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El campo jodido y la oposición jodiendo

Si a usted le importa realmente lo que pase con nuestros campesinos, debe leer esta columna. Pero si no le importa, también debe leerla, porque todos dependemos de nuestros campesinos. Son ellos, los que nos pueden garantizar la seguridad alimentaria. Por: Ricardo Ferro.
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Ecos del Combeim
27 Abr 2020 - 14:15 COT por Ecos del Combeima

Lo primero es tener claro que flaco favor le hacen al campo colombiano, quienes a través de las famosas fake news o noticias falsas, difunden una información que no se corresponde con la realidad, instrumentalizando a los campesinos solo para obtener réditos políticos.

Y en ese orden de ideas, quedó demostrado en el debate que hicimos en el Congreso esta semana, que es totalmente falso que en la línea de crédito Colombia Agro Produce está diseñada para que los recursos vayan únicamente a los grandes productores.

No hay la más mínima posibilidad de que esto suceda, por cuánto el Gobierno Nacional blindó de entrada esta línea de crédito para que el 80% de esos recursos fueran exclusivamente para los pequeños y medianos productores. Es decir, los grandes productores sólo tienen acceso al 20% del total de los recursos que hacen parte de Colombia Agro Produce.

Para ponerlo en pesos. El total que destina el Gobierno Nacional para el campo a través de la línea Colombia Agro Produce, son 1 Billón 500 mil millones de pesos. De esa suma, el 80%, es decir 1 Billón 200 mil millones son para los pequeños y medianos productores y un 20%, es decir 300 mil millones son para los grandes productores.

Entonces, si estas son las cifras oficiales, ¿de dónde sale la noticia según la cual los grandes se quedan con más del 80%? Pues de un análisis parcial que se hizo, del análisis de los primeros desembolsos que hicieron los bancos para el momento que arrancó el escándalo. Es tanto como anticiparse a dar el resultado de un partido de fútbol cuando apenas han transcurrido 15 minutos del primer tiempo.

Así las cosas, se requiere entender la situación de nuestros campesinos, para poder hacer un análisis objetivo, libre de sesgos ideológicos y fines politiqueros.

Y en ese contexto hay que explicar que la problemática de acceso al crédito de los pequeños y medianos productores no viene de ahora, sino de hace mucho tiempo, por cuenta de unas dificultades que se deben resolver, pero que para hacerlo se requiere no solo de la voluntad del gobierno, sino del acompañamiento del sector financiero.

Por ejemplo, para que un pequeño productor pueda lograr que le presten dinero hoy en día, debe como mínimo estar a paz y salvo en sus deudas, y por lo mismo, no puede estar reportado en las centrales de riesgo.

Pues este requisito que parece tan obvio, en este momento le está impidiendo a miles de campesinos acceder a Colombia Agro Produce. Por lo mismo, en este punto fuimos enfáticos en el debate de esta semana en la Cámara: hay que borrar de las centrales de riesgo a nuestros campesinos por deudas menores, como lo son las de celulares.

Ese borrón de nuestros campesinos de las centrales de riesgo por deudas menores no va a poner en riesgo el pago del crédito agropecuario, y si los habilita para ser sujetos del mismo.

Otro punto a revisar es el de las garantías. Porque exigirle a un campesino hipotecar un inmueble, cuando la mayoría de los pequeños y medianos productores no han podido formalizar sus propiedades, los deja también por fuera de este tipo de créditos, que son fundamentales en una crisis como la que estamos atravesando.

Son varios los problemas estructurales que han impedido a los pequeños y medianos productores hacer uso de este Billón doscientos mil millones que el Estado destinó para ellos. Pero a los dos anteriores, yo sumaría un tercero que ya ha venido teniendo solución en los últimos días, pero que debe reforzarse mucho más. Me refiero a la necesidad de acercar físicamente el sector financiero a los campesinos. Y es que necesitamos menos oficinas y más personas de carne y hueso llegando al campo a ofrecer los créditos a los campesinos.

Que al productor no le toque ir a un banco, sino que sea el sector financiero el que llegue hasta el predio del campesino.

Acá tocará apoyándose en las alcaldías, las secretarias de agricultura, las Umata, y todas las entidades que tienen una interlocución fluida con los campesinos.

Pero adicionalmente también toca revisar opciones como el cooperativismo y las mismas asociaciones productivas para garantizar que los recursos puedan bajar lo antes posible a los pequeños y medianos productores, porque el problema, vuelvo y repito, no es que los grandes productores se vayan a quedar con la plata de los pequeños, el problema real es que los pequeños no han podido acceder a estos recursos por las dificultades estructurales mencionadas, y urge que nuestros campesinos tengan liquidez y arranquen a sembrar, de manera que no se pongan en riesgo las cosechas venideras.

Que los grandes hayan accedido a los 300 mil millones antes, obedece precisamente a la facilidad que tienen para garantizar los créditos. Luego lo qué hay es que acompañar a los pequeños y medianos para que también puedan acceder, pero no satanizar el hecho de que los grandes ya hayan copado su cupo. Por el contrario, bien por ellos, y bien por sus trabajadores, que también se beneficiaron manteniendo sus empleos gracias a estos créditos.

A los pequeños y medianos productores los defendemos, por supuesto que si, pero no difundiendo fake news como hacen algunos, sino proponiendo soluciones estructurales como lo hicimos en el debate del congreso esta semana.  Porque de lo contrario serán muchos los likes en redes sociales, pero muy pocos los reconocimientos en el campo, que es donde realmente está el problema que debemos solucionar.

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