¿Y dónde está el criterio?
Definido como el principio o norma de discernimiento o decisión, vale la pena analizarlo con Andrés Fabián Hurtado, alcalde de Ibagué, a quien durante sus ya casi siete meses de mandato, al parecer se le embolata. Esa falta de criterio la exhibió desde muy temprano, dando declaraciones que después debieron ser rectificadas por sus colaboradores o por él mismo.
La aparición de la pandemia y la gran responsabilidad que tiene como gobernante en el manejo de la información y por supuesto de la cifras, fue mucho más notoria su irresponsabilidad al mencionar datos o cantidad de muertos con la pandemia para Ibagué, hecho que le valió jalón de orejas del gobierno nacional. Falta de criterio fue compartir fotos de una celebración con amigos, quebrantando los protocolos de bioseguridad que él mismo custodia. Falta de criterio es el poco estudio y análisis que le merecen las medidas a decretar para preservar el orden y prevenir el contagio, en los últimos días, obligándolo a emitir dos decisiones en menos de 12 horas. Falta de criterio a la hora de contratar. Eso puede tener consecuencias, como el debilitamiento de la autoridad, el desorden y la confusión. Lo más cercano a la anarquía.
Razón tiene su jefe Oscar Barreto en su última columna de opinión que tituló: “indiferencia y absentismo” cuando en uno de sus apartes escribe: “muchos quienes orientan políticas públicas, son indiferentes ante lo que es importante, urgente y estructural o simplemente no tienen la formación menos la capacidad, es cuando entra a jugar en quienes tienen obligaciones con la sociedad el absentismo, una práctica muy común entre quienes no tienen claro en que se metieron, por supuesto menos el conocimiento y la experiencia….”
La definición de absentismo que aplicaría para el comentario anterior sería: “El hecho de ausentarse reiteradamente y sin causa justificada de un lugar, en el que se tiene alguna obligación, especialmente el trabajo”. Todos saben que Hurtado no se ausenta del trabajo, ni en el día ni en la noche, pero con su poca experiencia y preparación para el cargo, es como si estuviera ausente y así lo han demostrado sus actuaciones y reculadas.
La indiferencia en estos momentos no puede mencionarse con total certeza, porque frente al momento que vive la humanidad, los temas han modificado su prioridad. Por eso, Barreto como líder natural de su movimiento político, es el primer llamado a reaccionar y reflexionar por la decisión que asumió cuando decidió respaldar a Andrés Fabián Hurtado como el futuro alcalde de la ciudad, pasando por alto su falta de idoneidad y capacidad para ejercer el cargo.
Lo que deja entrever el desempeño de Hurtado es que al parecer le cuesta trabajo tomar decisiones autónomas y aún tiene el síndrome de “subalterno” y a lo mejor, cuando obtiene el Vo.Bo., le va bien, pero cuando las toma bajo su propio riesgo, no atina.
Finaliza la columna de Barreto afirmando que “seguiremos obstinados en formar líderes, necesitamos más ciudadanos con vocación, con ganas de servir a los demás, solidarios, humildes, gente auténtica y real, que disfrute lo que hace, más allá del individualismo o la ambición personal”.
Como quien dice, el Barretismo se convertirá en un semillero de líderes, que por supuesto no es una mala noticia, es una excelente opción. Lo peligroso es que una cosa se aprende en la academia y otra se decide en la práctica. Así lo demuestran los miles de importantísimos líderes investigados, procesados y condenados por sus malas prácticas.
Puntos finales:
-Corto se quedó el informe de la Contraloría General de la República con los elefantes blancos en el Tolima.
-Contratos raros en las “ias” ¿se corrompió la sal?
-Un conductor muerto huyéndole al toque de queda, ratificado pocas horas antes. ¿Quién tuvo la culpa?