Los sonidos deprimentes del empalme
Para el Departamento Administrativo de la Función Pública, el empalme es un “proceso efectivo, transparente, útil y de conformidad con lo dispuesto en la Ley 951 de 2005 de obligatorio cumplimiento, a través del cual se hace entrega y se recibe formalmente la administración pública de las entidades territoriales y se formaliza con la entrega del acta de informe de gestión”.
Teniendo en cuenta que los electos gobernador del Tolima y alcalde de Ibagué son de la línea ´barretista´, fue evidente su diligencia para conformar las comisiones de empalme, no teniendo ningún reparo con el actual gobernador Oscar Barreto, pero si más exigencias en la actual alcaldía de Guillermo Alfonso Jaramillo. Claro, por obvias razones porque durante cuatro año no se entendieron, menos finalizando mandato.
Los sonidos del empalme en las dos administraciones entrantes se prestaron para show en los medios de comunicación, anunciando y vaticinando el futuro laboral y político en las próximas administraciones de los que conformaron los comités de empalme y generando expectativas en el manejo de temas importantes de ciudad.
Ya a mediados de noviembre, comenzaron a escucharse voces negativas respecto de lo que recibirá la administración de Andrés Fabián Hurtado como: incremento desproporcionado de la nómina, contratación, adición de contratos, impuestos, endeudamiento y vigencias futuras, Contratos y nómina Ibal, entre otros. Interesante sería que los comités de empalme de la alcaldía entrante, como una manera de generar ánimo y energía positiva para los ibaguereños, teniendo a mano toda la información administrativa y de gestión del municipio, extractarán y resaltarán en positivo lo poco o mucho que pudo hacer la administración saliente.
Desafortunado resulta sembrar negativismo y pesimismo, para iniciar gestión, cuando ya están pregonando que el mandato de Hurtado se verá entorpecido por las malas acciones y decisiones del saliente alcalde, como quien dice no bajarán el espejo retrovisor, a pesar del anuncio del electo alcalde de que su gestión será mirando solo para adelante, con humildad, y visión. Esos negativos anuncios, parecieran avizorar que si a Hurtado le va mal en los próximos cuatros años, será por culpa de lo que recibió de Jaramillo Martínez. Lo mismo de siempre.
Curiosamente por los lados del empalme de la Gobernación no se escucha nada, pareciera que allá el comité no es de empalme, sino de aplausos. ¿Cuál sería el escenario si la que estuviera recibiendo la administración saliente de Barreto fuera, a manera de ejemplo, la señora Rosmery Martínez? A lo mejor estaríamos sabiendo cositas e irregularidades de su administración, pero como están las cosas, nos demoraremos en saber cuáles fueron las inconsistencias, e inconformidades de ese empalme. Entramos en la era absoluta de Barreto. Ni modo, los sonidos de los empalmes nos deprimen, los de la alcaldía por las pesimistas cifras y los de la gobernación, porque son los sonidos del silencio.