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Después de la tormenta, no siempre viene la calma

Una Semana Santa realmente movida se vivió en Ibagué, por cuenta de varios escándalos que trascendieron las fronteras del municipio. Por: Ricardo Ferro.
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Ecos del Combeim
20 Abr 2020 - 10:53 COT por Ecos del Combeima

La compra de los mercados con presunto sobreprecio; la salida de la secretaria de bienestar social de la alcaldía; el posterior nombramiento del ex-contralor departamental en ese mismo cargo y, la renuncia, un par de días después, le dio la vuelta a Colombia y al mundo a través, de los medios de comunicación y las redes sociales.
Pero en esta columna no quiero plasmar lo que ya todos conocimos y, muchos menos tocar el tema de las investigaciones que iniciaron los entes de control. No, en estas líneas a lo que quiero referirme es a la enorme oportunidad que tiene nuestra ciudad musical en este momento.
Acá, hay unos frentes de trabajo que son inevitables para cualquier mandatario local. Hay que adecuar la infraestructura médica para hacerle frente al coronavirus; de la misma manera, se deben destinar recursos para complementar las ayudas sociales, que con esfuerzo y compromiso viene dando el gobierno nacional a los más necesitados y, por supuesto, hay que hacer una gran apuesta económica y de solidaridad, para salvar los empleos formales que existían en la ciudad antes de la cuarentena.
Pero ojo, que, si solo nos quedamos ahí, sencillamente seguiremos siendo la misma Ibagué de antaño, rezagada, que miraba con envidia y recelo el progreso de otras ciudades intermedias de Colombia y de América Latina, mientras de manera lamentable, se seguía sumiendo en el atraso, por cuenta de escándalos de corrupción, escaso sentido de pertenencia y una falta clara de visión de sus gobernantes.
Así las cosas, pienso que es claro que hay es que jugársela el todo por el todo, al mil por ciento y más, para aprovechar esta pausa obligatoria que le tocó tomar al mundo, y sentar las bases que necesita Ibagué para prender motores y seguir, hacía adelante, hacía donde se debe, en lo que será una nueva era en el post - Coronavirus. Una nueva Ibagué. Así me la imagino. Así me la sueño.
 Pero, permítanme explicarme mejor a través de una metáfora: supongamos que estamos en una carrera de autos, y hay un accidente que le obliga a los jueces a sacar bandera roja, debiendo los pilotos conservar el lugar que traían y una baja velocidad, mientras se arregla la pista y puede reiniciarse la carrera. Lo que se conoce como Safety Car en la Fórmula 1.
Pues en esa metáfora, Ibagué viene siendo un auto que, teniendo todas las posibilidades para estar adelante, se encontraba en la parte de atrás en el momento de la suspensión de la carrera. Pues lo que toca ahora, en este momento es afinar la estrategia y aprovechar que todos nos encontramos en igualdad de condiciones. Que ya no hay motores más veloces ni llantas menos desgastadas. Sino que lo que hay, es una pista por delante, basta y desocupada. Lista para ser recorrida. Y será menester de nuestros pilotos - los que tienen la responsabilidad de manejar el auto de Ibagué - tomar la punta, y porque no, ganar la carrera.
Pero para esto, se necesitan pilotos aguerridos. Pilotos que sientan en su corazón la importancia de ganar. De ser mejores cada día. De vencerse y de pensar en el equipo. Pilotos con una estrategia bien montada y ganadora. Inteligentes y sobre todo humildes. Que sea la ciudad la que gane. Y que la bandera de cuadros, sea ondeada para nuestra amada Ibagué, que en últimas, es lo que queremos todos.
Así que esta metáfora nos impulsa a comprender que, Ibagué, antes que cualquier cosa, necesita aprovechar el momento. Necesita ser manejada de una manera distinta. Sin miramientos. Sin peleas. Sin corrupción. Sin avaricia. Necesita ser conducida a máxima velocidad, pero con los cambios necesarios y en el momento justo. Ibagué, necesita aprovechar el horizonte que tiene en frente. Y tirar todos para el mismo lado. Así y solo así, Ibagué renacerá, y será la que todos anhelamos, la que todos esperamos.
Porque hay muchas personas que nos necesitan, hoy Ibagué nos necesita más que nunca, a todos.
Al fin y al cabo, a manera de conclusión, el coronavirus nos ha llevado a un momento crítico de cambio, y como leía hace unos días, en una entrevista que le hicieron al reconocido escritor, historiador y filósofo Yuval Noah Harari: en adelante nos tocará “hacer muchas elecciones. Y elecciones diferentes darán forma a futuros diferentes”.
Saque de banda: Según datos entregados por el Ministerio de Salud, a día de hoy en el Tolima, se reportan 27 contagiados por coronavirus en la ciudad de Ibagué y 3 más en el Espinal. Dos de los cuales fallecieron, uno en la capital y otro en el Espinal. Hay 13 personas recuperadas y 15 más que están en aislamiento.
La tasa de letalidad del departamento es del 6,45%, mientras que la tasa de recuperación está en el 41,94%. Los 30 casos, divididos en el periodo de vigencia del virus, representan un indicador de 0,93 personas afectadas cada 24 horas y 22 ciudadanos enfermos por cada millón de habitantes.

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