impuestos. Pero a una población que sobrevive apenas no hay manera de cobrarle impuestos, entonces toca cobrarle al sector privado. Desincentivando a el empresario a invertir su capital en Ibagué, prefiere irse a sitios más seguros y con mejor rentabilidad, menos empleo en la ciudad. En los últimos meses las noticias de empresas insignias que trasladan o anulan su producción han estado en primeras paginas.
Por último, la economía naranja, que es la producción de bienes intangibles normalmente protegidos por propiedad intelectual. Para esto se necesita tecnología, combinando efectivamente el capital humano con la infraestructura disponible, hacen un producto disruptivo. Es por esto por lo que es imperativo desarrollar los dos primeros para que la mezcla de estos dos genere desarrollos tecnológicos. Se ha comprobado que la razón por la que un estadounidense es cinco veces más productivo que un colombiano es mayormente explicado porque cuentan con tecnologías muy superiores. Es imperativo generar condiciones para el desarrollo de este factor.
Necesitamos de un alcalde que decida trabajar por la educación y competitividad, y que además reconozca la importancia del sector privado y trabaje de la mano con ellos para incentivar la inversión que genere desarrollo en infraestructura-malla vial, servicios públicos…- que no trabaje a punta de favores políticos. Que sea íntegro, que sea un líder que se ponga la diez por Ibagué.
Es hora de que nosotros como votantes nos aislemos del ruido de las elecciones y hagamos un análisis de que candidatos tienen un plan económico aterrizado. Sí, la ciudad tiene muchas necesidades, pero con promesas vacías y proyectos sin continuidad nuestro crecimiento económico no va a mejorar y no vamos a avanzar. Tenemos una oportunidad única este domingo de elegir, los invito a todos a votar. Votar por Ibagué y para Ibagué.
Por: Alejandra Guerrero Fajardo