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Alcalde, cero y van cuatro

Y no me refiero precisamente a que ya van cuatro meses de gobierno, sino a que ya van cuatro escándalos que terminaron en los entes de control en las últimas tres semanas. Por: Ricardo Ferro.
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Ecos del Combeim
4 Mayo 2020 - 13:00 COT por Ecos del Combeima

Primero fueron los mercados. Carísimos, por no mencionar la palabra sobreprecio. Más de cinco mil millones de pesos adjudicados para la compra de los mismos en medio de la pandemia. Pero el problema no fue el monto total, sino el valor que se pagó por cada mercado. El contrato obviamente terminó, primero en los medios de comunicación, y después en manos de los entes de control, donde tendrá el alcalde que ir a explicar por qué pagó más por unos mercados comprados al por mayor, que lo que paga cualquier ciudadano en el mismo supermercado al detal. Habría valido hasta menos, haberle entregado bonos redimibles por mercados a las personas, incluyendo el domiciliario.

Y cuando pensábamos que era un campanazo lo suficientemente fuerte como para que recapacitara y no fuera a seguir por el camino de sus predecesores, vino el segundo escándalo con investigación de la procuraduría incluida. 

Esta vez, por un nombramiento de un funcionario presuntamente inhabilitado. Nombramiento apresurada y en plena Semana Santa. 

Con la salida de la titular de la cartera que adquirió los mercados y el nombramiento de su sucesor, parecería que el escándalo de los mercados se alejaría del despacho del alcalde.  Sin embargo, no fue así, por cuánto el fusible ‘nuevo’ no aguantó ni cuarenta y ocho horas hábiles en el cargo. 

Fue así, como el ex contralor del Tolima y nuevo secretario de desarrollo social fue sacado de su nuevo flamante cargo. Eso si, demasiado tarde alcalde, el daño ya estaba hecho. Se había nombrado una persona que hasta hace unos meses estaba a la cabeza del control fiscal en el Departamento, y por ende, no debió nunca, ni nombrarse, ni mucho menos posesionarse. Cero y van dos...

El tercer escándalo si que es bien extraño. No solo por la falta, sino por la reacción del alcalde. 

Envalentonado va y saca un decreto que incluía toque de queda, cierre de fronteras y un montón de medidas que iban más allá de lo que había establecido el Gobierno Nacional al principio de la pandemia.

En los medios justificó sus medidas con argumentos muy al estilo Claudia López. Unos días después expide un nuevo decreto que incluye el ‘pico y cédula’ ahí si, distinto pero con el mismo objetivo del ‘pico y género’ de la alcaldesa de Bogotá. 

Pues bueno, nadie pensaría, que fuera a ser el mismo alcalde, quien fuera ser uno de los violadores del aislamiento preventivo obligatorio.

Otro proceso más que en este momento le adelanta la procuraduría. Si se violó el decreto local, el decreto nacional o ambos, lo tendrá que decidir el ministerio público. Lo que no se entiende, es el porqué de la reacción del mandatario de los ibaguereños contra los periodistas. Y por qué termina justificando su actuación en su presunta lealtad con su jefe.

No es la primera vez, que se ataca el mensajero y no el mensaje, y hay que explicarle al alcalde, que los periodistas cumplen con su labor, y que no está bien que se enganche a pelear con ellos, cuando el error fue suyo, y lo que debió fue ofrecer disculpas por el mal ejemplo dado y comprometerse a no volverlo a hacer. Cero y van tres...

Y si los tres primeros escándalos nos indignaron, con el cuarto si rebozó la copa. 

¿Como es posible que después de todo lo que ocurrió en Ibagué en los Juegos Nacionales de 2015, estemos metidos ahora en un problema por cuenta de una licitación con único proponente para el Coliseo Mayor?  

¿Acaso no se aprendió la lección? 

¿No son ejemplarizantes las acciones tomadas por la fiscalía como para recapacitar?

Le tocó al Ministro del Deporte, Ernesto Lucena, oficiar a la procuraduría para que se suspendiera la licitación. 

Afortunadamente lo hizo oportunamente. Qué tal nosotros otra vez con un presidente como Santos, o sus directores de Coldeportes de la época, que simplemente le dieron la espalda a Ibagué y nunca ejercieron el control adecuado sobre los recursos.

Todavía recordamos la célebre frase de Santos a pocos días de iniciarse las justas deportivas: “no se preocupen, en ibagué se van a hacer los mejores juegos nacionales de la historia”.

¡Hágame el favor! Semejante mentira tan grande. Los escenarios estaban a medio destruir los viejos, y a medio empezar los nuevos. 

Menos mal al ministro Lucena no le tembló la mano para pedirle a la procuraduría la suspensión de esa licitación. De lo contrario, ya sabíamos el final de esta historia.

Ahora bien, es urgente que la procuraduría actúe, y si no hay efectividad en sus medidas, que lo haga la Contraloria General o la misma Fiscalía. Pero que no se vaya a permitir un nuevo descalabro. 

Saque de Banda: Ojo alcalde, la ciudadanía está perdiendo la confianza, los medios de comunicación están perdiendo la confianza y hasta el gobierno nacional está perdiendo la confianza. Esto no es un juego, los entes de control ya están actuando. Ya se gastó todos los strikes y hasta con ñapa. Cero y van cuatro y la verdad, no hay espacio para un ‘quinto malo’.

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