Opinión: Hablemos de un gobierno responsable
Es irresponsable culpar solamente la gestión o la falta de misma del ex alcalde Jaramillo, como es la tendencia en las directivas gremiales actualmente. Sin embargo, debemos analizar qué nos ha llevado al deshonroso segundo lugar de las ciudades con mayor desempleo en el país.
Hay una noción básica, cuando hay crecimiento ya sea proveniente del sector público o el sector privado se genera empleo. Pero lo que es claro es que a la tasa que está creciendo Ibagué no es suficiente para generar empleo formal y bien remunerado. En la ciudad deberían estar sucediendo debates acerca de por dónde empezar a para fomentar la inversión en Ibagué: ¿infraestructura, comunicaciones, servicios públicos?; ¿recurso humano calificado?; ¿una buena institucionalidad del sector público? Porque la ciudad adolece de todos los factores anteriormente mencionados, lo más preocupante es que nada se ha hecho en los últimos veinte años y muy poco debate hay actualmente.
De manera simplificada, una economía crece de dos maneras. Primero puede ser por inversión del gobierno, el ente público contrata y ejecuta las inversiones necesarias. Esta es la manera en que crece China, Noruega, Cuba y demás economías que se denominen socialistas. Funcionen y sean eficientes o no. China debe crecer por encima del 12% para poder proveer la prosperidad a sus 1.4 billones de ciudadanos y a sus líderes corruptos. Noruega es el ejemplo perfecto de cómo un estado puede gerenciar eficientemente sus recursos y estar en los diez países más ricos del mundo. Cuba es el ejemplo del socialismo latinoamericano, en el que se enriquecen sus líderes y se expropia cualquier propiedad privada mientras que se empobrece el resto de la población.
La otra manera de crecer es por medio del sector privado, el mayor exponente de esto es Estados Unidos. Este es el tan famoso sueño americano, la persona tiene lo que trabaja y lo que se paga. El estado le da las condiciones para hacer negocios y estas condiciones deben hacer que las empresas generen crecimiento suficiente para generar prosperidad. De ambas maneras se necesita gobiernos transparentes, con una población educada y con la infraestructura suficiente para que siga atrayendo inversión.
En Ibagué, no nos decidimos como vamos a crecer para generar empleo. No hay políticas de crecimiento. Lo que tenemos son soluciones mediocres que no se adaptan a la capacidad humana y a los recursos naturales que tenemos.
La ciudad no crece lo suficiente construyendo parques, pero sí crecería exponencialmente con un acueducto complementario. Pero en vez de planearlo eficientemente y gerenciar responsablemente nuestros recursos, llevamos más de un año construyendo muros de contención.
La ciudad crece también construyendo los escenarios deportivos y generando políticas que incentiven a apoyar nuestros deportistas. Hace seis meses Zipaquirá y Boyacá eran nombres chistosos para el mundo, hoy son la casa de los mejores ciclistas del mundo. Tenemos tanto talento desperdiciado o en fuga, el deporte genera crecimiento. No es en vano que cada cuatro años países enteros luchan por ser la sede de los olímpicos o el mundial de futbol.
También creceríamos si tuviéramos una empresa de energía que pudiera soportar la carga que una empresa de maquila en gran escala necesita. Ibagué no tiene los servicios públicos que necesita una empresa, en otros lugares ofrecer en un proyecto inmobiliario una planta eléctrica es innecesario. Aquí los cortes de luz son tan comunes que un proyecto inmobiliario sin esta no es atractivo.
Podría seguir con los ejemplos acerca de las ineficiencias de nuestra ciudad, pero estamos ante un nuevo gobierno que escucha los clamores de nuestra ciudad. Necesitamos que los funcionarios no sean elegidos a dedo a cambio de favores políticos, necesitamos que sean ecuánimes. Que si alguien va a trabajar en planeación municipal por lo menos como requisito sepa qué es una cesión. Ibagué necesita de un gobierno responsable antes de decidir si va a ser de izquierda o de derecha. Si aprueba o no la gestión de Jaramillo. Aquí lo único que importa es qué vamos a hacer para crecer. Porque a todos nos debería doler que dos de cada cinco ibaguereños están debajo del nivel de pobreza.