Pasar al contenido principal
Econoticias y Eventos
Opinión
COMPARTIR
Se ha copiado el vínculo

COVID-19: una pandemia para repensar el sistema educativo en Colombia

No solo basta con que el Ministerio de Educación Nacional adopte medidas en el marco de la pandemia, y se emitan decretos presidenciales, los cuales a mi parecer son indispensables, pero no se puede seguir con paños de agua tibia, es necesario contar con la voluntad política de quienes nos gobiernan y representan. Por: Adriana Avilés.
Imagen
Crédito
Ecos del Combeima
9 Jun 2020 - 17:18 COT por Ecos del Combeima

A pesar de las distintas pandemias que han afectado la raza humana a lo largo de la historia, sin lugar a duda el Covid-19 no tiene precedente alguno, no solo por las características morfológicas del virus, sino además por los cambios fundamentales y de adaptación que como sociedad hemos tenido que realizar.  

Es probable que ningún país del mundo estuviera totalmente preparado para afrontar un Coronavirus de esta magnitud, y menos pensar en que como cualquier película de ficción, nuestras formas de relacionarnos cambiaran de una manera tan drástica. Hoy solo en la virtualidad y detrás de una pantalla nos sentimos seguros. 

Sin lugar a duda, los países en desarrollo han sido los más afectados, no solo por la limitada capacidad en salud pública, sino también por no contar con las herramientas necesarias para garantizar la calidad de vida de sus ciudadanos. Sin embargo, esta pandemia ha desafiado a los gobiernos y ha demostrado que estamos lejos de lograr erradicar la pobreza y que las brechas sociales siguen reproduciendo la desigualdad.   

Durante los últimos 20 años, Colombia ha hecho avances notables en reducir la pobreza, pero el resultado del índice de movilidad social 2020 del Foro Económico Mundial no es nada alentador, somos el país número 65 dentro de 82 evaluados. Según el cálculo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), en 2018 una familia colombiana pobre debe trabajar durante 12 generaciones para subir su condición socioeconómica, esto claramente sigue reafirmando que las oportunidades no son las mismas para todos los ciudadanos. 

La educación, medida por equidad y calidad es el indicador de peor desempeño con la posición 76 y esto refleja por ejemplo en que hay 33 estudiantes por cada profesor en los cursos preescolares, por lo cual no es posible atender de manera integral a cada estudiante potenciando sus fortalezas. La educación que recibe un niño a su temprana edad sienta las bases de lo competitivo que será como adulto. 

Para poder vivir en una sociedad más educada, es indispensable garantizar que absolutamente todos los ciudadanos tengan acceso a la educación, pero no cualquier tipo de educación, es indispensable revolucionar el sistema educativo en Colombia y no solo se trata de adaptarnos a los cambios externos (pandemia), es necesario adoptar un sistema que permita estimular la creatividad de los estudiantes y fortalecer las capacidades individuales, para que a su vez logremos avanzar en erradicar la desigualdad educativa. Esto nos permitirá poder ir cerrando las brechas sociales y construir un país en el que se garantice el disfrute real de los derechos humanos. 

Para escribir sobre las falencias del sistema educativo en Colombia, es decir, sobre aquellos errores que se están cometiendo tanto en las estructuras de contenido, metodologías, estrategias, ausencia de herramientas, ausencia de métodos, en las concepciones sobre competencia, sus componentes y todo lo que tiene que ver con la ausencia del desarrollo del pensamiento, la crítica y la creatividad, tendría que escribir varias columnas de opinión, abrir el debate, invitar a expertos a la video columna y por supuesto generar una serie de propuestas que involucren  no solo la participación del sector educativo, sino de la sociedad en general. Este será un espacio que tendremos que plantear en algún momento. Por ahora me centraré en el título de este escrito y les dejo los siguientes datos:  

Imagen

Fuente:  IDEAS PARA TEJER: REFLEXIONES SOBRE LA EDUCACIÓN EN COLOMBIA 2010-2018

Sin tener la oportunidad de prepararnos, los colombianos de un momento a otro nos vimos en la necesidad de aislarnos para proteger la vida humana. En medio del confinamiento hemos reactivado algunas de las actividades cotidianas como la del sector educativo, que, sin tener estrategias previas, las instituciones educativas han tenido que iniciar un proceso de formación desde la virtualidad. 

Quién hubiese pensado que nuestros niños dejarían las aulas para recibir clases desde la comodidad de los hogares, claro está que es importante precisar que no todas las familias cuentan con las herramientas para lograr seguir con una vida casi normal.    

El Covid-19 puso a prueba no solo al gobierno, si no también a las instituciones académicas, a las familias y a los mismos estudiantes, para replantear las formas en las cuales accedemos a la educación, pero además evidenció una vez más las dificultades que viven muchos colombianos por la falta de conectividad y carencia de herramientas digitales.

Y aunque el gobierno, ha implementado distintas estrategias para que los estudiantes puedan continuar con las clases, sigue faltando que el sistema educativo colombiano se replantee. La vida después de la pandemia no será igual. Estudiantes sin computadores, sin internet, sin las condiciones necesarias para vivir en confinamiento, sin alimentos, sin… son muchas de las tantas situaciones que viven a diario muchas familias colombianas rurales y urbanas. Si antes del Covid-19 el sistema educativo estaba en cuidados intermedios, hoy en plena pandemia está en cuidados intensivos y la solución mas pertinente no creo que sea volver a retomar clases presenciales, exponiendo a los estudiantes al virus.

Entonces, se hace necesario que, en medio de esta emergencia en salud pública -y no solo por esta única vez- el gobierno realmente haga cambios estructurales en las formas en las que estamos educando. No puede ser un tema de clases sociales, de condiciones económicas, ni de decidir qué estudiantes reciben educación de primera o segunda categoría. 

Así como avanza la tecnología, el país necesita avanzar, modernizarse y cambiar el sistema educativo. De una u otra manera esta pandemia ha visibilizado las falencias, pero también ha permitido demostrar que sí es posible estar a la vanguardia educativa que necesitan los estudiantes para ser competitivos y esto nos plantea constantes desafíos. 

No solo basta con que el Ministerio de Educación Nacional adopte medidas en el marco de la pandemia, y se emitan decretos presidenciales, los cuales a mi parecer son indispensables, pero no se puede seguir con paños de agua tibia, es necesario contar con la voluntad política de quienes nos gobiernan y representan.

Colombia, requiere una política pública de Estado en la pos pandemia para cerrar la brecha educativa, la brecha digital y abrir las puertas a la equidad.

 

También te puede interesar estas columnas

Entre candidaturas vacías y ciudadanos resignados, la política dejó de ser construcción colectiva para convertirse en espectáculo de bandos enfrentados.

La reciente decisión del Consejo Nacional Electoral de excluir a Iván Cepeda de la consulta del 8 de marzo ha vuelto a desnudar una de las tantas contradicciones del petrismo: las instituciones son válidas solo cuando deciden a su favor.

Más que escoger candidatos, la consulta del 8 de marzo será un termómetro del liderazgo que los colombianos están dispuestos a respaldar en medio de la polarización y la incertidumbre.

Más que repetir “todos son iguales”, el reto ciudadano es informarse, contrastar propuestas y votar con criterio propio como acto de cuidado hacia la sociedad.

De dar voz a las víctimas del conflicto armado, Hollman Morris pasó a dirigir un sistema de medios públicos cuestionado por favorecer la narrativa política del presidente Petro.

Hoy la situación no solo no mejora, sino que se agrava, y la comercialización del arroz se vuelve cada vez más pesada y más injusta para el agricultor tolimense.

Lo divertido es que, en medio de esta contradicción, las “bodegas” de gobierno salen a cobrar la “magnifica” gestión que está generando el resultado tan maravilloso de una tasa de cambio baja.

¡Lo volvió a hacer! El representante a la Cámara, Gerardo Yepes hace méritos para obtener el título de indisciplinado del año al interior del partido Conservador.

¿Cómo es posible que, a pesar de contar con presupuestos, políticas y documentos que advierten sobre la importancia de tomar medidas, aún no tengamos campañas bien estructuradas para reducir el consumo de agua?

Hemos sido engañados, por altos estamentos nacionales quienes desconocen y pretenden minimizar las grandes falencias de este “antisistema de salud” fundamentado sobre la intermediación financiera.