Pasar al contenido principal
Econoticias y Eventos
Opinión
COMPARTIR
Se ha copiado el vínculo

Nadie debe morir de hambre

Vamos a empezar a recuperar la vida productiva, haciendo apertura de dos sectores claves para la misma. La discusión de si debíamos hacer cuarentena para aplanar la curva ya pasó, esperemos que el tiempo que le dimos al sistema haya sido usado eficientemente. Por: Alejandra Guerrero Fajardo
Imagen
Crédito
Javier Pérez / Ecos del Combeima
24 Abr 2020 - 7:26 COT por Ecos del Combeima

Vamos a empezar a recuperar la vida productiva, haciendo apertura de dos sectores claves para la misma. La discusión de si debíamos hacer cuarentena para aplanar la curva ya paso, esperemos que el tiempo que le dimos al sistema haya sido usado eficientemente. Por: Alejandra Guerrero Fajardo

Vamos a empezar a recuperar la vida productiva, haciendo apertura de dos sectores claves para la misma. La discusión de si debíamos hacer cuarentena para aplanar la curva ya pasó, esperemos que el tiempo que le dimos al sistema haya sido usado eficientemente. La verdad es que las medidas tomadas eran muy tardías para contener el virus, solo nos quedaba preparar el sistema de salud para enfrentar la pandemia. Ahora sigue controlar el crecimiento del COVID-19 y al mismo evitar un repunte en los niveles de pobreza y aumento en las muertes por desnutrición.

Después de cinco semanas la primera conclusión es que el sistema nos falló. No hay resultados fiables, el represamiento de las pruebas en el INS hace que no tengamos datos de cómo está el país, el departamento o la ciudad. El gobierno formula decretos que tiene un retraso de por lo menos dos semanas con la información verídica y además que no protegen la base de la población. Si el descontento era notorio antes de la cuarentena, cuando la economía decrezca y entremos en periodos de deflación la gobernabilidad va a ser aún más difícil. 

Para recuperar la confianza, el gobierno debe ser eficaz y transparente. En el caso puntual de la pandemia este debe lograr que las ayudas para los cuales expide los decretos lleguen a la población en riesgo. Estas no se pueden quedar atrapadas en trampas burocráticas dando liquidez a instituciones que no las necesitan, les recuerdo que los bancos colombianos están repartiendo dividendos, seguros de su liquidez futura gracias al gobierno. La usura y falta de responsabilidad de los bancos en esta coyuntura le puede abrir paso a emprendimientos de banca virtual, son tendencia en los países desarrollados y les están quitando clientes a la banca tradicional, aquí en Colombia serán más que bienvenidos. 

También salió a la luz que Colombia, contrario a la tendencia mundial, sigue dependiendo de la moneda física. La población desconfía de la banca tradicional, esto genera poco uso de los canales virtuales por parte de la misma, las filas que se hacen en los bancos rompen todo concepto de distanciamiento social. Lo más preocupante es que para muchas de estas transacciones este desplazamiento no es necesario, hay medios virtuales, es innecesario que las personas se desplacen para pagar los servicios públicos, los cuales además debieron haber sido congelados desde el primer día para acatar la cuarentena.  El primer paso para implementar la tan denominada economía naranja es educar a la población a usar la tecnología a su favor, es una herramienta que va más allá de las redes sociales.  

Debido a la dificultad que ha tenido el gobierno de mantener al tiempo una cuarentena y a la población sin morir de hambre, les han transferido la responsabilidad a los empresarios. Las palabras que ha usado el presidente es “conciliar la vida y la salud” para retomar la vida productiva. Los sectores que han decidido abrir, bajo estrictos medidas y existencia de protocolos, aportan el 15% del PIB del país y son importantes generadores de empleo. 

Existen voces que se oponen a esta apertura, oponerse es ser indiferente a la realidad de las personas que el salario mínimo legal vigente si acaso les alcanza para satisfacer sus necesidades básicas. El ahorro para esta población es una utopía, si no trabajan no hay comida y las ayudas que están repartiendo están quedando en el sistema bancario. Los pedidos de auxilio por medio de prendas rojas en las ventanas son comunes en los barrios representando familias enteras sin comer. 

Los protocolos de los que habla el gobierno van a generar un aumento de costos y una disminución de la productividad para la empresa privada, agobiada por una tasa impositiva que imposibilita salarios más justos. Afortunadamente para la población que ve con desconfianza al gobierno, los empresarios todos están trabajando por asegurar la calidad de vida de sus empleados. Todos ellos tienen claro algo que el gobierno olvida frecuentemente, solo una población prospera genera estabilidad económica, mejorando el retorno a la inversión. La consigna hoy es simple, nadie debe morir de hambre, empecemos a trabajar.

También te puede interesar estas columnas

Entre candidaturas vacías y ciudadanos resignados, la política dejó de ser construcción colectiva para convertirse en espectáculo de bandos enfrentados.

La reciente decisión del Consejo Nacional Electoral de excluir a Iván Cepeda de la consulta del 8 de marzo ha vuelto a desnudar una de las tantas contradicciones del petrismo: las instituciones son válidas solo cuando deciden a su favor.

Más que escoger candidatos, la consulta del 8 de marzo será un termómetro del liderazgo que los colombianos están dispuestos a respaldar en medio de la polarización y la incertidumbre.

Más que repetir “todos son iguales”, el reto ciudadano es informarse, contrastar propuestas y votar con criterio propio como acto de cuidado hacia la sociedad.

De dar voz a las víctimas del conflicto armado, Hollman Morris pasó a dirigir un sistema de medios públicos cuestionado por favorecer la narrativa política del presidente Petro.

Hoy la situación no solo no mejora, sino que se agrava, y la comercialización del arroz se vuelve cada vez más pesada y más injusta para el agricultor tolimense.

Lo divertido es que, en medio de esta contradicción, las “bodegas” de gobierno salen a cobrar la “magnifica” gestión que está generando el resultado tan maravilloso de una tasa de cambio baja.

¡Lo volvió a hacer! El representante a la Cámara, Gerardo Yepes hace méritos para obtener el título de indisciplinado del año al interior del partido Conservador.

¿Cómo es posible que, a pesar de contar con presupuestos, políticas y documentos que advierten sobre la importancia de tomar medidas, aún no tengamos campañas bien estructuradas para reducir el consumo de agua?

Hemos sido engañados, por altos estamentos nacionales quienes desconocen y pretenden minimizar las grandes falencias de este “antisistema de salud” fundamentado sobre la intermediación financiera.